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Por Max Koonce, director de reclamaciones

La inflación social es un término que se ha utilizado para describir el aumento de la frecuencia y la gravedad de las demandas litigiosas más allá de la influencia de la inflación económica pura. Existe una sensación cada vez mayor de que la inflación social se deriva de los cambios en las creencias y expectativas sociales de una indemnización cada vez mayor por daños y perjuicios en los litigios por responsabilidad civil. 

Los jurados siguen dictaminando que cuando alguien resulta lesionado, «alguien» debe pagar. Y ese «alguien» es, inevitablemente, una persona que se percibe como adinerada. Una empresa infractora que haya actuado con negligencia, o que pueda ser acusada de haberlo hecho, puede ser objeto de indemnizaciones exageradas. La desconfianza hacia las empresas agrava estas tendencias. 

El coste y la frecuencia de las reclamaciones por responsabilidad civil litigiosas 

La inflación social es solo uno de los muchos factores que influyen en el coste de las demandas por responsabilidad civil. El aumento de la financiación de litigios por parte de terceros, las sentencias nucleares y las demandas colectivas también están contribuyendo al incremento de los costes. 

Aunque relativamente limitada, la frecuencia de los litigios en las reclamaciones de seguros de responsabilidad civil sigue aumentando. Los demandantes están contratando abogados cada vez antes y con mayor frecuencia. A pesar del porcentaje aparentemente pequeño de reclamaciones que llegan a los tribunales, los costes relativos de las reclamaciones litigadas son desproporcionadamente elevados y pueden representar más de la mitad de los costes totales de las reclamaciones.

Un enfoque estratégico

La buena noticia es que existen estrategias y técnicas probadas para amortiguar el impacto de la inflación social y otros factores que contribuyen al aumento de los costes. Las empresas deben comenzar por emplear estrategias eficaces de prevención y mitigación. Esto se puede lograr fomentando una cultura de gestión de riesgos empresariales que establezca altas expectativas en cuanto a prácticas y procesos seguros y responsables en toda la organización. Las consultas y evaluaciones sobre control de pérdidas, el uso de datos y análisis predictivos, y el aprovechamiento de tecnologías emergentes como la telemática pueden ser útiles para desarrollar planes generales de prevención y mitigación. Adoptar una cadencia de reevaluación periódica de los riesgos, la adecuación de los límites y las retenciones es fundamental para comprender las exposiciones y tomar las medidas preparatorias adecuadas. Los programas corporativosambientales, sociales yde gobernanza (ESG) que ilustran el compromiso con una conducta segura y responsable de las operaciones y refuerzan la sostenibilidad pueden ayudar a disminuir la capacidad de otros para pintar a una corporación como una institución indiferente y centrada en los beneficios.

Los principios de defensa también pueden ayudar a reducir los litigios por reclamaciones. Las comunicaciones oportunas que promueven la comprensión del proceso de reclamación son muy valiosas. Además, el uso de modelos predictivos para identificar las reclamaciones que probablemente se conviertan en litigios puede ayudar a agilizar el flujo de trabajo y fomentar una resolución adecuada y oportuna. 

Una vez que se presenta una demanda, los empleadores deben intentar llegar a un acuerdo amistoso antes del juicio. Para obtener resultados favorables, es fundamental contar con un abogado que tenga conocimientos y experiencia específicos en el área pertinente del derecho, la jurisdicción y las estrategias actuales de los demandantes. Las empresas y sus abogados deben intentar resolver todos los casos apropiados de manera expedita. 

Los mecanismos alternativos de resolución de disputas suelen presentar menos foros volátiles para llegar a acuerdos. Por lo general, los juicios sin jurado son preferibles a los juicios con jurado. 

Hora del juicio

En algunos casos, los demandantes y sus abogados no se dejarán disuadir de ir a juicio, por lo que será necesario adoptar tácticas procesales específicas. En esos casos, es conveniente identificar a una persona empática que represente a la organización y asegurarse de que esté presente y atenta durante todo el juicio. Los testigos de la defensa deben estar preparados para prestar testimonio sin restricciones y no caer víctimas de las tácticas de la parte contraria. Se debe desarrollar un tema para el juicio que busque «humanizar» a la empresa y demuestre la competencia y la capacidad de identificación de las personas, así como el compromiso de la organización con una conducta responsable y una ciudadanía moral. 

Los abogados defensores también deben desarrollar estrategias para contrarrestar las tácticas de intimidación mediante la comprensión de la psicología que hay detrás de ellas en el contexto del clima social actual. Los abogados defensores astutos suelen hacer referencia a la estrategia y los recursos de la «teoría reptiliana» y luego aplican ingeniería inversa a las defensas al preparar los alegatos iniciales, los alegatos finales y los testimonios de los testigos.

Otro mecanismo que ha sido utilizado con éxito por los abogados de los demandantes es una táctica denominada «anclaje». El anclaje es un sesgo cognitivo que consiste en basarse en un punto de referencia para tomar decisiones o realizar evaluaciones posteriores. Los abogados defensores pueden y deben comenzar a dar forma al relato y a establecer expectativas ancladas desde el principio de las interacciones. Es imprescindible contar con expertos competentes y afables, así como con explicaciones que puedan ser comprendidas y que resuenen en los miembros del jurado.

Próximos pasos 

De cara al futuro, las previsiones no son del todo pesimistas ni apuntan a una escalada continua. Algunos estados están considerando una reforma integral del sistema de responsabilidad civil, mientras que el Congreso de los Estados Unidos y los tribunales muestran signos de querer aportar más transparencia y escrutinio a la financiación de litigios por parte de terceros. 

En colaboración con especialistas en riesgos y reclamaciones, las aseguradoras y las empresas que aseguran pueden aprovechar las tecnologías emergentes, los datos, los conocimientos especializados y las competencias para reducir la frecuencia y la gravedad de los litigios y los costes asociados a los riesgos a los que se enfrentan. Ahora es el momento de marcar el rumbo para frenar la inflación social y otros factores que aumentan los costes.

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