12 de diciembre de 2022
Por David Gear, director, jefe de siniestros graves y complejos (Escocia e Irlanda del Norte)
Muchos peritos se han encontrado en una situación habitual: aunque inicialmente se considera que las sumas aseguradas y/o los valores declarados son adecuados, tras realizar las pruebas, finalmente se comprueba que son insuficientes. Esto se debe a menudo a factores adversos y a problemas inesperados. ¿Y ahora qué?
A la hora de establecer el nivel de cobertura de los edificios, el consejo general que se da a los asegurados es que incluyan las indemnizaciones por demolición y retirada de escombros, los costes de reposición, los honorarios profesionales y el impuesto sobre el valor añadido (IVA), si procede. Por lo general, se trata de un cálculo sencillo para el que muchas aseguradoras, corredores y terceros pueden proporcionar asesoramiento, servicios de valoración, guías de costes de reposición y otras herramientas de ayuda.
Abordar las fluctuaciones
No es raro que los costes de las reclamaciones se vean afectados negativamente por el aumento de los precios y la inflación, lo que normalmente se contrarresta con disposiciones en las pólizas contra la inflación, como la indexación o los tipos de cobertura con valor declarado. Los actuales aumentos en los costes y plazos de construcción son de sobra conocidos y, en muchos casos, las defensas de las pólizas mencionadas anteriormente están resultando insuficientes.
Sin embargo, esta nota se centra en los costes que normalmente no se esperan y que, por lo tanto, no se han tenido en cuenta al establecer inicialmente el nivel de cobertura. La naturaleza de estos costes puede variar significativamente en cuanto a su valor y aparecen con mayor frecuencia en las reclamaciones que implican daños graves. La introducción inesperada y no deseada de estos costes puede dar lugar a que se supere el límite de responsabilidad/suma asegurada, lo que provocaría costes no asegurados y dificultades financieras para el tomador de la póliza.
Comprender el nivel de complejidad
Consideremos un ejemplo hipotético que implica un incendio catastrófico en un edificio comercial situado en una calle del centro de una gran ciudad muy transitada. Supongamos que el incendio ha dañado el tejado. Dado el riesgo que supone para la población, las autoridades locales pueden hacer uso de sus facultades legales para designar a contratistas que se encarguen de garantizar la seguridad del edificio y sus alrededores. Esto puede incluir la retirada de escombros sueltos y el tapiado de puertas y ventanas. Probablemente se cerrarían las carreteras, se establecerían zonas de exclusión y se introducirían medidas de gestión del tráfico. Se necesitarían ingenieros y se incurriría en gastos relacionados con el tiempo, como los relativos a andamios, grúas de acceso, vallas de seguridad perimetrales y guardias de seguridad.
Para complicar aún más nuestro escenario, tras las pruebas, se confirma la presencia de amianto y, en consecuencia, los escombros que se retiran se clasifican ahora como contaminados, lo que conlleva unos costes de eliminación más elevados. Por lo general, la autoridad local facturará estos costes al propietario del edificio, incluidos los gastos de gestión y administración. Dado que estos trabajos se realizaron con carácter de urgencia, el asegurado no habría tenido la oportunidad de obtener precios alternativos competitivos.
Normalmente, los servicios públicos también se desconectarían de inmediato. Se producirían retrasos y altos costes para la reconexión y, mientras tanto, se necesitarían suministros alternativos temporales para la evaluación inicial de los daños y los trabajos de emergencia, incluido el secado. También se ha confirmado que el edificio del ejemplo tiene la condición de protegido/clasificado. Esto conlleva requisitos de planificación más onerosos, honorarios profesionales adicionales, plazos de reparación más largos y restricciones en cuanto al método de reparación y el tipo de materiales. Por ejemplo, el requisito de conservar la fachada u otras características originales tendría que incorporarse a un complejo proyecto de reparación con un coste significativo en comparación con la opción más económica de un terreno despejado.
Avanzando
Ninguno de los factores detallados en este ejemplo es particularmente inusual, sin embargo, rara vez se tienen en cuenta específicamente en el nivel de cobertura calculado y, en ocasiones, pueden dar lugar a costes de reclamación significativos antes de que se proceda a cualquier reparación. Aunque aquí nos centramos principalmente en la cobertura de edificios, varios de los factores mencionados anteriormente también podrían afectar a otras partidas de reclamación. A medida que avanzamos hacia 2023, tenga en cuenta estas consideraciones y prevea una generosa provisión para imprevistos para gastos inesperados, aunque no infrecuentes, de esta naturaleza.
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