3 de enero de 2022
Por Matt Walker, asesor en materia de destitución
El benceno, cuya presencia se ha detectado en varios productos de consumo durante el último año, ha obligado una vez más a una retirada voluntaria del mercado.
En esta ocasión, se trata de champús y acondicionadores en spray sin aclarado de varias marcas conocidas.
La retirada del mercado es una medida de precaución. No se han notificado reacciones adversas y los expertos afirman que es muy improbable que la exposición diaria a esta sustancia química, en los bajos niveles detectados, tenga consecuencias negativas para la salud. No obstante, el benceno está clasificado como carcinógeno para el ser humano y, sin duda, oiremos más sobre este tema por parte de los defensores de los consumidores y los abogados de los demandantes.
La frecuencia de estas retiradas del mercado durante el último año —junto con el número de productos afectados— ha llevado a los consumidores y a las autoridades reguladoras a preguntarse cómo llega el benceno a los desodorantes, los antitranspirantes, los acondicionadores y las lacas para el cabello.
¿Cuál es la causa de la contaminación por benceno?
En unaentrada recientedel blog, señalamos que el factor común es, casi con toda seguridad, el propulsor utilizado para expulsar el líquido del envase y lanzarlo al aire en forma de aerosol; no el producto en sí. En pocas palabras, si tus productos en aerosol utilizan butano, propano u otros propulsores de origen mineral, corren un mayor riesgo de estar contaminados con benceno.
En definitiva, se trata de un problema de la cadena de suministro para cualquier empresa que fabrique productos que se administran mediante un aerosol. Aunque es importante conocer la posible fuente de contaminación, los fabricantes de productos de esta categoría —o que compartan el mismo proveedor de aerosoles— pueden enfrentarse a riesgos hasta ahora desconocidos.
Más allá del riesgo de causar daños a los consumidores, los fabricantes cuyos productos resulten estar contaminados con benceno podrían enfrentarse a costosas retiradas de productos que dañen su reputación, a acciones legales o a reclamaciones de seguros.
¿Y ahora qué hacemos?
Las empresas que producen, distribuyen o venden aerosoles deben extremar las precauciones. Los productos deben cumplir o superar las directrices de la FDA en cuanto a la presencia de contaminantes nocivos, debe darse prioridad al control de calidad y deben actualizarse los planes de retirada y de gestión de crisis para hacer frente a las retiradas y a las demandas judiciales que, inevitablemente, atraen la atención de los medios. Sería aconsejable que las empresas siguieran de cerca las retiradas de productos del sector para detectar cualquier indicio de que ellas podrían ser las siguientes, así comoque analizaranminuciosamentelas retiradas anteriorespara asegurarse de estar preparadas en caso de que las autoridades reguladoras y los abogados llamen a su puerta.
Si necesita ayuda u orientación para prepararse ante un incidente de esta naturaleza, póngase en contacto con nuestros expertos o haga clic aquípara descubrir cómo hemos ayudado a una marca líder de productos de consumo a gestionar con éxito las complejidades de una retirada de productos relacionada con el benceno.
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