20 de abril de 2022
Por la autora invitada: Nicola Smith
Prólogo de Julie Ross, directora de desarrollo empresarial internacional de Sedgwick:
Bienvenidos a la última edición de «Spotlight». «Spotlight» es nuestra forma de compartir las opiniones y puntos de vista de nuestros socios estratégicos —abogados, aseguradoras, gestores de riesgos y expertos en comunicación de crisis de diversos sectores— sobre cuestiones relacionadas con la seguridad de los productos que pueden influir en la visión que tiene una empresa de los incidentes que se producen en el mercado y de la gestión de crisis.
En esta edición contamos con la participación de Nicola Smith, directora de Squire Patton Boggs, quien nos da su opinión sobre cómo está cambiando el panorama de las retiradas de productos para las empresas del sector de la alimentación y las bebidas que operan en Europa y el Reino Unido.
Sigue leyendo para conocer más opiniones de Nicola Smith.
Las retiradas de productos alimenticios en la UE y el Reino Unido están aumentando y ganando en magnitud. Esto se debe principalmente a una normativa más estricta, a la creciente complejidad de las cadenas de suministro globales y a la concentración de determinados ingredientes en un número reducido de proveedores. La combinación de estos factores puede provocar una reacción en cadena en la que una sola retirada pueda afectar a numerosos fabricantes, marcas y consumidores de varios países, lo que conlleva daños a la reputación y grandes pérdidas económicas. Pero, ¿cuáles son los riesgos o factores específicos que se prevé que impulsen el aumento de las retiradas y las medidas coercitivas en 2022?
Contaminación por plaguicidas
El informe anual del Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos (RASFF) correspondiente a 2020, publicado en agosto de 2021, puso de manifiesto un aumento significativo de las alertas en los últimos años. Como era de esperar, la presencia de óxido de etileno (un plaguicida no autorizado) en frutos secos, productos derivados de los frutos secos y semillas fue el problema notificado con mayor frecuencia, seguido de los residuos de plaguicidas en frutas y hortalizas. Una de las principales razones de estas cifras fue un grave problema de contaminación alimentaria en septiembre de 2020, cuando Bélgica notificó altos niveles de óxido de etileno en semillas de sésamo procedentes de la India. Según el informe, este único suceso dio lugar a una actividad sin precedentes, y el RASFF se convirtió en un centro de intercambio de información sobre los hallazgos de óxido de etileno, a medida que las empresas identificaban los lotes de productos afectados y rastreaban su distribución. Queda por ver si se seguirá prestando atención a los niveles de plaguicidas en los alimentos, especialmente dada la creciente preocupación por el impacto de la agricultura en el medio ambiente.
Cuestiones relacionadas con el embalaje
Cabe destacar también que la Autoridad de la Competencia francesa emitió un «pliego de cargos» que, en la práctica, sirvió como escrito de acusación contra los presuntos participantes en el cártel. El documento se dirigía a más de 100 empresas y asociaciones sectoriales por una supuesta colusión en relación con el uso del bisfenol A en envases alimentarios, principalmente en latas de conservas. La Autoridad Francesa de la Competencia alega que estas empresas no revelaron la presencia de esta sustancia química, prohibida en Francia, en los envases alimentarios. Esta investigación, que parece dirigirse por igual a los proveedores y a los compradores de dichos envases, respalda la opinión de que los materiales en contacto con alimentos de todo tipo podrían ser objeto de un escrutinio minucioso en los próximos años, lo que podría dar lugar a un aumento de las retiradas de envases alimentarios.
