Por Julie Ross, directora de desarrollo empresarial internacional.

La escasez mundial de semiconductores ha afectado a muchas industrias y ha frustrado a los consumidores durante casi dos años.

Para evitar futuras escaseces, la Unión Europea (UE) se ha sumado a varios países en la introducción de legislación para reforzar su producción de semiconductores.

La Comisión Europea ha presentado recientemente la Ley Europea de Chips, una inversión multimillonaria en la industria europea de semiconductores que tiene como objetivo fortalecer la cadena de suministro frente a futuras escaseces y aumentar la cuota de mercado mundial de la UE en la producción de chips semiconductores hasta el 20 % en 2030.

Si se aprueba, la Ley Europea de Chips también contribuirá a la agenda de soberanía tecnológica de la UE, que es un objetivo político central de la actual Comisión.

El paquete legislativo incluye 43 000 millones de euros en inversiones privadas y públicas para la industria de los semiconductores con el fin de «garantizar la seguridad del suministro, la resiliencia y el liderazgo tecnológico de la UE en tecnologías y aplicaciones de semiconductores». La ley tiene tres componentes principales.

  • La iniciativa «Chips for Europe», que reunirá recursos de la UE, los Estados miembros y terceros países que participan en los programas actuales de la UE para reforzar la investigación, el desarrollo y la innovación existentes, crear y formar una mano de obra altamente cualificada y garantizar el despliegue de herramientas avanzadas de semiconductores.
  • El Fondo Chips, destinado a garantizar la seguridad del suministro de chips semiconductores y facilitar el acceso a la financiación para las empresas emergentes dedicadas al diseño y la fabricación de chips.
  • Un mecanismo de coordinación parasupervisar la cadena de valor de los semiconductores y anticipar la escasez con el fin de evitar crisis futuras. Los Estados miembros y los representantes de la Comisión Europea formarán parte de una Junta Europea de Semiconductores de reciente creación, que evaluará las posibles crisis y coordinará las medidas a partir de un conjunto de herramientas de emergencia que se creará próximamente.

Sin embargo, la Ley Europea de Chips se enfrenta a algunos obstáculos importantes. El principal de ellos es el hecho de que actualmente no existe ninguna empresa europea capaz de producir en masa chips de última generación, por lo que la UE tendrá que convencer a Intel en Estados Unidos, a TSMC en Taiwán o a Samsung en Corea del Sur para que construyan fábricas en Europa.

El talento para diseñar y fabricar semiconductores también reside ahora principalmente en Estados Unidos y Asia, regiones que llevan décadas desarrollando ese sector empresarial.

La Comisión Europea propuso sin éxito una legislación similar en 2013 con el mismo objetivo de aumentar la cuota de mercado mundial de Europa en la industria de los semiconductores. Esas esperanzas se desvanecieron debido al alto coste que suponía ponerse al nivel y competir con Estados Unidos y los países asiáticos, donde los semiconductores se producen de forma eficiente desde hace mucho tiempo.

A pesar de estos retos, nunca ha sido tan importante crear una cadena de suministro global de semiconductores fiable y variada. Las empresas de todo el mundo, ya sean fabricantes, diseñadoras o proveedoras de chips, o las que los utilizan en sus productos acabados, deben prestar atención inmediata a los debates en torno a la Ley Europea de Chips.

A todas las empresas afectadas les convendrá seguir de cerca los debates sobre políticas, aprovechar las oportunidades para participar en estas conversaciones y empezar a considerar cómo cualquier nueva legislación u objetivos políticos podrían afectar a su negocio a corto y largo plazo.