El 7 de abril es el Día Mundial de la Salud, una fecha dedicada a sensibilizar sobre cuestiones relacionadas con la salud pública. Gracias a mi experiencia como médico y a mi labor en Sedgwick, donde presto apoyo a nuestro equipo de atención médica gestionada y asesoro en casos complejos de indemnización laboral, he podido observar de primera mano cómo descuidar la salud afecta profundamente a la calidad de vida. Entre otras cosas, un mal estado de salud general puede dificultar la recuperación de virus como el COVID-19, lesiones y otros problemas de salud. En este Día Mundial de la Salud, me gustaría destacar algunas cuestiones fundamentales de salud pública que me apasionan y que merecen nuestra atención durante todo el año.

Alimentación saludable

El acceso a alimentos nutritivos es uno de los muchos determinantes sociales de la salud, es decir, los factores no médicos de la vida de una persona que influyen en su estado de salud. Consumir los alimentos adecuados, especialmente durante los primeros años de vida, es fundamental para un desarrollo físico y mental saludable. La falta de acceso a alimentos ricos en nutrientes puede tener un impacto perjudicial en su estado de salud a medida que envejece. Para muchos de nosotros, la imagen que tenemos en la mente del hambre y la inseguridad alimentaria corresponde a las zonas menos desarrolladas del mundo; lamentablemente, millones de personas en países prósperos como Estados Unidos también se enfrentan a la inseguridad alimentaria.

SegúnFeeding America, más de 34 millones de personas en Estados Unidos —entre ellas, 9 millones de niños— sufren inseguridad alimentaria. El número de estadounidenses que recurrieron a los bancos de alimentos y a los programas comunitarios para poder llevar comida a la mesa se disparó hasta los 53 millones en 2021, debido en gran medida al desempleo y a otros factores económicos asociados a la pandemia. Además, más de 2 millones de estadounidenses viven en «desiertos alimentarios», es decir, zonas en las que los supermercados son prácticamente inaccesibles sin transporte privado. Los productos alimenticios que se venden en los desiertos alimentarios suelen ser más caros, lo que los pone fuera del alcance de las personas con bajos ingresos. La inflación y el aumento del coste de los productos de consumo han agravado el problema. A menudo, en los desiertos alimentarios solo se encuentran fácilmente alimentos procesados y envasados.

Incluso quienes tienen fácil acceso a alimentos frescos tienen dificultades para tomar decisiones alimentarias acertadas. El ritmo acelerado de la sociedad actual fomenta la gratificación inmediata y las comidas sobre la marcha, y las opciones rápidas y fáciles no suelen ser las más saludables. Los malos hábitos alimenticios (junto con la falta de actividad física, como se describe a continuación) contribuyen de manera significativa al aumento de la diabetes, la obesidad y otras enfermedades.

Entre todos, debemos esforzarnos más por hacer que los alimentos frescos y saludables sean accesibles para todos, además de concienciar a la población sobre la importancia de elegir bien lo que comemos. Los programas de agricultura comunitaria en las zonas urbanas con escasez de alimentos están empezando a dar sus frutos, pero aún nos queda un largo camino por recorrer.

Mantenerse activo

Ahora que tantos trabajadores desempeñan sus funciones frente a una pantalla, con poco o ningún esfuerzo físico, millones de personas en todo el mundo llevan un estilo de vida cada vez más sedentario. Según laFundación del Corazón, más del 25 % de los adultos estadounidenses permanecen sentados más de ocho horas al día. Esto ralentiza el flujo sanguíneo (lo que aumenta el riesgo de coágulos y enfermedades cardíacas), favorece la resistencia a la insulina (lo que aumenta el riesgo de diabetes y obesidad) y dificulta el procesamiento de las grasas por parte del organismo.

Las cuarentenas de la era del COVID, la transición indefinida del trabajo presencial al teletrabajo y la facilidad para recibir pedidos a domicilio han hecho que muchos hayan adquirido el hábito de salir menos de casa. A menudo oigo decir que «estar sentado es el nuevo fumar»: la última epidemia de salud pública a la que debemos hacer frente.

Para contrarrestar estas tendencias perjudiciales, es fundamental incorporar pausas para moverse en tu horario y en tu vida. (Si puedes aprovechar alguna de esas pausas para salir al aire libre y respirar un poco de aire fresco al mismo tiempo, ¡mucho mejor!) Cuando sea posible, plantéate escuchar una conferencia telefónica o un seminario web mientras das un paseo. Levántate de la silla cada hora más o menos. Busca en Internet sugerencias sobre estiramientos y «microejercicios» que puedas hacer en tu puesto de trabajo. Existen numerosas aplicaciones móviles que pueden guiarte, e incluso te recordarán cuándo es el momento de hacer un descanso para moverte. Encuentra una rutina que te funcione y que puedas llevar a cabo de forma constante.

La atención sanitaria frente a la atención a los enfermos

Lamentablemente, las visitas periódicas al médico suelen interrumpirse una vez finalizada la vacunación infantil. Para muchos adultos, el único momento en que acuden al médico es cuando están enfermos o tienen molestias.

Al equiparar erróneamente la atención sanitaria con el tratamiento de enfermedades, las personas pierden la inestimable oportunidad de aprender de un profesional con conocimientos y experiencia cómo mantenerse bien y cuáles son los hábitos saludables que pueden ayudarles a conservarse sanos. Una atención sanitaria de calidad debería centrarse en el bienestar integral del paciente, pero a menudo se centra más en tratar la enfermedad que a la persona. Establecer una relación sólida entre médico y paciente requiere una inversión sostenida de tiempo, y muchos pacientes buscan soluciones rápidas y sencillas para sus dolencias. Aunque, sin duda, hay ocasiones en las que la medicación está justificada, no debería ser necesariamente la primera línea de defensa a la que recurrir.

Varios estudios han puesto de manifiesto que hay un gran número de personas que evitan o posponen la atención médica —especialmente las visitas de rutina, las revisiones dentales y las pruebas de detección preventivas— debido a la preocupación por la COVID.Ahoraque los mayores riesgos de COVID ya han quedado atrás, es el momento de acudir al médico (o de consultar con él a través de la telesalud) y de ponerse al día con las mamografías, colonoscopias u otras pruebas de detección que haya podido saltarse durante la pandemia. Tu salud puede depender de ello.

Puntos clave

Con motivo del Día Mundial de la Salud, aquí tienes algunas cosas importantes y prácticas que espero que pongas en práctica:

  1. Busca alimentos frescos, nutritivos y (a ser posible) de producción local.
  2. Si puedes, ayuda a que esas opciones sean más accesibles colaborando con organizaciones comoFeeding America,Action Against Hunger, tu banco de alimentos local o un programa agrícola comunitario.
  3. Incluye descansos para hacer ejercicio en tu rutina diaria.
  4. ¡Deja de posponerlo y pide cita para ese chequeo médico, esa visita al dentista o esa prueba de detección preventiva que llevas tanto tiempo posponiendo!

>Más información: visita la página web del Día Mundial de la Salud 2023y leasobre las soluciones de atención gestionada que favorecen el bienestar de los empleados