21 de junio de 2024
En el mundo interconectado de hoy, la reputación de una marca es algo frágil que puede romperse en un instante. Una crisis, como la retirada de un producto o una mala experiencia de atención al cliente que se difunde rápidamente por Internet, tiene el potencial de manchar irremediablemente, si no erosionar, incluso a las marcas más sólidas. Para comprender la dinámica de esta vulnerable relación entre las empresas y su público, es necesario examinar la delicada naturaleza de las marcas, los riesgos a los que se enfrentan hoy en día y las estrategias para gestionar una crisis de reputación.
Marcas y confianza
La confianza es la base de cualquier marca de éxito; ninguna marca puede resistir el paso del tiempo sin haberla forjado. Una marca es más que aquello por lo que se conoce a una organización: es una moneda de cambio que se construye con el tiempo a través de interacciones positivas, un marketing convincente y una fiabilidad probada. Además, es la culminación de una calidad constante, el bienestar de los consumidores y unas prácticas empresariales éticas. En esencia, la capacidad de una marca para recuperarse de una crisis de reputación está íntimamente relacionada con la solidez y la profundidad de la confianza de sus clientes.
Hoy en día las cosas son diferentes a como eran antes; en una época en la que las personas son cada vez más exigentes y conscientes socialmente, la fragilidad de la reputación de una marca se hace evidente cuando los consumidores y los empleados se plantean si una empresa antepone los beneficios al bienestar de las personas. También vivimos en una época en la que las circunstancias pueden cambiar de forma instantánea, la confianza puede desintegrarse de un segundo a otro y una sola voz puede llegar a las masas con solo tocar una pantalla.
Las comunicaciones con los clientes siempre han sido oportunidades para generar o deteriorar la confianza. Pero las redes sociales han aumentado exponencialmente lo que está en juego. Antes, las repercusiones se limitaban al boca a boca de un cliente insatisfecho, mientras que ahora, una red conecta a todo el mundo en la web, lo que permite que un cliente descontento difunda su experiencia negativa a través de una crítica mordaz o un vídeo viral. Entonces, una vez que un incidente se convierte en una crisis de marca, no se puede borrar de la memoria de Internet ni ocultar a los clientes más exigentes.
Los efectos en cadena de una retirada de productos
Aunque a menudo son necesarias para rectificar problemas de seguridad, las retiradas de productos pueden dar lugar a una serie de acontecimientos que, en última instancia, ponen a prueba el espíritu de la marca. Los costes asociados a la retirada, sustitución o reparación de productos defectuosos, junto con las batallas legales relacionadas, la frustración de los clientes y la caída de las ventas, pueden crear una tormenta perfecta que ponga en peligro la estabilidad del negocio.
Si una campaña de retirada de productos se gestiona de forma inadecuada, las repercusiones pueden seguir influyendo en la percepción de los consumidores durante años. Sin embargo, algunas campañas de retirada gestionadas especialmente bien han demostrado añadir valor a las marcas, ya que los afectados sintieron que las empresas se preocupaban sinceramente por la experiencia de sus clientes y la seguridad de sus familias. Inmediatamente después, las marcas deben actuar con cautela.
Según los informes delos expertos en protección de marcas de Sedgwick, las empresas se enfrentan cada vez con mayor frecuencia a casos de retirada de productos. Sus datos muestran que, en 2023, los casos de retirada de productos enEstados Unidosalcanzaron su máximo en siete años, con 3301 casos en los cinco sectores analizados por Sedgwick. En total, se retiraron 135,2 millones de unidades, la cifra más alta en siete años, y 322 de estos casos fueron retiradas de productos de consumo, la cifra más alta en 12 años. También fue un año récord en cuanto a multas (se impusieron 55,3 millones de dólares). Entre los factores que impulsan estas tendencias se encuentran un mayor escrutinio normativo, los persistentes problemas en la cadena de suministro y un panorama geopolítico global complejo.
El aumento de la incidencia subraya la importancia de la preparación organizativa y de que las empresas sigan estando tan atentas como siempre a la seguridad de los productos. La línea que separa una buena experiencia del cliente de una mala es muy fina, y las empresas deben mantenerse en el lado correcto para proteger y preservar el valor de su marca.
Mitigar una crisis de reputación
Para gestionar eficazmente las secuelas de una crisis, las marcas deben interactuar de forma proactiva con su público, reconocer cualquier error y describir las medidas concretas adoptadas para rectificar la situación. Sin embargo, una marca no debe limitarse a emitir una única declaración precipitada y esperar a que se calme la situación, sino que debe demostrar de forma genuina su compromiso con el bienestar de sus clientes y empleados.
Para reparar la confianza perdida, una marca debe actuar de forma clara en consonancia con los intereses de sus clientes. La comunicación debe ser transparente, clara, reflexiva y urgente. Y debe realizarse en el momento adecuado, manteniendo el delicado equilibrio entre comunicar prematuramente antes de que se comprendan a fondo las causas de la retirada, o comunicar demasiado tarde, cuando los clientes suponen que, en el mejor de los casos, la organización carece de control sobre la situación o, en el peor, no se preocupa por rectificar el daño causado a sus clientes.
La protección contra las consecuencias de una posible retirada de productos debe comenzar con mucha antelación. Los líderes deben fomentar de forma proactiva la preparación para la retirada de productos dentro de la empresa, elaborar estrategias de forma proactiva sobre cómo desarrollar la resiliencia organizativa e implementar un plan de acción integral y a largo plazo para superar cada posible desafío que pueda surgir durante y después de una retirada. Aunque las retiradas de productos son inesperadas por naturaleza, una preparación adecuada puede atenuar las perturbaciones duraderas y el daño a la reputación.
Estas ideas se compartieron en un artículo para el número23de la revista digital de Sedgwick, edge.
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