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Por Linda Fee, vicepresidenta sénior de Servicios de Investigación y Lucha contra el Fraude, EE. UU.; Steve Crystal, director de Servicios de Investigación y Lucha contra el Fraude, Internacional

El fraude en los seguros no es una amenaza lejana: es un delito real con consecuencias reales que afecta a todos los actores del sector. Desde consumidores oportunistas hasta accidentes simulados y sofisticadas estafas cibernéticas, el fraude aumenta los costes, perturba las operaciones y puede dañar gravemente la reputación de una empresa. En el entorno actual, contar con una estrategia antifraude sólida no es opcional; es un coste fundamental para hacer negocios. Las empresas que ignoran esta realidad se arriesgan no solo a sufrir pérdidas económicas, sino también a la erosión de la confianza en la marca, un riesgo que ninguna organización puede permitirse.

En Sedgwick, somos conscientes de que el fraude es un problema que nos afecta a todos. No se trata solo de proteger nuestros propios intereses, sino también de salvaguardar a nuestros clientes, a los asegurados y la integridad del ecosistema de los seguros. A medida que los estafadores se vuelven más creativos y se valen cada vez más de la tecnología, nuestra respuesta debe ser igualmente sofisticada y colaborativa.

Por qué Sedgwick participa en la Cumbre Mundial sobre el Fraude en los Seguros

Este año, Sedgwick tuvo el honor de asistir a la séptima edición de la Cumbre Mundial sobre el Fraude en los Seguros (GIFS) celebrada en Toronto, un evento único centrado en la colaboración entre los principales responsables mundiales de la lucha contra el fraude. La GIFS reúne a organismos reguladores, fuerzas del orden y expertos del sector para compartir conocimientos, fomentar las alianzas e impulsar un cambio real en la lucha contra el fraude en los seguros.

Para Sedgwick, participar en el GIFS significa colaborar con homólogos de todo el mundo, adelantarse a las amenazas emergentes y reforzar nuestro compromiso con la protección de los clientes y la integridad del sector asegurador.

Las principales tendencias que todos deberíamos conocer

1. Identidades falsas y fraude transfronterizo

El fraude de identidad sintética está aumentando rápidamente, ya que los delincuentes mezclan información real y falsa para crear nuevas identidades. Por ejemplo, un estafador podría utilizar el número de la Seguridad Social auténtico de una persona, combinarlo con un nombre y una dirección ficticios y, a continuación, abrir una cuenta bancaria o contratar una póliza de seguro. Estas cuentas suelen permanecer inactivas durante meses (o incluso años), con el fin de ganar credibilidad antes de utilizarlas para cometer fraudes.

En la cumbre, los expertos expusieron casos en los que se utilizaron identidades falsas para cometer fraude en el sector de los seguros. Un ejemplo especialmente destacable fue el de las estafas transfronterizas, en las que los estafadores, operando desde el extranjero, lograron contratar pólizas de seguro en otros países aprovechando las lagunas existentes en los procesos de verificación. 

En la cumbre también se señaló el uso de identidades sintéticas para cometer otros delitos financieros; entre los ejemplos se incluían la obtención de empleo durante la pandemia mediante entrevistas a distancia realizadas con tecnología deepfake; un delincuente que utilizó imágenes de dominio público para suplantar a una persona real, acceder a los registros de una empresa y luego orquestar un gran robo desde dentro; y el infame robo de «Shanto Tequila», en el que una banda armenia utilizó identidades sintéticas y empresas de logística falsas para robar 24 000 botellas de tequila, trasladando la mercancía a través de las fronteras sin presencia física. 

Las identidades falsas son difíciles de detectar y pueden utilizarse para atacar tanto a empresas como a particulares, lo que las convierte en una de las principales preocupaciones de las aseguradoras de todo el mundo.

2. Las empresas como objetivos

El fraude no es solo un problema que afecta a los consumidores. Cada vez más, las propias empresas se están convirtiendo en blanco de estos delitos, como en el caso del robo de tequila Shanto, en el que los delincuentes aprovecharon las vulnerabilidades del sistema logístico, actuando como intermediarios en contratos de transporte por carretera y trasladando la mercancía robada a través de las fronteras. 

Otro ejemplo que se citó fue el de las «guerras de las grúas» en Canadá, donde las tramas de sobornos entre los conductores de grúas y los talleres de carrocería dieron lugar a facturas de reparación infladas presentadas a las aseguradoras; el sector de los seguros calcula que las facturas de reparación falsas ascienden a un total de 2.000 millones de dólares al año en Canadá. En algunos casos, los profesionales del ámbito jurídico que denunciaron estas tramas recibieron amenazas y tuvieron que pasar a la clandestinidad, lo que pone de relieve los peligros reales del fraude organizado dirigido contra las empresas.

