Como se ha anunciado recientemente, voy a dejar mi cargo de director ejecutivo de las operaciones internacionales de Sedgwick para jubilarme a finales de este mes.

He dedicado toda mi carrera profesional, de 45 años, al sector de las reclamaciones, y esta industria me ha brindado oportunidades y aventuras que nunca hubiera podido imaginar. Al reflexionar sobre este recorrido durante mis últimas semanas en el cargo, me gustaría compartir algunas reflexiones con los numerosos compañeros, socios comerciales y amigos del sector que he ido conociendo a lo largo del camino.

Los momentos que más importan

Empecé como becario en 1978 y pasé a ser gestor de siniestros, y más tarde jefe de departamento, en el norte de Inglaterra. Al cabo de diez años, viví un auténtico punto de inflexión en mi carrera y en mi vida. La tarde del 21 de diciembre de 1988, el vuelo 103 de Pan Am explotó sobre Lockerbie, Escocia, causando la muerte de más de 250 personas a bordo y 11 en tierra. Los restos del avión convirtieron al instante partes de la ciudad en una zona de guerra irreconocible. Fui una de las primeras personas en llegar a Lockerbie tras la explosión, y nunca olvidaré los horrores que presencié. Pasé aquella Navidad ayudando a la gente a recoger los restos de sus hogares y negocios destrozados.

Esa experiencia me abrió los ojos al verdadero significado de lo que hacemos: como profesionales de la gestión de siniestros, intervenimos en la vida de otras personas en momentos cruciales. Esos momentos no siempre aparecen en los titulares como el atentado contra el vuelo de Pan Am, pero dejan una huella indeleble en las personas cuyas vidas se ven alteradas por ellos. Ya sea una enfermedad o una lesión, un accidente de tráfico, un incendio en una vivienda o cualquier otra crisis, intervenimos cuando se produce un acontecimiento vital significativo que lleva a alguien a pedir ayuda.

Nuestro sector responde a la llamada cada día, y la forma en que actuamos en esos momentos cruciales es fundamental. Además de eficiencia, profesionalidad y conocimientos técnicos, la gente espera de nosotros empatía, comprensión y una comunicación clara durante una crisis indeseada. La empatía realmente importa.

Elevar el nivel de nuestra profesión

Muchas cosas han cambiado a lo largo de mi carrera, pero hay algo que se ha mantenido constante: la importancia fundamental de las relaciones humanas. Cuidar de los demás en sus momentos de mayor vulnerabilidad es hoy tan importante como siempre. Cualquiera que haya gestionado reclamaciones en situaciones de catástrofe sabe que, aunque puede resultar agotador, la satisfacción de atender a las personas cuando más lo necesitan da sentido al trabajo y alimenta el sentido de la misión.

Lamentablemente, el sector de los seguros no recibe el reconocimiento que merece por el inestimable papel que desempeña en la sociedad, al apoyar a las personas en momentos difíciles y ayudarles a recuperarse. Tenemos una oportunidad real —especialmente en el actual mercado laboral, tan ajustado— de cambiar la percepción de que en el sector de la gestión de siniestros uno «cae» en un empleo, por la idea de que se tratade elegir una carreracon un potencial de crecimiento ilimitado y la capacidad de marcar la diferencia.

Hoy en día, muchos trabajadores buscan empleos que ofrezcan variedad, flexibilidad, tareas estimulantes y significativas, oportunidades de aprendizaje y desarrollo, trayectorias profesionales bien definidas, resolución creativa de problemas y la posibilidad de viajar. Todas estas son áreas en las que el sector de los seguros suele destacar, y contamos con una amplia gama de puestos disponibles que permitirán a las personas hacer realidad estas ambiciones tan loables.

Cuando era un joven recién licenciado y estaba realizando mis prácticas a finales de la década de 1970, ni en mis sueños más descabellados imaginé que acabaría ocupando algunos de los puestos de liderazgo más respetados del sector. Mi carrera en el ámbito de la gestión de siniestros me ha abierto las puertas del mundo y me ha permitido influir en las vidas y las carreras profesionales de tantas personas. Espero sinceramente que más jóvenes brillantes se planteen el valor de seguir una carrera en este sector, donde realmente todo es posible. (Consulteaquípara obtener más información sobre las oportunidades profesionales en Sedgwick.)

Nos espera un futuro prometedor

Ahora que mi mandato como director ejecutivo internacional de Sedgwick llega a su fin, me tranquiliza saber que la empresa se encuentra en una situación sólida y en muy buenas manos.

Cuando me incorporé a la empresa hace unos cinco años, Sedgwick estaba pasando de ser una empresa norteamericana con algunas sucursales en el extranjero a convertirse en una organización verdaderamente global. Nuestro principal objetivo entonces era integrar las empresas internacionales adquiridas, Vericlaim y Cunningham Lindsey, y alinearlas con las operaciones norteamericanas bajo la sólida marca y cultura de Sedgwick. Con mucho trabajo, buena suerte y un equipo directivo brillante y solidario, hemos logrado avances enormes en el establecimiento de una base sólida y basada en valores para el negocio internacional.

Los logros alcanzados en los últimos cinco años se encuentran entre los momentos más destacados de mi carrera. Hoy en día, Sedgwick es el proveedor líder en la gestión de siniestros en más del 75 % de los mercados en los que operamos, y esa cifra sigue creciendo. Hemos marcado el rumbo para que nuestro negocio internacional no solo haga másdelo que hacemos hoy, sino quevaya másallá delo que hacemos hoy.

Ha sido un viaje lleno de altibajos —atravesando husos horarios y barreras lingüísticas, y en medio de una pandemia mundial que aún persiste— y no podría estar más orgulloso del talentoso equipo que hemos reunido y delas solucionesde primer nivel que ofrecemos. Sé que esto es solo el comienzo para Sedgwick a nivel internacional, y espero con impaciencia la oportunidad de ver cómo el negocio sigue diversificándose y alcanzando cotas aún más altas bajo el liderazgo deTom Simoncic. ¡Nos esperan tiempos emocionantes!