La población mundial lleva esperando la llegada de una vacuna contra la COVID-19 desde principios de 2020 y, tras unos avances espectaculares, algunas se encuentran ya en las primeras fases de su distribución.

Un aspecto clave a tener en cuenta es que los productos farmacéuticos tienen una vida útil relativamente corta, y muchas vacunas dependen en gran medida de la refrigeración a temperatura ambiente.

En estos momentos se están llevando a cabo importantes proyectos de infraestructura para garantizar que los países de toda Europa dispongan de las instalaciones necesarias para almacenar la vacuna a temperaturas muy bajas.

El control de la temperatura será fundamental, ya que las empresas responsables del producto han ideado un envase de distribución que mantiene la vacuna a -70 grados Celsius durante 10 días si no se abre. Una vez descongelada, esta vacuna puede conservarse en un frigorífico normal a una temperatura de entre 2 y 8 grados Celsius durante un máximo de cinco días.

Public Health England ofrece instrucciones muy claras sobre qué hacer si se ve comprometida la integridad de los procesos de almacenamiento y gestión de las vacunas. Su recomendación es conservar, en lugar de desechar, cualquier vacuna o equipo de almacenamiento, pero etiquetar las vacunas con la indicación «no utilizar» y poner el frigorífico en cuarentena hasta que se haya llevado a cabo una evaluación exhaustiva de riesgos.

Si ya se han administrado a los pacientes vacunas que podrían haberse visto afectadas,Public Health Englandafirma que «el incumplimiento de las directrices de almacenamiento de las vacunas no significa que estas se hayan deteriorado hasta tal punto que sea necesario retirarlas del mercado o revacunar a los pacientes, pero es necesario llevar a cabo una evaluación exhaustiva de los riesgos para determinar qué medidas, si las hay, es necesario adoptar».

El hecho de que las empresas responsables de la vacuna contra la COVID-19 hayan desarrollado su propia solución de almacenamiento dice mucho de la importancia de mantener este medicamento a la temperatura adecuada. Sin embargo, la magnitud del proceso de vacunación es tal que habrá presión para compartir las responsabilidades de almacenamiento, lo que significa que las empresas responsables de las vacunas podrían delegar por completo la responsabilidad del almacenamiento y la distribución.

Cuando esto ocurra, es posible que se produzcan algunas retiradas de pequeña envergadura. Sin embargo, estas retiradas solo se llevarán a cabo tras una evaluación de riesgos, lo que llevará bastante tiempo. A medida que avancemos hacia la primavera y la operación cobre impulso, deberíamos empezar a ver datos en las tablas relacionadas con la vacuna.