Por Chris Frechette, vicepresidente, práctica de responsabilidad civil

Los avances en las tecnologías de baterías y las preocupaciones medioambientales siguen impulsando un creciente interés por la adopción de los vehículos eléctricos (VE).

Aunque Estados Unidos va a la zaga de Europa en cuanto a adopción, múltiples indicadores sugieren un cambio de muchos híbridos a vehículos más eléctricos. También se está acelerando la tendencia de ventas previstas hacia la adopción masiva en Estados Unidos en esta década. La proliferación de los vehículos eléctricos plantea nuevos retos para las aseguradoras. Los modelos tradicionales de suscripción de vehículos con motor de combustión interna (ICE) no son aplicables. Los valores, las tasas de depreciación, los costes de reparación y la exposición tanto propia como de terceros presentan distinciones nuevas y únicas. En consecuencia, los procesos, los recursos y los conocimientos necesarios para gestionar las reclamaciones relacionadas con los vehículos eléctricos deben revisarse y mejorarse para proporcionar una evaluación y una mitigación adecuadas por parte de expertos.

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