17 de enero de 2023
Por Carlos Mantecas, MBA, ingeniero, perito naval y director de transporte y asuntos marítimos.
Las empresas de todo el mundo han sentido en los últimos años el impacto de la COVID-19, los conflictos geopolíticos, los retrasos y la inflación. Para seguir operando con normalidad, han tenido que lidiar con estos factores incontrolables y encontrar formas de adaptar sus operaciones, especialmente en lo que respecta al comercio y la distribución. En nuestra economía interconectada, la cadena de suministro global se ha visto significativamente afectada por estos acontecimientos impredecibles.
Riesgos relacionados con la COVID-19
No era raro visitar una tienda y encontrar las estanterías vacías durante los confinamientos por la COVID-19. Cuando las familias se quedaron en casa y las escuelas y tiendas cerraron sus puertas, los hábitos de consumo cambiaron. Servicios como los viajes y la hostelería dieron paso a los de bienes. La demanda de dispositivos electrónicos para comunicarse se disparó; aumentó el uso de contenidos multimedia, al igual que la compra de equipamiento deportivo para el hogar. Los confinamientos tuvieron consecuencias significativas para uno de los principales países fabricantes de bienes de consumo del mundo: China. El crecimiento del PIB se ralentizó hasta el 2,2 % en 2020, desde el 6,1 % en 2019. Este problema se repitió en 2022 con la política de COVID cero del Gobierno chino.
Conflictos geopolíticos
A principios de 2020, el Reino Unido abandonó la Unión Europea (UE). Las consecuencias del Brexit para el comercio con el resto de la UE supusieron un aumento de los trámites administrativos (con los consiguientes retrasos en las entregas) y una escasez de conductores debido a los obstáculos en los permisos de trabajo e inmigración. Las cadenas de suministro también se han visto afectadas por la invasión de Ucrania por parte de Rusia y el conflicto subsiguiente. Así, hoy en día, estamos sufriendo un aumento del precio de las materias primas (principalmente alimentos, fertilizantes y energía) y cierres temporales en el Mar Negro, incluidas limitaciones en la cobertura de los seguros de los buques en la zona.
Interrupciones y retrasos logísticos
Debido a los cambios en los patrones de consumo, los rápidos picos de demanda y los cierres por la COVID-19 a lo largo de los últimos años, el sector del transporte y la logística ha experimentado obstáculos difíciles. Por ejemplo, a finales de 2021, en el puerto de Los Ángeles, 115 barcos estaban anclados pero retrasados para la descarga, y había 115 000 contenedores vacíos esperando ser devueltos a Asia.
Los plazos de entrega se han alargado y, con ello, el riesgo de daños, algunos de los cuales están excluidos en las pólizas de seguro. Esta exclusión no impide que se produzcan incidentes, como hemos podido comprobar con los daños sufridos por productos alimenticios y farmacéuticos, los retrasos en la ejecución de proyectos debido a la falta de suministros y otros. Por no hablar del consiguiente aumento del precio de los productos.
Presiones inflacionistas
Durante un año hemos sido testigos de las tasas más altas en décadas en todo el mundo occidental. El principal problema para el asegurado es el infraseguro en el que puede incurrir durante un solo año. Las sumas aseguradas en la póliza no cambiarán en un período de 12 meses, pero la valoración/valor de estas propiedades sí aumentará. Es deber de los asegurados revisar esto con el corredor para adaptarse al nuevo valor aumentado. Otras consecuencias importantes son el aumento de las reclamaciones a las aseguradoras de responsabilidad civil o en el caso de las cláusulas de valor de sustitución. Se debe revisar el alcance estimado de los daños, así como la prima, de lo contrario, el índice de siniestralidad será inexacto.
En un entorno impredecible, las empresas deben anticiparse a los retos futuros y estar preparadas para actuar con antelación, especialmente cuando las circunstancias son inevitables. El papel del gestor de riesgos es fundamental en esta situación y sus recomendaciones deben tenerse muy en cuenta. Se encargará de los riesgos, las coberturas y las sumas aseguradas en las pólizas de las diferentes líneas de negocio que pueda tener. Antes de que se produzcan interrupciones en la cadena de suministro, asegúrese de que su organización cuenta con un plan de continuidad del negocio claro. Identifique a los proveedores críticos, diversifique sus proveedores y realice la debida diligencia. Supervise las sanciones y cómo podrían afectar a las operaciones en todo el mundo. Sepa cuándo activar los planes de continuidad del negocio. Por encima de todo, desarrolle e invierta en asociaciones a largo plazo.
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