El uso de las bajas por enfermedad en EE. UU. se encuentra en su nivel más alto de la historia. En enero de 2022, aproximadamente 4,2 millones de empleados trabajaban a tiempo parcial debido a enfermedades, lesiones y otros problemas médicos, lo que supone el segundo porcentaje más alto desde que se empezaron a recopilar datos en 1976 (Oficina de Estadísticas Laborales). En respuesta a la creciente demanda, las empresas deben ser proactivas y buscar formas innovadoras de abordar el bienestar de los empleados. Hay un recurso que muchas empresas ya poseen, pero que quizá no estén aprovechando al máximo: los datos. Analizar los datos para diseñar programas de bienestar integrales que aborden las necesidades de salud fundamentales de sus empleados es esencial para la retención y para fomentar estilos de vida productivos.

El poder de los datos

Los datos históricos sobre absentismo son una de las muchas herramientas que se utilizan para comprender la salud y el bienestar de los empleados. Otras opciones, como los exámenes biométricos, también resultan ventajosas. De hecho, el 24 % de las pequeñas empresas y el 45 % de las grandes empresas solicitan a sus trabajadores que se sometan a exámenes biométricos que, en última instancia, ayudan a los empleadores a comprender mejor las necesidades de salud y bienestar de su plantilla (KFF). Sin embargo, los empleadores pueden obtener una comprensión más clara de las necesidades de los empleados al aprovechar los datos de absentismo, como las tendencias de las afecciones, el motivo de las bajas y la duración media de las ausencias. Dado que los empleados de hoy en día consideran el bienestar como un factor clave en el empleo, es fundamental que los empleadores aprovechen todos los datos disponibles para crear programas de bienestar que generen un lugar de trabajo donde las personas se sientan apoyadas. Las investigaciones muestran que las empresas con mayores niveles de bienestar entre los empleados registran mayores ingresos por empleado, menores costes sanitarios, menos días perdidos y un 70 % menos de estrés entre los empleados. Además, alcanzan niveles de compromiso dos veces superiores a los de otras empresas (Willis Towers Watson).

Los datos sobre absentismo también pueden servir de guía para el desarrollo de programas de intervención preventiva que respondan a las necesidades de los empleados. Los programas de prevención primaria suelen ser ofrecidos por las empresas como una forma de proporcionar apoyo antes de que se produzca una enfermedad, lesión o dolencia. Se estima que el 54 % de las pequeñas empresas y el 85 % de las grandes empresas ofrecen prevención primaria en sus programas de bienestar. Esto incluye opciones de prestaciones voluntarias como programas para dejar de fumar, control del peso y asesoramiento sobre comportamiento o estilo de vida (KFF) . La prevención secundaria incluye medidas proactivas como el cribado antes de la aparición de la enfermedad, mientras que la prevención terciaria está diseñada para reducir la gravedad de la enfermedad en pacientes ya diagnosticados.

El uso de los datossobre ausenciaspara diseñar un programa de bienestar puede repercutir positivamente en la productividad y el absentismo. Tomemos como ejemplo una enfermedad costosa como la diabetes. Si no se tienen en cuenta las tendencias en los motivos de baja y las afecciones, una empresa podría reducir la cobertura de los medicamentos recetados o cancelar un programa preventivo de asesoramiento en salud para recortar gastos. Al no analizar los datos sobre ausencias, la empresa podría, sin saberlo, aumentar los gastos que deben asumir los empleados y contribuir a un incumplimiento del tratamiento farmacológico por parte de los pacientes con diabetes, lo que se traduciría en un aumento del absentismo y una disminución de la productividad.

Consideremos uno de los principales factores que provocan el absentismo a nivel nacional: la salud mental. Los datos sobre el absentismo pueden revelarnos mucho acerca de las necesidades de los empleadosen materia de salud mental. Estos datos pueden aprovecharse para identificar dichas necesidades y servir de guía a la hora de diseñar un programa de bienestar que aborde adecuadamente las opciones de prevención y las prestaciones complementarias. Facilitar el acceso a las herramientas adecuadas es fundamental para reducir el absentismo, combatir el estigma asociado a la salud mental en el lugar de trabajo y mejorar el bienestar general.

El coste del absentismo

El coste del absentismo es considerable: las pérdidas de productividad relacionadas con problemas de salud suponen a las empresas estadounidenses un gasto anual de 225 800 millones de dólares, lo que equivale a 1685 dólares por empleado, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). De hecho, los costes indirectos del absentismo,la incapacidad laboralo la disminución del rendimiento debido a problemas médicos pueden ser varias veces superiores a los costes médicos directos de una empresa. Comprender las tendencias de absentismo y eliminar las barreras al acceso a los recursos para los empleados puede reducir los costes de salud y productividad y favorecer el bienestar de su plantilla.

Este contenido fue publicado originalmente por laCoalición de Empresarios para la Gestión de la Discapacidad(DMEC) en la revista @Work.

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