6 de noviembre de 2025
El fraude en los seguros no es una amenaza lejana, sino un delito real con consecuencias reales que afecta a todas las partes interesadas del sector. Desde consumidores oportunistas hasta accidentes simulados y sofisticadas estafas cibernéticas, el fraude aumenta los costes, perturba las operaciones y puede dañar gravemente la reputación de una empresa. En el entorno actual, contar con una estrategia sólida contra el fraude no es opcional, sino un coste fundamental para hacer negocios. Las empresas que ignoran esta realidad se arriesgan no solo a sufrir pérdidas económicas, sino también a erosionar la confianza en su marca, un riesgo que ninguna organización puede permitirse.
En Sedgwick, reconocemos que el fraude es un problema que nos afecta a todos. No se trata solo de proteger nuestros propios intereses, sino también de salvaguardar a nuestros clientes, asegurados y la integridad del ecosistema de seguros. A medida que los defraudadores se vuelven más creativos y se apoyan en la tecnología, nuestra respuesta debe ser igualmente sofisticada y colaborativa.
Por qué Sedgwick participa en la Cumbre Mundial sobre el Fraude en Seguros
Este año, Sedgwick tuvo el honor de asistir a la séptima Cumbre Mundial sobre Fraude en Seguros (GIFS) celebrada en Toronto, un evento único centrado en la colaboración entre los líderes mundiales en la lucha contra el fraude. La GIFS reúne a reguladores, fuerzas del orden y expertos del sector para compartir conocimientos, fomentar las asociaciones e impulsar un cambio real en la lucha contra el fraude en los seguros.
Para Sedgwick, participar en el GIFS significa colaborar con homólogos de todo el mundo, adelantarse a las amenazas emergentes y reforzar nuestro compromiso con la protección de los clientes y la integridad del sector de los seguros.
Las principales tendencias que todos deberíamos conocer
1. Identidades sintéticas y fraude transfronterizo
El fraude de identidad sintética está creciendo rápidamente, y los delincuentes mezclan información real y falsa para crear nuevas identidades. Por ejemplo, un estafador puede utilizar el número de la Seguridad Social real de una persona, combinarlo con un nombre y una dirección ficticios y, a continuación, abrir una cuenta bancaria o contratar una póliza de seguro. Estas cuentas suelen permanecer inactivas durante meses (incluso años), ganando credibilidad antes de ser utilizadas para cometer fraude.
En la cumbre, los expertos compartieron casos en los que se utilizaron identidades sintéticas para cometer fraude a las aseguradoras. Un ejemplo especialmente notable fue el de las estafas transfronterizas, en las que los defraudadores, operando desde el extranjero, lograron contratar pólizas de seguro en otros países aprovechando las lagunas existentes en los procesos de verificación.
La cumbre también señaló el uso de identidades sintéticas para cometer otros delitos financieros, entre los que se incluyen conseguir empleo durante la pandemia mediante entrevistas remotas realizadas con tecnología deepfake; un delincuente que utilizó imágenes de dominio público para suplantar a una persona real, acceder a los registros de una empresa y luego organizar un robo importante desde dentro; y el famoso robo de «Shanto Tequila», en el que una banda armenia utilizó identidades sintéticas y empresas de logística falsas para robar 24 000 botellas de tequila, trasladando las mercancías a través de las fronteras sin presencia física.
Las identidades sintéticas son difíciles de detectar y pueden utilizarse para atacar tanto a empresas como a particulares, lo que las convierte en una de las principales preocupaciones de las aseguradoras de todo el mundo.
2. Las empresas como objetivos
El fraude no es solo un problema para los consumidores. Cada vez más, las propias empresas se están convirtiendo en blanco de los delincuentes, como en el caso del robo de tequila Shanto, en el que los delincuentes aprovecharon las vulnerabilidades logísticas, negociaron dos veces los contratos de transporte por carretera y trasladaron los productos robados a través de las fronteras.
Otro ejemplo citado fue el de las «guerras de las grúas» en Canadá, donde los acuerdos de comisiones ilegales entre los conductores de grúas y los talleres de reparación de automóviles dieron lugar a facturas de reparación infladas presentadas a las aseguradoras. El sector de los seguros estima que las facturas de reparación falsas ascienden a un total de 2000 millones de dólares al año en Canadá. En algunos casos, los profesionales del ámbito jurídico que denunciaron estos acuerdos sufrieron amenazas y tuvieron que pasar a la clandestinidad, lo que pone de relieve los peligros reales del fraude organizado dirigido a las empresas.
