Por David Gear, director y responsable de siniestros graves y complejos (Escocia e Irlanda del Norte)

Aunque no es un concepto nuevo, el crowdfunding —la recaudación de fondos a través de grupos de personas en Internet— sigue despertando el interés de muchos.

Esta práctica permite a las personas realizar donaciones a un miembro de su comunidad, a una empresa o a una causa que les apasiona. Para las aseguradoras, esto plantea la cuestión de cómo debe tratarse dicha financiación en el contexto de una reclamación.

Uno de los ejemplos más destacados de financiación colectiva tuvo lugar durante el primer confinamiento en elReino Unido. El difunto y gran capitán Sir Tom Moore completó una marcha benéfica que recaudó más de 30 millones de libras esterlinas para las organizaciones benéficas del Servicio Nacional de Salud (NHS). Otro ejemplo fue el de una persona del sector hostelero que puso en marcha una campaña para financiar y respaldar acciones legales contra las aseguradoras que se negaban a indemnizar por las pérdidas derivadas de la interrupción de la actividad empresarial durante la pandemia. Estos ejemplos, al igual que las consideraciones para las aseguradoras y los tribunales, son muy variados.

Consideraciones para las aseguradoras y los tribunales

Comercial y doméstico Daños Los peritos de siniestros se enfrentan ahora con frecuencia a campañas de financiación colectiva tras daños importantes en viviendas, monumentos históricos, edificios patrimoniales, instalaciones deportivas y atracciones familiares populares. En ocasiones, dada la importancia nacional de ciertos edificios, las subvenciones gubernamentales donadas ayudan a la reconstrucción. La cuestión es si el dinero recaudado, que a menudo es considerable, mediante donaciones voluntarias o subvenciones gubernamentales, puede ser deducido por una aseguradora en el pago de cualquier indemnización.

En el casoRedpathcontraBelfast and County Down Railway,de 1947,el tribunal rechazó la compensación y la aceptación de las sumas en cuestión, afirmando que«resultaría sorprendente para los suscriptores de dicho fondo que se les informara de que sus aportaciones se habían realizado, en realidad, en beneficio de la empresa ferroviaria negligente». Otros casos emblemáticos han examinado el principio de indemnización y las sumas recibidas por una parte asegurada al margen de su propia póliza, por ejemplo, a través de la subrogación o de «donaciones».

Algo habitual en incidentes de gran repercusión

Aunque la financiación colectiva a través de plataformas web se considera hoy en día una práctica habitual —y rara vez es la propia parte asegurada quien la pone en marcha—, quienes organizan las campañas de recaudación de fondos no siempre son conscientes de que la parte afectada y beneficiaria de los fondos cuenta con un seguro a todo riesgo que le proporcionará una indemnización completa. Esto lleva a plantearse la siguiente pregunta: ¿cómo afectan, en su caso, los fondos recibidos por una parte asegurada a la reclamación que se está tramitando y al nivel de indemnización que le proporcionan sus aseguradoras?

Supongamos que se ha destruido un edificio comunitario y que un constructor local, junto con la comunidad y los fondos recaudados a través de una plataforma de financiación, se ha ofrecido a cubrir los gastos correspondientes. No se conocían ni se podían demostrar pérdidas no aseguradas. ¿Debería el asegurado devolver el dinero a quienes han donado, agradeciéndoles al tiempo que destaca que está totalmente asegurado o, por el contrario, debería retirar su reclamación, ya que ahora no tiene necesidad de reclamarla? Este delicado tema requiere un debate continuo entre los peritos y las aseguradoras sobre la compensación de los fondos recaudados. Especialmente teniendo en cuenta que el crowdfunding ha llegado para quedarse y que, en determinadas ocasiones, puede dar lugar a que un asegurado reciba una indemnización excesiva.

Principios generales que hay que tener en cuenta

  • Una póliza de seguro es un contrato de indemnización que ofrece una compensación económica en caso de siniestro. Su objetivo es que el asegurado recupere la misma situación financiera en la que se encontraba justo antes de que se produjera el siniestro.
  • La situación del asegurado no debería empeorar ni mejorar como consecuencia de una reclamación.
  • El asegurado debe recibir una indemnización completa, pero esta nunca debe superar el importe total de la indemnización.
  • Las indemnizaciones recibidas deben situar al asegurado, en lo esencial, en la misma situación en la que se habría encontrado si el incidente no hubiera ocurrido.

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