Autores

Por Andy Kovacs, director de Servicios de Riesgos

Lamentablemente, las lesiones de los trabajadores, e incluso las muertes, son algo habitual en Estados Unidos. Según la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA), 5.190 trabajadores —o una media de 15,03 al día— fallecieron en el trabajo en 2022. Los empleadores notificaron a la OSHA unos 2,8 millones de casos de lesiones en 2022, lo que supone una media de 7.671 al día. 

Las organizaciones que deseen proteger mejor a su personal y reducir los costes derivados de los siniestros harían bien en elaborar un manual de prevención de siniestros. En este blog, voy a destacar algunas estrategias para dar prioridad a la prevención y poner en práctica el manual de su organización. 

Análisis histórico

Como dijo Maya Angelou: «No puedes saber realmente hacia dónde vas hasta que sabes por dónde has pasado». Ser proactivo en materia de seguridad requiere un análisis inicial de los siniestros anteriores, clasificados por tipo de cobertura (indemnización por accidentes laborales, responsabilidad civil general, automóviles, etc.), ubicación y clase de riesgo. El objetivo de estos análisis es determinar las tendencias de los accidentes a través de la frecuencia (número de siniestros) y la gravedad (importe en dólares) desde una perspectiva histórica. Por supuesto, la frecuencia y la gravedad de los accidentes afectan a las primas de seguro de las organizaciones en función de los parámetros de suscripción de las aseguradoras, así como a los modificadores de experiencia a través del Consejo Nacional de Seguros de Indemnización (NCCI) para la fijación de las primas de indemnización por accidentes laborales.

Según la teoría de H. W. Heinrich sobre la prevención de accidentes laborales, ilustrada por lapirámide de seguridad, la frecuencia es el primer indicador, independientemente de la gravedad. La pirámide muestra una relación de un accidente con lesiones graves por cada 10 accidentes con lesiones leves, 30 accidentes con daños materiales y 600 cuasiaccidentes. En pocas palabras, por cada 600 cuasiaccidentes (gravedad 0), habrá 30 accidentes (gravedad de valor bajo), 10 accidentes leves (gravedad de valor bajo a moderado) y un accidente grave, que puede incluir la muerte (gravedad de valor alto). 

Las tendenciasen materia de lesionespueden incluir varias causas comunes, como resbalones y caídas, golpes por impacto con diversos objetos, exposición a sustancias químicas y accidentes de tráfico. Otro aspecto de estas tendencias es la repetición de accidentes en el mismo lugar de trabajo o en el que se encuentran el cliente y el empleado, o en los que se ven implicadas las mismas personas. Supongamos que un análisis revela que una sola persona ha estado involucrada en 18 accidentes de tráfico; esto indica una clara necesidad de formación y asesoramiento en materia de seguridad vial, y podría incluso justificarse el despido del empleado. Según la pirámide de seguridad de Heinrich, aunque todas las colisiones fueran de carácter leve, no se trataría desise producirá un accidente potencialmente catastrófico, sinode cuándo.

Planes de acción reactivos y, posteriormente, proactivos

Tras analizar las pérdidas registradas, conviene elaborar un plan de acción para hacer frente a las tendencias identificadas en el proceso de análisis. Aunque este método es reactivo, constituye un paso necesario para actuar de forma proactiva en la prevención de futuros accidentes. Tal y como dice la cita de Maya Angelou, una vez que comprendes dónde se han producido las pérdidas, estás mejor preparado para evitar que vuelvan a ocurrir. 

Mediante la investigación de accidentes y el análisis de las causas fundamentales —ambos destinados a prevenir incidentes futuros—, puede iniciar la fase proactiva de su programa de seguridad. Esto se puede lograr con unas cuantas técnicas estándar que resultan eficaces para reducir la frecuencia y la gravedad de los accidentes. Estas técnicas constituyen la base de lo que se conoce como «control de pérdidas». El orden jerárquico del control de pérdidas es el siguiente:

  • Medidas de control técnicas:se trata de métodos físicos destinados a reducir o mitigar los riesgos asociados a diversas actividades laborales. Entre ellas pueden figurar el rediseño del lugar de trabajo o la modificación de distintas zonas de trabajo para reducir los riesgos: suelos o alfombrillas antideslizantes, protecciones para máquinas, mayor ventilación, almacenamiento adecuado de productos químicos, barandillas y barreras, eliminación de cuellos de botella y mantenimiento preventivo. 
  • Controles administrativos:se centran en las prácticas laborales y pueden incluir formación sobre los procesos, ajustes en el flujo de trabajo, rotación de puestos, restricción del acceso a zonas peligrosas, políticas y procedimientos y, en algunos casos, cambios en los comportamientos laborales. 
  • Equipo de protección individual:como último recurso una vez agotados los controles técnicos y administrativos, el EPI puede incluir equipos de protección contra caídas, cascos de seguridad, guantes, gafas de seguridad, protección respiratoria, protección auditiva y ropa de protección. 

Seguimiento y evaluación

Una vez completado el análisis y establecidos los controles, el siguiente paso consiste en supervisar todas las fases que se han desarrollado, implementado y aplicado. La mayoría de las organizaciones llevan a cabo un periodo de evaluación para recabar las opiniones de todas las partes interesadas sobre la eficacia del programa y determinar qué mejoras conviene introducir. 

Las expectativas de obtener resultados positivos en cuanto a la reducción de pérdidas deben matizarse con un análisis minucioso y paciencia. Por lo general, un programa de seguridad nuevo o revisado empieza a dar frutos entre dos y tres años después de su implementación, por lo que no se puede pretender alcanzar el resultado deseado de forma precipitada. 

Un aspecto clave de los métodos y técnicas aquí analizados se refiere a la respuesta de las compañías aseguradoras ante los cambios iniciales. Como parte de los procesos habituales de suscripción, cualquier avance en el programa de control de pérdidas o de seguridad de una organización —independientemente de los resultados inmediatos— se valora positivamente y puede reflejarse en las primas de renovación. Por ejemplo, dos años después de la puesta en marcha de un programa revisado de gestión de riesgos en el que trabajé con una empresa de petróleo y gas, la organización vio reducida su prima de indemnización por accidentes laborales en un 42 %, ¡pasando de 9 millones de dólares a 5,2 millones! 

Aunque los programas de seguridad suelen considerarse un gasto en el ámbito de las pérdidas y ganancias, animo a los clientes a que reflexionen sobre qué margen de beneficio permitiría un aumento de 3,8 millones de dólares en los ingresos netos. Es más, las medidas de seguridad están diseñadas para proteger el recurso más valioso de todos: la salud y el bienestar de las personas.

Más información — Descubra cómo los servicios de gestión de riesgos pueden mejorar su programa de seguridad en el lugar de trabajo