3. Crimen organizado y tecnología
Las redes de delincuencia organizada están aprovechando la tecnología para ampliar sus operaciones. El robo de automóviles, por ejemplo, ahora suele estar impulsado por herramientas digitales y la conectividad: los vehículos modernos son «ordenadores sobre ruedas» y los delincuentes se ven motivados por la piratería informática y el robo de datos. La cumbre reveló que los vehículos robados se utilizan a menudo como moneda de cambio en la delincuencia mundial, para financiar drogas, armas e incluso terrorismo: se ha rastreado la trayectoria de camionetas Ford F-150 desde América del Norte hasta Rusia, los Emiratos Árabes Unidos y Nigeria, a veces vinculadas a la guerra con drones.
Otro ejemplo es el uso de vehículos como parte de planes de lavado de dinero, en los que los automóviles se envían al extranjero y se venden para financiar actividades delictivas.
En el sector sanitario, redes organizadas de fraude han creado clínicas falsas para facturar a las aseguradoras servicios que nunca se han prestado, a veces en connivencia con proveedores reales para repartirse las ganancias.
4. La revolución de la IA
La inteligencia artificial es tanto un riesgo como una herramienta en la lucha contra el fraude. Los estafadores utilizan la IA para crear audio, imágenes y documentos falsos, lo que hace que sus planes sean más rápidos y escalables. En la cumbre, se generó en cuestión de minutos un audio falso de un personaje público, lo que demostró la facilidad con la que se puede difundir información errónea. En otro caso, una niña de siete años fue capaz de utilizar la IA para crear una imagen convincente de sí misma con una celebridad, lo que demuestra lo accesibles que se han vuelto estas herramientas.
Por otro lado, la IA analítica está demostrando ser muy valiosa para la detección: los modelos que ayudan a los investigadores a detectar patrones y anomalías están superando a los que simplemente señalan actividades sospechosas. Sedgwick, por ejemplo, está incorporando activamente herramientas de IA en nuestras operaciones, automatizando la detección rutinaria y apoyando a los investigadores con información útil. Por ejemplo, la IA puede escanear miles de documentos en busca de anomalías, señalando posibles fraudes para su revisión por parte de humanos.
5. Impacto social y cambios demográficos
El impacto del fraude va más allá de las primas. Estafas de gran repercusión mediática, como el robo del tequila y las guerras de grúas, afectan directamente a los consumidores en el punto de venta, y no solo a través de los costes de los seguros. La cumbre también abordó el reto de llegar a las generaciones más jóvenes, que pueden no percibir el fraude como un delito y se ven inundadas de contenido fabricado en plataformas como TikTok. En Suecia, una campaña de TikTok creada en colaboración con influencers provocó un aumento significativo de las denuncias de fraude entre el público más joven, lo que demuestra el poder de llegar a las personas allí donde se encuentran.
Otro ejemplo es el uso de las redes sociales para reclutar participantes para accidentes simulados o reclamaciones fraudulentas, con vídeos y publicaciones que idealizan estas actividades y minimizan los riesgos. Cambiar la narrativa y educar al público, especialmente a los consumidores más jóvenes, es esencial para la prevención del fraude a largo plazo.
Nuestro camino hacia adelante
La lucha contra el fraude en los seguros exige vigilancia, innovación y colaboración. En Sedgwick, nuestro camino a seguir está claro:
- Invertir en tecnología:Nos comprometemos a implementar inteligencia artificial avanzada y análisis predictivo para detectar y prevenir el fraude, ampliando la experiencia de nuestros peritos e investigadores.
- Fomentar la colaboración:Es esencial crear alianzas transfronterizas y entre sectores. Apoyamos el intercambio de datos en todo el sector y las iniciativas conjuntas para combatir la delincuencia transfronteriza y organizada.
- Educar y defender:Cambiar la narrativa en torno al fraude, posicionando a las aseguradoras como «primeros intervinientes financieros», es clave para generar confianza en el público y atraer a las nuevas generaciones.
- Equilibrio entre simplicidad y seguridad:dado que los consumidores exigen experiencias fluidas, debemos equilibrar el procesamiento directo con controles sólidos contra el fraude.
- Mejora continua:Seguiremos aprendiendo y compartiendo con líderes mundiales, adaptando nuestras estrategias y compartiendo conocimientos para adelantarnos a las amenazas emergentes.
El fraude es un delito real con consecuencias reales. En Sedgwick, nos enorgullece apoyar a nuestros socios en la lucha global, protegiendo a nuestros clientes, nuestras comunidades y la integridad del sector de los seguros.
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