Por David Berrey, director de cumplimiento normativo

Nuestra compleja economía global está plagada de incertidumbre. Hoy en día, las empresas deben hacer frente a numerosos factores que escapan a su control y que ponen en peligro su capacidad para desarrollar su actividad con normalidad.

Los últimos años han traído consigo nuevos niveles de volatilidad a un entorno operativo que ya de por sí era impredecible. En este artículo, analizaré algunos de los complejos retos a los que se enfrentan las organizaciones y describiré las medidas preventivas que pueden adoptar para garantizar la continuidad del negocio cuando surja lo inesperado.

Escasez de mano de obra e interrupciones en la cadena de suministro

La COVID-19 ha afectado profundamente a muchos sectores del mercado laboral. El inicio de la pandemia obligó a muchos trabajadores a dejar la oficina y trabajar desde casa, y un número considerable de ellos no quiere volver. La gente está reconsiderando su trayectoria profesional y sopesando sus prioridades. Además de la «Gran Renuncia» y la reorganización del talento, algunos trabajadores de más edad (y con mayor cualificación y experiencia) están optando por jubilarse para protegerse del COVID y otras amenazas para la salud en el lugar de trabajo, en un fenómeno denominado la «Gran Jubilación».

Muchas empresas se vieron obligadas a despedir a trabajadores durante los cierres provocados por la pandemia, pero ahora que la economía se ha reactivado, tienen dificultades para encontrar personas con las competencias adecuadas para contratarlas. Los empleadores están recurriendo a fuentes de talento infrautilizadas, como las personas que viven en zonas remotas, los veteranos militares, los jubilados o trabajadores de más edad y las personas con discapacidades o limitaciones que puedan adaptarse de forma razonable. La dura competencia por una reserva de talento limitada, unida a las presiones inflacionistas y a la crisis del coste de la vida, ha dado lugar a una demanda de salarios más altos.

En lo que respecta a la inflación, el aumento de las hipotecas, los préstamos, las facturas de servicios públicos y otros gastos ha hecho que la estabilidad laboral sea cada vez más incierta. Como hemos visto recientemente en el sector tecnológico, las empresas están llevando a cabo despidos y aplicando medidas de eficiencia interna para hacer frente a la inflación. Por ello, es posible que los empleados se muestren menos dispuestos a cambiar de empresa o de sector, y opten por permanecer en sus puestos actuales.

Estos y otros cambios en la mano de obra han provocado una escasez de personal en sectores clave, como la industria manufacturera y el transporte. Los problemas de personal afectan directamente al volumen de mercancías disponibles y al tiempo que tardan los distribuidores y los consumidores en recibirlas. En el sector del transporte, el transporte por carretera es un punto especialmente delicado; los camioneros de más edad se están jubilando y losmás jóvenes, tras haber visto las ventajas deltrabajo flexibledurante la pandemia de COVID, están menos dispuestos a comprometerse a estar lejos de sus familias durante largos periodos.

Los problemas en el sector del transporte por carretera tienen un efecto dominó en los fabricantes, que dependen de las empresas de transporte para el traslado de materias primas. Las ralentizaciones en el transporte se traducen en retrasos en la fabricación y en el transporte de los productos terminados. La cadena de suministro puede verse aún más afectada por la desglobalización, ya que algunas regiones optan por satisfacer la demanda de sus mercados locales antes de exportar al extranjero.

Tensiones geopolíticas

La invasión rusa de Ucrania ha hecho que se preste mucha atención a las sanciones económicas, especialmente entre las empresas internacionales. Algunas de estas sanciones son impuestas por gobiernos de todo el mundo, mientras que otras son «autoimpuestas» por organizaciones que buscan distanciarse del conflicto y sus repercusiones. En cualquier caso, las sanciones pueden restringir considerablemente el comercio internacional. Las organizaciones deben analizar si operan en regiones afectadas por sanciones y de qué manera lo hacen, e incluso si los fondos con los que están vinculadas pueden pasar por bancos que podrían ser sancionados o que ya lo están.

El conflicto entre Rusia y Ucrania también ha afectado a la cadena de suministro. Como han comentado mis compañeros en elblog, esa zona del mundo suele suministrar materias primas a la industria automovilística mundial y produce piezas de automóvil, como los mazos de cables, que son esenciales para el proceso de fabricación. Esto ha contribuido al aumento del coste delas reclamaciones relacionadas con los automóviles. Es solo un ejemplo del impacto de gran alcance que las tensiones geopolíticas en una región pueden tener en nuestra economía global interconectada.

Mitigación y gestión de riesgos

Cuando acontecimientos excepcionales amenazan con interrumpir el desarrollo normal de la actividad empresarial, las organizaciones deben evaluar los aspectos que pueden controlar. Mejor aún, deberían establecer procesos de continuidad del negocio mucho antes de que se produzcan las interrupciones.

Tal y como se establece en losprincipios consolidadosde la gestión de riesgos, el primer paso es la identificación de riesgos. Anticipándose a las posibles interrupciones, las organizaciones deben identificar a sus proveedores críticos y llevar a cabo un riguroso proceso de diligencia debida con cada uno de ellos. Es importante conocer y documentar cuánto tiempo llevan operando, dónde se encuentran, cuál es su actividad principal, cuáles son sus prioridades en caso de interrupciones en el suministro y cuáles son sus capacidades de continuidad del negocio.

Además, las empresas internacionales deben contar con herramientas sólidas para el seguimiento de las sanciones, así como con un conocimiento profundo de cómo estas pueden afectar a sus operaciones en las distintas regiones. Estar atentos a la cobertura mediática negativa sobre los proveedores clave y sus sectores de mercado también contribuye a la identificación y mitigación de riesgos.

Cuando las condiciones adversas pasan de ser amenazas potenciales a amenazas reales, es el momento de activar los planes de continuidad del negocio. Las medidas para gestionar los riesgos que plantean las dificultades situacionales pueden incluir el abastecimiento a través de dos fuentes distintas de materiales y servicios para garantizar su disponibilidad, la realización de revisiones periódicas con los proveedores clave para fomentar el entendimiento mutuo, y el abandono de actividades comerciales ycolaboracionesque no se ajusten a la ética, los valores y las directrices normativas de su organización.

Me hago eco de la acertada observación de mis colegas en nuestrarevista digital «edge»: la mejor manera de gestionar la imprevisibilidad y los riesgos del futuro es desarrollar e invertir hoy mismo en alianzas a largo plazo. Las relaciones sólidas con socios culturalmente compatibles siempre resultan inestimables a la hora de capear las tormentas de la incertidumbre.

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