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Por Chris Occleshaw, consultor internacional en retirada de productos

Las autoridades de la Unión Europea presentaron una propuesta de reglamento sobre vehículos al final de su vida útil (VFU), cuyo objetivo es hacer que el sector automovilístico sea más sostenible. La norma sustituiría a la actualDirectiva sobre VFUcon nuevas obligaciones que abarcan todos los aspectos de un vehículo, desde su diseño y comercialización hasta su tratamiento final al final de su vida útil.

La normativa propuesta sobre vehículos al final de su vida útil marca la última novedad en una tendencia hacia una aplicación más estricta de la normativa sobre estos vehículos. A principios de este año, la Comisión Europea, junto con la Autoridad de Competencia y Mercados del Reino Unido (CMA), multó a un grupo de fabricantes de vehículos y asociaciones comerciales por operar un cártel relacionado con el reciclaje de vehículos al final de su vida útil. El grupo había acordado entre sí no pagar a las empresas terceras responsables del reciclaje de los VFU, que los fabricantes de automóviles están obligados a ofrecer como servicio gratuito a los consumidores. Las entidades acordaron colectivamente pagar multas de aproximadamente 458 millones de euros de la Comisión y más de 77 millones de libras esterlinas de la CMA.

Detalles clave de la propuesta

La norma propuesta por la Comisióntiene por objeto mejorar la circularidad de los automóviles. Exigiría que los vehículos nuevos se diseñaran de manera que las instalaciones de tratamiento autorizadas pudieran retirar fácilmente el mayor número posible de piezas y componentes para su sustitución, reutilización, reciclado, remanufacturación o renovación. 

El reglamento establecería un objetivo obligatorio para el plástico reciclado, exigiendo que al menos el 25 % del plástico utilizado para fabricar un vehículo proceda del reciclaje. Además, el 25 % de ese material tendría que proceder de vehículos al final de su vida útil (VFU) reciclados. La normativa propuesta sobre los VFU también pretende recuperar más materias primas y de mejor calidad, incluidas materias primas críticas, plásticos, acero y aluminio, mediante normas más estrictas sobre reciclaje y reutilización, así como incentivos para fomentar la venta de piezas de recambio. Deja abierta la posibilidad de establecer objetivos de reciclaje obligatorios para esas materias primas, similares a los objetivos fijados para el plástico reciclado.

Como lo demuestran las recientes medidas de control, las autoridades de la UE tienen un gran interés en garantizar que los fabricantes cumplan las normas relativas al reciclado de los VFU. También desean reforzar esos requisitos para todo el ciclo de vida de los vehículos. 

Por lo tanto, la propuesta de la Comisión establecería normas para garantizar la financiación adecuada de las operaciones obligatorias de tratamiento de los VFU e incentivar a los recicladores a mejorar la calidad. También exigiría más inspecciones, la interoperabilidad de los sistemas nacionales de matriculación de vehículos y una mejor distinción entre los vehículos usados y los VFU, así como la prohibición de exportar vehículos usados que no sean aptos para circular. Todas estas medidas forman parte de un esfuerzo por evitar que los vehículos «desaparezcan» cuando se pretende reciclarlos.

Cabe destacar que la normativa ELV también abarcaría más vehículos además de los turismos y furgonetas: con el tiempo, los requisitos se ampliarían para incluir nuevas categorías, como motocicletas, camiones y autobuses.

El Consejo Europeoalcanzó su posición negociadoraen junio, con varios cambios para ampliar el ámbito de aplicación del reglamento. Entre ellos se incluye la incorporación de camiones pesados y motocicletas de dos y tres ruedas y cuatriciclos al ámbito de aplicación del reglamento. Además, el Consejo recomendó un enfoque gradual para el requisito del 25 % de plástico reciclado, de modo que se aplique diez años después de la entrada en vigor del reglamento. 

Los demás cambios del Consejo se centran en reducir la burocracia, mejorar la documentación para distinguir los vehículos usados y los VFU, y aclarar las obligaciones en torno a las operaciones de recogida y tratamiento.

Mirando hacia el futuro

El Parlamento Europeo alcanzó suposición negociadoraa principios de septiembre, lo que dio lugar a negociaciones tripartitas entre el Parlamento, la Comisión y el Consejo. Las posiciones del Parlamento y del Consejo no están muy alejadas, aunque es probable que se siga debatiendo el calendario para la aplicación gradual del requisito relativo al plástico reciclado.

Los fabricantes, minoristas y proveedores del sector automovilístico deben seguir de cerca las negociaciones tripartitas para comprender qué nuevas obligaciones pueden tener que cumplir en virtud del Reglamento sobre vehículos al final de su vida útil. Es evidente que el Reglamento definitivo se aplicará a más categorías de productos y que se supervisará de cerca el cumplimiento de sus requisitos. El hecho de que se trate de un Reglamento, y no de una Directiva, también significa que las obligaciones serán las mismas en todos los Estados miembros, lo que debería facilitar su cumplimiento. Sin embargo, también podría suponer una mayor vigilancia y control por parte de las autoridades.

La industria automotriz debería empezar a planificar ahora mismo cómo podría tener que cambiar sus operaciones para cumplir con los requisitos adicionales de sostenibilidad y la mayor cantidad de documentación necesaria para demostrar su cumplimiento a lo largo de todo el ciclo de vida del vehículo.

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