19 de diciembre de 2022
Por Chris Frechette, vicepresidente del departamento de responsabilidad civil
La promesa de un ahorro y el desengaño ante el tiempo y el coste que suponía litigar las reclamaciones de accidentes de tráfico en los tribunales dieron lugar a la «protección contra lesiones personales» (PIP) y a un enfoque «sin culpa» en los seguros de automóvil en la década de 1970.
En este sistema, la parte perjudicada recibe prestaciones de su propia aseguradora, independientemente de quién sea el culpable, y solo se puede demandar al conductor culpable en determinadas circunstancias excepcionales. Tal y como se esperaba, las primeras evaluaciones de los programas PIP específicos de cada estado revelaron que las disparidades en las indemnizaciones se equilibraron, que los pagos de las indemnizaciones se tramitaron con mayor rapidez y que el hecho de evitar los costosos procesos judiciales supuso un ahorro de costes.
Sin embargo, a mediados de la década de 1980, los estados con el sistema de responsabilidad objetiva presentaban, en general, unos costes más elevados y, en consecuencia, unas primas de seguro más altas que los estados que no lo habían adoptado, unos resultados que contradecían el argumento de venta del ahorro de costes. El apoyo popular decayó y algunas aseguradoras llegaron incluso a abandonar el mercado. Lo que antes brillaba había perdido su esplendor.
Desde entonces, diversos cambios sociales y de mercado han provocado un aumento generalizado de los costes de los seguros de automóvil. Siguen existiendo diferencias en las primas entre los distintos estados de EE. UU., pero los estados con PIP ya no ocupan el extremo del espectro con las primas más elevadas; ahora se distribuyen de forma más homogénea entre el resto, debido en gran parte a las lecciones aprendidas y a las mejoras introducidas por aquellos que decidieron mantenerlo.
¿Se está inclinando la balanza del PIP en la dirección contraria? ¿Qué depara el futuro para el seguro de automóvil sin culpa? La historia actual de dos programas estatales contrapuestos nos permite vislumbrar lo que nos espera en este ámbito en constante evolución de las reclamaciones por responsabilidad civil.
Míchigan
En 2019, Míchigan tenía las primas de seguro de automóvil más altas del país. Seguía siendo el único estado con un sistema de responsabilidad civil objetiva que ofrecía prestaciones médicas sin límites y, al no existir controles de precios, presentaba algunos de los costes más elevados del país. La legislatura estatal aprobó reformas bipartidistas integrales, conocidas como Leyes Públicas 21 y 22. Los principales cambios destinados a la reducción de costes incluyeron la elección de niveles de cobertura para el PIP (con mínimos), reducciones obligatorias de las tarifas exigidas a las aseguradoras y un baremo de honorarios médicos que reducía los honorarios de los proveedores hasta en un 45 %.
Las leyes generaron cerca de 3 000 millones de dólares en fondos que se devolvieron a más de 7 millones de asegurados. Los defensores de estas medidas afirman que las reformas han permitido a los residentes elegir pólizas que se adaptan mejor a sus necesidades individuales, hábitos de conducción y presupuestos; han reducido los costes médicos excesivos y han frenado el fraude. Las primas de los seguros de automóvil bajaron un 18 % entre 2019 y 2020 —la mayor reducción en Estados Unidos ese año—, lo que sacó a Míchigan del primer puesto.
Florida
Aunque el número de conductores y el número de accidentes de tráfico en el estado de Florida se han mantenido relativamente constantes, la frecuencia y el coste de las reclamaciones por PIP han aumentado exponencialmente en los últimos años. A pesar de la aprobación en 2012 de una legislación destinada a reducir el fraude y los costes (el PIP representaba solo el 2 % del total de las primas de seguros en el estado, pero generaba casi la mitad de todas las denuncias por fraude), el fraude sigue siendo frecuente. Florida tiene las primas de seguro de automóvil más altas del país, a pesar de ser uno de los únicos estados que no exige un seguro de lesiones corporales (BI).
