13 de mayo de 2024
La «inflación social» es un término que se ha utilizado para describir el aumento de la frecuencia y la gravedad de las reclamaciones litigadas, más allá de los efectos de la mera inflación económica. Existe una percepción cada vez más extendida de que la inflación social se deriva de los cambios en las creencias y expectativas de la sociedad, que demandan indemnizaciones cada vez más elevadas por daños y perjuicios en los litigios por responsabilidad civil.
Los jurados siguen dictaminando que, cuando alguien resulta lesionado, «alguien» debe pagar. Y ese «alguien» es, inevitablemente, una persona a la que se considera que tiene mucho dinero. Una empresa responsable de un delito civil que haya actuado —o que pueda ser presentada como si hubiera actuado— con negligencia puede convertirse en blanco de indemnizaciones desmesuradas. La desconfianza hacia las empresas agrava estas tendencias.
El coste y la frecuencia de las reclamaciones de responsabilidad civil objeto de litigio
La inflación social es solo uno de los muchos factores que influyen en el coste de las reclamaciones por responsabilidad civil objeto de litigio. El aumento de la financiación de litigios por parte de terceros, las sentencias desmesuradas y las demandas colectivas también están contribuyendo al incremento de los costes.
Aunque es relativamente limitada, la frecuencia de los litigios en las reclamaciones de seguros de responsabilidad civil sigue aumentando. Los demandantes recurren a un abogado cada vez antes y con mayor frecuencia. A pesar del porcentaje aparentemente reducido de reclamaciones que llegan a los tribunales, los costes relativos de las reclamaciones litigadas son desproporcionadamente elevados y pueden representar más de la mitad del coste total de las reclamaciones.
Un enfoque estratégico
La buena noticia es que existen estrategias y técnicas probadas para amortiguar el impacto de la inflación social y otros factores que contribuyen al aumento de los costes. Las empresas deberían empezar por aplicar estrategias eficaces de prevención y mitigación. Esto se puede lograr fomentando una cultura de gestión de riesgos empresariales que establezca altas expectativas en cuanto a prácticas y procesos seguros y responsables en toda la organización. El asesoramiento y las evaluaciones en materia de control de pérdidas, el uso de datos y análisis predictivos, y el aprovechamiento de tecnologías emergentes como la telemática pueden resultar útiles para desarrollar planes generales de prevención y mitigación. Adoptar un ritmo de reevaluación periódica de los riesgos, la adecuación de los límites y las retenciones es crucial para comprender las exposiciones y tomar las medidas de preparación adecuadas. Los programas corporativosde medio ambiente, sociedad ygobernanza (ESG) que ilustran un compromiso con la realización segura y responsable de las operaciones y refuerzan la sostenibilidad pueden ayudar a reducir la capacidad de otros para presentar a una empresa como una institución indiferente y centrada en los beneficios.
Los principios de defensa también pueden contribuir a reducir los litigios relacionados con las reclamaciones. Las comunicaciones oportunas que facilitan la comprensión del proceso de reclamación resultan de gran valor. Además, el uso de modelos predictivos para identificar las reclamaciones que podrían derivar en un litigio puede ayudar a agilizar el flujo de trabajo y favorecer una resolución adecuada y oportuna.
Una vez que se presenta una demanda, los empleadores deben intentar alcanzar un acuerdo amistoso antes del juicio. Para obtener resultados favorables, es fundamental contar con abogados que posean los conocimientos y la experiencia específicos en el ámbito jurídico pertinente, la jurisdicción y las estrategias actuales de los demandantes. Las empresas y sus abogados deben intentar resolver todos los casos pertinentes de manera rápida.
Los mecanismos alternativos de resolución de conflictos suelen ofrecer un entorno menos conflictivo para alcanzar acuerdos. Por lo general, los juicios sin jurado son preferibles a los juicios con jurado.
Es hora del juicio
En algunos casos, los demandantes y sus abogados no desistirán de ir a juicio, por lo que será necesario aplicar tácticas procesales específicas. En tales situaciones, resulta conveniente contar con una presencia física empática que represente a la organización y garantizar que esta esté presente y atenta durante todo el juicio. Los testigos de la defensa deben estar preparados para prestar testimonio sin restricciones y no caer en las tácticas de la parte contraria. Se debe desarrollar una línea argumental para el juicio que busque «humanizar» a la empresa y demuestre la competencia y la cercanía de las personas, así como el compromiso de la organización con una conducta responsable y una ciudadanía moral.
Los abogados defensores también deben desarrollar estrategias para contrarrestar las tácticas intimidatorias mediante la comprensión de la psicología que subyace a ellas en el contexto del clima social actual. Los abogados defensores más astutos suelen recurrir a la estrategia y los recursos de la «teoría del reptil» y, a partir de ahí, diseñan sus defensas de forma inversa al preparar los alegatos iniciales, los alegatos finales y el interrogatorio de los testigos.
Otro mecanismo que los abogados de los demandantes han utilizado con éxito es una táctica denominada «anclaje». El anclaje es un sesgo cognitivo que consiste en basarse en un punto de referencia para tomar decisiones o realizar evaluaciones posteriores. Los abogados de la defensa pueden y deben empezar a dar forma al relato y a establecer expectativas ancladas desde el principio de las interacciones. Es imprescindible contar con peritos competentes y afables, así como con explicaciones que los miembros del jurado puedan entender y con las que se identifiquen.
Próximos pasos
De cara al futuro, las perspectivas no son solo de una escalada constante y pesimismo. Algunos estados están considerando una reforma integral del régimen de responsabilidad civil, mientras que el Congreso de los Estados Unidos y los tribunales dan señales de querer aportar más transparencia y control a la financiación de litigios por parte de terceros.
En colaboración con especialistas en riesgos y siniestros, las aseguradoras y las empresas a las que aseguran pueden aprovechar las tecnologías emergentes, los datos, los conocimientos especializados y las competencias para reducir la frecuencia y la gravedad de los litigios, así como los costes asociados a los riesgos a los que se enfrentan. Ha llegado el momento de tomar medidas para frenar la inflación social y otros factores que incrementan los costes.
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