3. El crimen organizado y la tecnología

Las redes de delincuencia organizada están aprovechando la tecnología para ampliar sus operaciones. El robo de vehículos, por ejemplo, suele estar impulsado hoy en día por las herramientas digitales y la conectividad: los vehículos modernos son «ordenadores sobre ruedas», y los delincuentes se ven motivados por la piratería informática y el robo de datos. La cumbre reveló que los vehículos robados se utilizan a menudo como moneda de cambio en la delincuencia internacional, para financiar drogas, armas e incluso el terrorismo: se ha rastreado la trayectoria de camionetas Ford F-150 desde Norteamérica hasta Rusia, los Emiratos Árabes Unidos y Nigeria, en ocasiones vinculadas a la guerra con drones.

Otro ejemplo es el uso de vehículos en el marco de tramas de blanqueo de capitales, en las que se envían coches al extranjero y se venden para financiar actividades delictivas. 

En el sector sanitario, redes organizadas de estafadores han creado clínicas falsas para facturar a las aseguradoras servicios que nunca se han prestado, a veces en connivencia con proveedores reales para repartirse las ganancias.

4. La revolución de la inteligencia artificial

La inteligencia artificial es tanto un riesgo como una herramienta en la lucha contra el fraude. Los estafadores utilizan la IA para crear audio, imágenes y documentos «deepfake», lo que hace que sus estafas sean más rápidas y escalables. En la cumbre, se generó en cuestión de minutos un audio falso de una figura pública, lo que demostró la facilidad con la que se puede difundir la desinformación. En otro caso, una niña de siete años fue capaz de utilizar la IA para crear una imagen convincente de sí misma junto a una celebridad, lo que demuestra lo accesibles que se han vuelto estas herramientas.

Por otro lado, la IA analítica está demostrando ser de un valor incalculable para la detección: los modelos que ayudan a los investigadores a identificar patrones y anomalías están obteniendo mejores resultados que aquellos que se limitan a señalar actividades sospechosas. Sedgwick, por ejemplo, está incorporando activamente herramientas de IA en nuestras operaciones, automatizando la detección rutinaria y apoyando a los investigadores con información útil. Por ejemplo, la IA puede analizar miles de documentos en busca de anomalías, señalando posibles casos de fraude para su revisión por parte de los investigadores.

5. Impacto social y cambios demográficos

El impacto del fraude va más allá de las primas. Estafas de gran repercusión mediática, como el robo del tequila y las «guerras de grúas», afectan directamente a los consumidores en el punto de venta, y no solo a través de los costes de los seguros. La cumbre también abordó el reto de llegar a las generaciones más jóvenes, que quizá no perciban el fraude como un delito y se ven inundadas de contenido fabricado en plataformas como TikTok. En Suecia, una campaña de TikTok creada en colaboración con influencers provocó un aumento significativo de las denuncias de fraude entre el público más joven, lo que demuestra el poder de llegar a las personas allí donde se encuentran.

Otro ejemplo es el uso de las redes sociales para reclutar participantes en accidentes simulados o reclamaciones fraudulentas, con vídeos y publicaciones que idealizan estas actividades y minimizan los riesgos. Cambiar el discurso y educar al público —especialmente a los consumidores más jóvenes— es fundamental para la prevención del fraude a largo plazo.

Nuestro camino a seguir

La lucha contra el fraude en los seguros exige vigilancia, innovación y colaboración. En Sedgwick, nuestro camino a seguir está claro:

  • Invertir en tecnología:Nos comprometemos a implementar inteligencia artificial avanzada y análisis predictivos para detectar y prevenir el fraude, potenciando así la experiencia de nuestros peritos e investigadores.
  • Fomentar la colaboración:Es fundamental establecer alianzas más allá de las fronteras y entre distintos sectores. Apoyamos el intercambio de datos en todo el sector y las iniciativas conjuntas para hacer frente a la delincuencia transfronteriza y organizada.
  • Educar y defender:Cambiar el discurso sobre el fraude —posicionando a las aseguradoras como «primeros intervinientes financieros»— es fundamental para generar confianza entre el público y atraer a las nuevas generaciones.
  • Equilibrio entre simplicidad y seguridad:dado que los consumidores exigen experiencias fluidas, debemos encontrar el equilibrio entre el procesamiento directo y unos controles de fraude sólidos.
  • Mejora continua:Seguiremos aprendiendo de los líderes mundiales y compartiendo conocimientos con ellos, adaptando nuestras estrategias e intercambiando ideas para adelantarnos a las amenazas emergentes.

El fraude es un delito real con consecuencias reales. En Sedgwick, nos enorgullece colaborar con nuestros socios en la lucha mundial para proteger a nuestros clientes, nuestras comunidades y la integridad del sector de los seguros.