31 de julio de 2025
Comprender el riesgo en un mundo en rápida evolución
En el volátil entorno global actual, el concepto de riesgo se ha ampliado mucho más allá de las preocupaciones financieras tradicionales. Ahora abarca una amplia gama de retos, entre los que se incluyen la inestabilidad geopolítica, el cambio climático, las perturbaciones tecnológicas y las crisis de salud pública. A medida que estos riesgos evolucionan, también deben hacerlo las estrategias utilizadas para gestionarlos.
Este artículo analiza cómo ha cambiado la percepción del riesgo a lo largo del tiempo, basándose en las conclusiones del Informe sobre Riesgos Globales 2025 del Foro Económico Mundial. También examina la creciente tensión entre abordar las amenazas inmediatas y prepararse para los retos a largo plazo. En la primera parte de esta serie, analizamos la evolución de las principales preocupaciones en materia de riesgos y destacamos por qué equilibrar las perspectivas a corto y largo plazo es ahora una responsabilidad fundamental para los profesionales del riesgo de todos los sectores. También presentamos las ideas de Dave Arick, director general de Gestión de Riesgos Globales de Sedgwick, quien aporta una perspectiva práctica y estratégica a este complejo tema.
Conclusiones del informe sobre riesgos globales 2025
El Informe sobre Riesgos Globales 2025 del Foro Económico Mundial ofrece una visión general de cómo los líderes mundiales y los profesionales del riesgo perciben las amenazas más acuciantes a las que se enfrenta el mundo. En los años posteriores a la crisis financiera de 2008, las preocupaciones económicas dominaban la lista. Cuestiones como la volatilidad de los mercados, el desempleo y las crisis fiscales ocupaban los primeros puestos. Sin embargo, el informe de 2025 revela un cambio significativo. Hoy en día, los riesgos más citados son la inestabilidad geopolítica, los desastres relacionados con el clima y el rápido avance de las tecnologías emergentes.
Este cambio refleja una comprensión más amplia de que el riesgo ya no se limita a los balances financieros o las salas de juntas. Ahora está profundamente entrelazado con los sistemas globales, las expectativas sociales y la innovación tecnológica. El informe también hace hincapié en la importancia de la resiliencia y la adaptabilidad, e insta a las organizaciones a prepararse para un futuro cada vez más incierto e interconectado.
El cambiante panorama del riesgo
Según Arick, la percepción del riesgo está muy influenciada por los acontecimientos actuales. Cuando los desastres naturales o los conflictos geopolíticos acaparan los titulares, esos temas tienden a ocupar los primeros puestos en la agenda de riesgos. Sin embargo, advierte que esta mentalidad reactiva puede distraer la atención de la necesidad de una planificación a largo plazo.
«Si echamos la vista atrás 15 años, las principales preocupaciones eran económicas», explica Arick. «Al salir de la crisis financiera, todo el mundo se centró en la recuperación y la estabilidad. Pero a medida que esos problemas se fueron desvaneciendo, otros riesgos comenzaron a ocupar su lugar».
Hoy en día, el cambio climático y los fenómenos meteorológicos extremos ocupan un lugar destacado. Dependiendo de la ubicación geográfica de una empresa, los riesgos pueden incluir huracanes, incendios forestales o inundaciones. Estos fenómenos requieren planes de respuesta inmediata, pero también apuntan a la necesidad de estrategias a largo plazo que aborden las causas fundamentales y las implicaciones futuras del cambio climático.
La tecnología es otro ámbito en el que el panorama de riesgos ha evolucionado drásticamente. La inteligencia artificial, que antes se consideraba una posibilidad lejana, es ahora una preocupación central. Arick señala que las empresas que no tuvieron en cuenta las implicaciones de la IA durante su desarrollo inicial ahora se están poniendo al día. «En algún momento, los riesgos a largo plazo dejan de serlo. Se convierten en inmediatos. Por eso es tan importante alinear las prioridades de riesgo con la planificación estratégica».
El reto de equilibrar los riesgos a corto y largo plazo
Una de las tareas más difíciles para los profesionales del riesgo es equilibrar la necesidad de responder a amenazas inmediatas y, al mismo tiempo, prepararse para retos a largo plazo. Arick destaca que, aunque los gestores de riesgos no pueden prevenir los conflictos geopolíticos ni los desastres naturales, sí pueden prepararse para sus posibles repercusiones.
Por ejemplo, Sedgwick ha desarrollado redes de proveedores y protocolos de seguridad para apoyar a los empleados que deben viajar a regiones de alto riesgo. «Tenemos compañeros que necesitan estar en lugares como Israel u otras zonas en conflicto. Nuestra labor es garantizar que puedan hacerlo de forma segura, sin dejar de satisfacer las necesidades de los clientes», afirma Arick.
Este enfoque requiere tanto agilidad como previsión. Implica contar con planes de contingencia, crear redes de comunicación sólidas y mantener relaciones con socios que puedan proporcionar apoyo cuando sea necesario. También implica pensar más allá de la crisis inmediata para considerar cómo los acontecimientos de hoy pueden determinar los riesgos del mañana.
Navegando por el cambiante terreno del riesgo
A medida que el panorama global de riesgos sigue evolucionando, se pide a los gestores de riesgos que desempeñen una doble función. Deben ser tanto respondedores vigilantes ante las amenazas actuales como líderes estratégicos que se anticipen a las perturbaciones futuras. Las conclusiones del Informe sobre Riesgos Globales 2025 refuerzan la urgencia de esta doble responsabilidad.
Sin embargo, reconocer los riesgos es solo el principio. El verdadero reto reside en alinear las prioridades de riesgo con los objetivos de la organización, anticipar futuras perturbaciones e integrar la mentalidad de riesgo en el proceso de toma de decisiones. Arick cree que los profesionales del riesgo deben mantenerse en estrecha relación con los directivos ejecutivos para ser eficaces.
«Las encuestas como el Informe sobre Riesgos Globales son útiles, pero no siempre reflejan lo que piensan los ejecutivos», afirma. «Si no se mantienen esas conversaciones, se está en la oscuridad. Los gestores de riesgos deben formar parte del diálogo estratégico».
Mirando hacia el futuro
En la segunda parte de esta serie, exploraremos cómo Sedgwick está poniendo en práctica esta filosofía. Bajo el liderazgo de Dave Arick y su equipo, la empresa está ampliando el papel de la gestión de riesgos. Desde estrategias de seguros globales hasta protocolos de seguridad en los viajes y las crecientes preocupaciones sobre la inteligencia artificial, el enfoque de Sedgwick demuestra cómo una estrategia de riesgos proactiva e integrada puede proteger a las personas, respaldar las operaciones y ofrecer un valor cuantificable a los clientes.
A medida que la naturaleza del riesgo sigue evolucionando, también debe hacerlo el papel del gestor de riesgos. Al mantenerse al tanto de las prioridades ejecutivas, alinearse con la estrategia a largo plazo y cuantificar el impacto, los profesionales del riesgo pueden ayudar a configurar una organización más resiliente y con visión de futuro.
.
Etiquetas: Riesgo Control de riesgos Gestión de riesgos
Australia
Canadá
Dinamarca
Francia
Alemania
Irlanda
Países Bajos
Nueva Zelanda
Noruega
España y Portugal
Reino Unido
Estados Unidos