Por Carlos Mantecas, MBA, ingeniero, perito marítimo y director del área de transporte y asuntos marítimos

Las empresas de todo el mundo han sufrido en los últimos años el impacto de la COVID-19, los conflictos geopolíticos, los retrasos y la inflación. Para seguir operando con normalidad, han tenido que hacer frente a estos factores impredecibles y encontrar formas de adaptar sus operaciones, especialmente en lo que respecta al comercio y la distribución. En nuestra economía interconectada, la cadena de suministro global se ha visto muy afectada por estos acontecimientos impredecibles.

Riesgos relacionados con la COVID-19

No era de extrañar entrar en una tienda y encontrarse con las estanterías vacías durante los confinamientos por la COVID-19. Cuando las familias se quedaban en casa y las escuelas y tiendas cerraban sus puertas, los hábitos de consumo cambiaron. Los servicios, como los de viajes y hostelería, dieron paso a los bienes. La demanda de dispositivos electrónicos para comunicarse se disparó; el uso de contenidos multimedia aumentó, al igual que la compra de equipamiento deportivo para el hogar. Los confinamientos tuvieron consecuencias significativas para uno de los principales países fabricantes de bienes de consumo del mundo: China. El crecimiento del PIB se ralentizó hasta el 2,2 % en 2020, desde el 6,1 % de 2019. Este problema se repitió en 2022 con la política de «COVID cero» del Gobierno chino.

Conflictos geopolíticos

A principios de 2020, el Reino Unido abandonó la Unión Europea (UE). Las consecuencias del Brexit para el comercio con el resto de la UE se tradujeron en un aumento de los trámites administrativos (con los consiguientes retrasos en las entregas) y en una escasez de conductores debido a las dificultades para obtener permisos de trabajo y de inmigración. Las cadenas de suministro también se han visto afectadas por la invasión de Ucrania por parte de Rusia y el conflicto resultante. Así, hoy en día, sufrimos un aumento del precio de las materias primas (principalmente alimentos, fertilizantes y energía) y cierres temporales en el mar Negro, incluidas las limitaciones en la cobertura de los seguros de los buques en la zona.

Problemas logísticos y retrasos

Debido a los cambios en los patrones de consumo, los picos repentinos de demanda y los cierres provocados por la COVID-19 a lo largo de los últimos años, el sector del transporte y la logística se ha enfrentado a importantes dificultades. Por ejemplo, a finales de 2021, en el puerto de Los Ángeles, había 115 buques fondeados que esperaban para descargar, y 115 000 contenedores vacíos a la espera de ser devueltos a Asia.

Los plazos de entrega se han alargado y, con ello, ha aumentado el riesgo de que se produzcan daños, algunos de los cuales quedan excluidos de las pólizas de seguro. Esta exclusión no impide que se produzcan incidentes, ya que hemos sido testigos de daños en alimentos y productos farmacéuticos, retrasos en la ejecución de proyectos debido a la falta de suministros y otras situaciones similares. Por no hablar del consiguiente aumento del precio de los productos.

Presiones inflacionistas

Durante un año hemos sido testigos de las tasas más altas de las últimas décadas en todo el mundo occidental. El principal problema para el asegurado es el infraseguro en el que puede incurrir en tan solo un año. Las sumas aseguradas en la póliza no variarán en un periodo de 12 meses, pero la valoración de estos bienes sí aumentará. Es responsabilidad de los asegurados revisar este aspecto con el corredor para adaptarse al nuevo valor incrementado. Otras consecuencias importantes son el aumento de las reclamaciones a las aseguradoras de responsabilidad civil o en el caso de las cláusulas de valor de reposición. Debe revisarse tanto el alcance estimado de los daños como la prima; de lo contrario, el índice de siniestralidad será inexacto.

En un entorno impredecible, las empresas deben anticiparse a los retos futuros y estar preparadas para actuar con antelación, especialmente cuando las circunstancias son inevitables. El papel del gestor de riesgos es fundamental en esta situación y sus recomendaciones deben tenerse muy en cuenta. Se encargará de los riesgos, las coberturas y las sumas aseguradas en las pólizas de las diferentes líneas de negocio que pueda tener. Antes de que se produzcan interrupciones en la cadena de suministro, asegúrese de que su organización cuenta con un plan de continuidad del negocio bien definido. Identifique a los proveedores críticos, diversifique sus proveedores y lleve a cabo la debida diligencia. Esté atento a las sanciones y a cómo podrían afectar a las operaciones en todo el mundo. Sepa cuándo activar los planes de continuidad del negocio. Por encima de todo, desarrolle e invierta en colaboraciones a largo plazo.