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Por Gary Wilson, director técnico de Responsabilidad Civil, Reino Unido

Como peritos y gestores de siniestros, nos enfrentamos con frecuencia a reclamaciones relacionadas con supuestos defectos o fallos de productos o servicios. Además de las obligaciones derivadas del derecho consuetudinario y de los contratos específicos celebrados, hay que tener en cuenta la legislación aplicable, dependiendo de si el reclamante es un consumidor o otra empresa. En este blog, destacamos los derechos y las protecciones de los consumidores en relación con los bienes y servicios, así como los matices de las reclamaciones entre empresas.

Reclamaciones de los consumidores

La Ley de Derechos del Consumidor de 2015(CRA 2015) recoge los derechos y recursos que anteriormente figuraban en diversas normas legislativas relativas a la venta de bienes y la prestación de servicios, así como a las cláusulas abusivas en los contratos. En lo que respecta a los tipos de reclamaciones con los que solemos encontrarnos, la ley aborda los casos en los que se considera que los bienes presentan algún tipo de defecto. 

Mercancías 

La CRA de 2015 contiene cláusulas implícitas (artículos 9 a 18), entre las que se incluye que los bienes vendidos deben:

  • De calidad satisfactoria;
  • Adecuado para el fin específico al que se destina, es decir, aquel para el que suelen suministrarse productos de ese tipo, o aquel para el que las partes sabían que el consumidor tenía la intención de utilizarlo; y
  • Tal y como se describe.

En caso de que no se cumpla alguna de estas condiciones, la CRA 2015 establece las vías de recurso a disposición del consumidor (artículos 19 a 24), que suelen exigir al comerciante que reembolse, repare o sustituya los productos. 

Servicios 

La prestación de servicios también se regula en la CRA de 2015, que incluye disposiciones implícitas (artículos 49 a 53) según las cuales deben:

  • Realizado con la diligencia y la competencia debidas;
  • Realizado de conformidad con cualquier información, ya sea verbal o escrita, facilitada al consumidor en relación con el servicio que se va a prestar; y
  • Realizado en un plazo razonable.

Lo que nos preocupa principalmente es el derecho del consumidor a considerar que estos incumplimientos dan lugar, en la práctica, a un incumplimiento contractual, lo que le confiere el derecho a recurrir a otras vías de recurso de que dispone en virtud del Derecho contractual, como por ejemplo, la indemnización por daños y perjuicios (apartados 1(40) y 227 de las Notas Explicativas). 

Cualquier intento por parte de un comerciante de incluir cláusulas que limiten su responsabilidad por el incumplimiento de estas condiciones, entre otras cosas, no es vinculante para el consumidor, es decir, queda prohibido (art. 31yart. 57) salvo en circunstancias muy limitadas. Esto se aborda además en función de si una cláusula se consideraabusiva (art. 61-76), concretamentesi, contrariamente al principio de buena fe, provoca un desequilibrio significativo en los derechos y obligaciones de las partes en virtud del contrato en detrimento del consumidor.

La Ley de Protección del Consumidor de 1987(CPA 1987) permite a los consumidores presentar reclamaciones derivadas de undefectoen un producto sin que exista un contrato entre las partes. Su objetivo general es proteger a los consumidores frente a productos peligrosos y publicidad engañosa. Asimismo, les otorga el derecho a reclamar una indemnización por lesiones o daños causados por productos defectuosos (art. 2). En ese sentido, impone una responsabilidad objetiva a los productores, tal y como se definen enel art. 1(2), a quienes se presentan como productores y a los importadores del Reino Unido.

Determinar si el asegurado entra dentro de alguna de estas categorías es fundamental para cualquier investigación, tanto para establecer si incurre en responsabilidad objetiva como para determinar si dicha responsabilidad recae en otra parte a la que pueda dirigirse la reclamación. Si bien la CPA de 1987 no exige que el consumidor demuestre la negligencia, sí debe demostrar la existencia de un defecto y sus consecuencias. En la práctica, es posible quelos fabricanteseimportadoresdeseen participar activamente en cualquier investigación forense e iniciarla sin demora si existe alguna duda sobre la presencia de un defecto causal.

La Ley de Responsabilidad Civil de 1987 limitalos daños que dan lugar a responsabilidad (art. 5) a los casos de fallecimiento o lesiones personales, o a cualquier pérdida o daño Daños afecte a Daños al uso, la ocupación o el consumo privados. 

En muchos aspectos, la CPA de 1987 constituye una herramienta más eficaz para los consumidores cuando desean reclamar por lesiones o Daños que, en su opinión, se derivan de un producto defectuoso. En ocasiones, les permite eludir una cadena contractual o de suministro compleja, aunque ello no les impide recurrir a las vías de recurso derivadas del contrato en virtud de la CRA de 2015, ya sea en su lugar o de forma complementaria.

Reclamaciones entre empresas (B2B)

La mayor parte dela Ley de venta de bienes de 1979(SGA 1979) y dela Ley de suministro de bienes y servicios de 1982(SGSA 1982) sigue siendo aplicable a los contratos entre empresas, aunque cabe señalar que en Escocia solo se aplicanlos artículos 11A a 11L de esta última, relativos al suministro de bienes.

La Ley de Venta de 1979 establece unas condiciones implícitas (artículos 10 a 14), entre las que se incluye que los bienes deben ser de calidad satisfactoria, teniendo en cuenta factores como la seguridad y la durabilidad, por citar algunos. 

La SGSA de 1982 establece requisitos similares en relación con la cesión o el alquiler de bienes, además de regular la prestación de servicios (artículos 12 a 16). Entre las condiciones implícitas se incluye que el proveedor preste el servicio con el cuidado y la diligencia razonables y lo haga en un plazo razonable.

Por supuesto, lo que constituye el cumplimiento de dichos términos es subjetivo, y es importante examinar detenidamente las disposiciones contractuales específicas acordadas entre las partes en cualquier contrato concreto. En las relaciones B2B, las partes tienen mayor libertad para contratar según consideren oportuno y definir la distribución del riesgo y la responsabilidad, con sujeción a lo dispuesto en laLey de Cláusulas Contractuales Abusivas de 1977(UCTA 1977). Por ejemplo, no es posible excluir la responsabilidad por negligencia que cause la muerte o lesiones personales; sin embargo, las partes pueden acordar que una de ellas indemnizará a la otra por dicha responsabilidad. 

Al evaluar cualquier obligación contractual onerosa a efectos de la UCTA de 1977, se debe considerar si supera elcriterio de razonabilidad (art. 24), que incorpora unas directrices (Anexo 2), teniendo en cuenta las posiciones negociadoras relativas de las partes y si se ofreció algún incentivo para acordar una determinada cláusula. Dejando de lado estas consideraciones, los tribunales suelen mostrarse reacios a interferir en la forma en que las partes de estatus equiparable deciden contratar entre sí, lo que hace que la interpretación de sus intenciones sea especialmente importante. 

De cara al futuro

Al tramitar cualquier reclamación relacionada con la venta o el suministro de bienes y servicios, hay que tener muy en cuenta la naturaleza y la situación de las partes contratantes, la legislación aplicable y cualquier cláusula contractual específica que se haya incluido. En particular, es fundamental comprender la diferencia entre los contratos que afectan a los consumidores y las relaciones entre empresas. 

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