El proyecto de ley SB54 se presentó el año pasado con el objetivo de eliminar la cobertura PIP y sustituirla por una cobertura obligatoria de responsabilidad civil (BI). El gobernador Ron DeSantis vetó el proyecto, alegando su preocupación por las consecuencias no deseadas. Los defensores de la medida argumentaban que habría reducido las primas, mientras que los detractores sostenían exactamente lo contrario. Florida sigue registrando las tasas más altas de fraude, litigios y abuso de demandas de todo el país, una situación agravada por las demandas de mala fe presentadas por terceros y la ausencia de límites convencionales a los honorarios de los abogados.
Análisis
El análisis de los casos de Míchigan y Florida confirma que el PIP, al igual que cualquier otra cobertura, forma parte de un sistema sujeto a influencias dispares y cambiantes. Por lo tanto, no es ni un héroe ni un villano en sí mismo; es simplemente un componente de una estructura más amplia, que, por sí solo, puede aplicarse mal o bien.
- Las reformas de Míchigan parecen haber reducido los abusos y ampliado las opciones, lo que ha dado lugar a una reducción de los costes. Queda trabajo por hacer en otras áreas del sistema que influyen en las primas, como la reducción del número de conductores sin seguro y el análisis de los factores de tarificación. Aunque no se estableció un límite máximo real, los costes y beneficios del componente PIP de Míchigan han mejorado.
- En Florida, la última resolución indica que la elección entre la cobertura PIP y la cobertura BI podría no ser una disyuntiva de «todo o nada». Las primas de los seguros en Florida se ven influidas por los riesgos meteorológicos, la congestión del tráfico provocada por los conductores visitantes, un número inusualmente elevado de conductores jóvenes y de edad avanzada, un alto porcentaje de conductores sin seguro y las tasas de litigios y fraude más elevadas del país.
En este contexto, el PIP puede formar parte del sistema general de seguros de automóviles de un estado sin que ello, por sí solo, distorsione las primas. Igualmente evidente es que los factores del mercado han cambiado y siguen cambiando. Cuando se introdujo el PIP por primera vez, logró reducir brevemente las tasas de litigios, pero con el tiempo esas diferencias se atenuaron. En los inicios de los estados con PIP, los costes médicos se mantuvieron en línea conlas reclamacionesen los estados de responsabilidad civil, pero en el año 2000, los costes médicos bajo el PIP se habían más que duplicado en comparación, lo que contribuyó a que algunos estados optaran por eliminar el PIP y otros por reformarlo. Los estados que lo reformaron tomaron prestadas lecciones de la gestión de los honorarios médicos de la indemnización por accidentes laborales y añadieron otros mecanismos que han propiciado un mayor control contra el abuso, una mayor previsibilidad y reducciones en las primas.
El contexto social y de mercado actual sigue viéndose influido por el aumento de los costes médicos, el incremento de los litigios y las indemnizaciones cada vez más elevadas concedidas por los jurados, como consecuencia de la inflación social y otros factores. Aprovechando los datos y reflexionando sobre la historia y las lecciones aprendidas en el seguro de automóvil sin culpa, puede que haya llegado el momento de realizar otra reevaluación. Al integrar límites y eliminar los incentivos para el fraude y otros abusos, sin llegar a una reforma más amplia del derecho de daños, el PIP reformado podría volver a presentarse como una herramienta que vale la pena considerar, pero por nuevas razones.
El coste de los litigios ha cambiado. Redefinir los requisitos mínimos para determinar qué asuntos son susceptibles de litigio, junto con los controles adecuados para gestionar los gastos médicos, puede aportar un mayor valor y reducir los costes si forma parte de una estructura de programa bien planificada y perfectamente integrada.
> Más información — Lea nuestroartículo de opinión, escrito por Chris Frechette, para obtener un análisis más detallado de la historia del seguro de automóvil sin culpa y las perspectivas de futuro del PIP.
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