Medio ambiente y sostenibilidad
A medida que la protección del medio ambiente va ganando protagonismo en la lista de prioridades de los gobiernos, se introducirán nuevas leyes para hacer frente al cambio climático, los residuos y los productos no reciclados, entre otras cuestiones. Por ejemplo, en diciembre de 2019 se presentó el Pacto Verde Europeo. En él, la Comisión Europea declaró que daría continuidad a la Estrategia sobre los Plásticos y se centraría en la aplicación de nueva legislación. Entre ellas se incluyen objetivos y medidas para hacer frente al exceso de embalaje y a la generación de residuos, requisitos legales para impulsar el mercado de las materias primas secundarias con contenido reciclado obligatorio, requisitos para garantizar que todos los envases del mercado de la UE sean reutilizables o reciclables de forma económicamente viable para 2030, y la introducción de un marco regulador para los plásticos biodegradables y de origen biológico. Estas medidas están en vigor o entrarán en vigor en toda Europa para 2024.
Esta tendencia también se observa en el Reino Unido, donde están entrando en vigor nuevas leyes sobre envases de plástico tanto en el Reino Unido como en la UE, y existe la posibilidad de que en el futuro se implanten requisitos de etiquetado sobre la reciclabilidad. Si a esto le sumamos la campaña a escala europea contra el «greenwashing» —afirmaciones engañosas sobre el carácter ecológico de un producto—, la industria alimentaria podría verse enfrentada a nuevos motivos para retirar o recuperar un producto del mercado (ya que estas cuestiones pueden tener implicaciones comerciales, incluso si la recuperación no es legalmente obligatoria porque el producto no es peligroso).
La influencia de los consumidores
Por último, no hay que subestimar el poder que tienen los consumidores en el mercado, incluso en lo que respecta a las retiradas de productos. Los consumidores prestan cada vez más atención a cómo responden las empresas ante productos defectuosos o contaminados. Cada vez influyen más en la agenda a través de sus decisiones de compra y de las redes sociales. Y cuanto más influyente es una persona, más atención se presta a lo que dice en Internet. No es necesario que sean famosos para causar daños a la reputación; basta con que sean capaces de generar repercusión a través de Twitter, Facebook, etc. Esto también podría dar lugar a más retiradas de productos no relacionadas con la seguridad; por ejemplo, retiradas debido a revelaciones sobre el supuesto origen de un alimento o detalles relacionados con la cadena de suministro, como el supuesto uso de mano de obra infantil o la falta de comercio justo. La conclusión es que es probable que veamos más retiradas de productos y a mayor escala en el futuro, a medida que aumente la presión sobre las cadenas de suministro y sigan desarrollándose la legislación y la concienciación de los consumidores.
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Acerca de nuestro autor invitado
Nicola Smith presta asesoramiento sobre todos los aspectos de la legislación en materia de alimentos y bebidas, incluyendo las normas sobre información y alérgenos, el etiquetado, la seguridad alimentaria y de los piensos, la higiene, las declaraciones de propiedades, las obligaciones de notificación, la retirada de productos y todos los aspectos relacionados con las investigaciones penales, los procesos judiciales y otros procedimientos relacionados con la legislación sobre alimentos y bebidas y con cuestiones de responsabilidad por productos defectuosos.
Nicola Smith está especializada en cumplimiento normativo. Su experiencia abarca la legislación sobre alimentos y piensos, así como el cumplimiento normativo general de los productos, la seguridad y las retiradas de productos. Como miembro del grupo de medio ambiente, seguridad y salud de Squire Patton Boggs, cuenta con un conocimiento y una experiencia específicos en el sector de la alimentación y las bebidas, adquiridos a lo largo de muchos años de representación de clientes en ámbitos que incluyen la fabricación de alimentos, la elaboración de cerveza, la distribución, la venta al por menor y la hostelería.
Nicola imparte con frecuencia charlas y cursos de formación sobre temas de actualidad relacionados con la legislación alimentaria a clientes y otras partes interesadas, como los miembros de la Federación de Alimentos y Bebidas. Ha impartido dos charlas a representantes de la Agencia China de Control de Alimentos y Medicamentos que visitaron el Reino Unido para conocer la aplicación de la legislación sobre medicamentos, alimentos y bebidas; además, ha colaborado en la edición sobre alimentación de la publicación de la Asociación Americana de Abogados (ABA) con un artículo sobre las retiradas de productos debido a errores de etiquetado.
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