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Por Adam Jackson, director de Química Marina de Sedgwick

Las rutas comerciales están cambiando. Y también los riesgos relacionados con la mercancía.

Los recientes acontecimientos en Oriente Medio han reavivado la preocupación por las rutas marítimas que atraviesan la región, lo que ha obligado a algunos buques a tomar rutas más largas o a permanecer inactivos, lo que ha prolongado los tiempos de tránsito.

Aunque gran parte de la atención se ha centrado en el aumento de los costes de transporte, hay otra consecuencia que los operadores, fletadores, armadores y aseguradoras deberían seguir de cerca: el impacto que los viajes prolongados pueden tener en la calidad de la carga, la seguridad y las pérdidas económicas.

A medida que las organizaciones evalúan los posibles efectos de las perturbaciones en la región, comprender las posibles consecuencias para la calidad de la mercancía se está convirtiendo en un aspecto cada vez más importante de la gestión de los riesgos de la cadena de suministro. 

Por qué son importantes los viajes más largos

Para muchas cargas líquidas a granel, el tiempo de tránsito es un factor de riesgo fundamental.

Las mercancías como el petróleo crudo, los combustibles refinados, los productos químicos y los aceites comestibles suelen transportarse en condiciones de manipulación específicas, diseñadas para preservar la calidad de la carga y garantizar la seguridad a bordo. Cuando los viajes se prolongan más de lo previsto, dichos productos permanecen en los buques más tiempo del previsto, lo que aumenta la probabilidad de que se produzca un deterioro de la calidad u otros problemas relacionados con la carga.

En algunos casos, las consecuencias pueden ser relativamente leves. En otros, los retrasos pueden generar dificultades operativas, problemas de calidad o riesgos para la seguridad que, en última instancia, pueden dar lugar a reclamaciones y pérdidas económicas o, en el peor de los casos, poner en peligro la seguridad del buque y de la tripulación.

Las mercancías que corren mayor riesgo

Los riesgos asociados al transporte prolongado varían en función de la mercancía que se transporte. 

Algunos productos son más propensos a sufrir retrasos que otros:

  • El petróleo crudo y los productos petrolíferos sucios (DPP)pueden dar lugar a la formación de ceras, sedimentos o lodos durante un almacenamiento prolongado, lo que puede provocar problemas de bombeo o manipulación y posibles escaseces en el momento de la descarga.
  • Los productos petrolíferos puros (CPP), como el gasóleo, el combustible para aviones y la gasolina, pueden sufrir oxidación, lo que provoca la formación de resinas y un deterioro de la calidad de la carga. También puede producirse crecimiento microbiano cuando hay agua libre presente en estas cargas.
  • Las cargas químicaspueden dañar los recubrimientos de los tanques de carga cuando se transportan durante un tiempo superior al recomendado por los fabricantes de los recubrimientos, incluso si la carga es compatible con el sistema de recubrimiento en transportes de menor duración. También puede existir un mayor riesgo de corrosión con determinadas cargas en tanques de carga de acero inoxidable, lo que no supondría un problema en travesías más cortas.
  • Las cargas de productos químicos polimerizantes y gases licuados, entre las que se incluyen el estireno, el butadieno y otros monómeros, requieren un control de la presión atmosférica en los tanques de carga, una supervisión continua y una gestión adecuada de los inhibidores para evitar la inestabilidad. Estas cargas suponen el mayor riesgo para la seguridad del buque y de la tripulación en los trayectos más largos, debido al riesgo de polimerización descontrolada. 
  • Los aceites y grasas comestiblesse oxidan y se degradan de forma natural e inevitable con el paso del tiempo, formando ácidos grasos libres cuyas concentraciones pueden superar el límite máximo establecido en las especificaciones. 
  • Los cargamentos de gas licuado y de alta presión de vaporpueden ser más propensos a sufrir pérdidas por evaporación durante travesías prolongadas y a las consiguientes reclamaciones por faltantes.

Los riesgos específicos dependen de la mercancía, la duración del viaje y las condiciones de almacenamiento, por lo que la planificación y el seguimiento específicos para cada carga resultan especialmente importantes durante los periodos de interrupción.

La importancia del seguimiento y la documentación

Cuanto más tiempo permanece una carga en el mar, más importante resulta conocer su estado y saber si se han visto afectadas la calidad y la seguridad.

La toma periódica de muestras, la realización de análisis y las comprobaciones del estado pueden ayudar a los interesados en la carga, a los fletadores y a los armadores a detectar a tiempo los problemas que puedan surgir y, siempre que sea posible, a tomar medidas para frenar un mayor deterioro o minimizar los riesgos para la seguridad. Sin embargo, en algunos casos, el deterioro de la calidad es inevitable debido a las características inherentes de la carga. 

En el caso de determinados crudos y productos petrolíferos, los operadores pueden mantener las temperaturas de transporte recomendadas y recircular la carga para ayudar a reducir la precipitación de ceras, sedimentos y lodos. Las cargas susceptibles a la oxidación pueden requerir una cobertura de nitrógeno o atmósferas inertes en los tanques, siempre que sea factible y cuando se ajuste a las recomendaciones de transporte del fletador o a las normas del sector. En el caso de algunas cargas, ni siquiera esta medida evitará la oxidación y el deterioro de la calidad. 

Se pueden realizar muestreos y análisis periódicos de la carga para hacer un seguimiento de los cambios en las especificaciones de calidad de la misma durante los transportes a largo plazo. La evaluación visual de las muestras de carga también puede ayudar a detectar la proliferación microbiana cuando hay agua libre presente en los productos petrolíferos, lo que significa que la contaminación microbiana puede tratarse antes de que se produzca dicha proliferación.

Una documentación exhaustiva de cualquier incidencia también resultará de ayuda en caso de que surja una controversia sobre la calidad de la carga durante el viaje o tras la entrega. El registro de las condiciones de transporte de la carga (como la temperatura y la atmósfera del tanque), los resultados de las pruebas y las medidas adoptadas a lo largo del viaje puede ayudar a comprender cómo ha evolucionado la calidad de la carga con el tiempo y a respaldar futuras reclamaciones, si fuera necesario. 

La conservación y documentación de las muestras de la carga, ya sean tomadas de forma unilateral o conjunta, también puede aportar pruebas valiosas en caso de que surjan dudas posteriores sobre el estado de la carga.

Prepararse para la incertidumbre

Dado que la incertidumbre sigue afectando a las rutas marítimas mundiales y a los calendarios de los viajes, los propietarios de la mercancía deberían ir más allá del riesgo de retrasos en las entregas.

Aunque las interrupciones en la cadena de suministro suelen centrar la atención en los plazos y los costes, los viajes prolongados también pueden afectar a la calidad de la mercancía, generar problemas de seguridad y aumentar el riesgo financiero.

Comprender estos riesgos y prepararse para ellos antes de que se produzca una pérdida puede situar a las organizaciones en una posición más sólida para hacer frente a las perturbaciones actuales y a sus posibles repercusiones.

Cuando se producen daños o deterioro en la mercancía, los especialistas en transporte marítimo de Sedgwick ayudan a los clientes a determinar la causa, evaluar el alcance de la posible pérdida, ofrecer asesoramiento técnico especializado y gestionar con confianza las complejas reclamaciones relacionadas con la mercancía.

¿Quieres profundizar más en el tema? No te pierdas nuestro próximo artículo de análisis, en el que examinaremos con más detalle cómo los viajes prolongados pueden afectar a la calidad de la carga, la seguridad y el riesgo de reclamaciones.