Por el Dr. Paul Peak, vicepresidente de farmacia clínica.

Cada 10 o 12 minutos. Esa es la frecuencia con la que, de media, cogemos nuestros teléfonos inteligentes cada día. Ya sea de forma consciente o inconsciente, esto equivale a entre 80 y 110 toques diarios en nuestros dispositivos. Los teléfonos inteligentes han transformado nuestra forma de vida, pero pocos podían prever hasta qué punto nos volveríamos dependientes de la tecnología móvil.

A medida que se acercan las fiestas y nos preparamos para pasar unos días de calidad lejos del trabajo con familiares y amigos, es una oportunidad ideal para reconsiderar nuestra relación con la tecnología y examinar si una «desintoxicación de dopamina» puede ayudarnos eficazmente a establecer límites más saludables.

El reto de desconectarse

Participar en una desintoxicación de dopamina o «ayuno» está ganando popularidad como método para romper temporalmente los lazos con nuestros teléfonos inteligentes. La idea es tomarse un breve descanso de la estimulación constante de las notificaciones, los mensajes de texto y los correos electrónicos, así como del hábito de desplazarnos sin cesar por nuestras pantallas. Desconectarnos de nuestros teléfonos inteligentes puede ofrecer a nuestro cerebro un descanso muy necesario; sin embargo, el nombre es un poco engañoso, ya que nuestro cerebro sigue produciendo dopamina, independientemente de cómo interactuemos con la tecnología.

Tomarse un descanso de la tecnología es mucho más fácil decirlo que hacerlo, y eso es a propósito. La tecnología móvil está diseñada para mantener nuestra atención absorta. En el libro«Stolen Focus», el autor Johann Hari describe cómo muchas de las aplicaciones y plataformas de redes sociales que usamos a diario fueron creadas por personas muy versadas en psicología humana y tácticas de persuasión. (De hecho, muchos de ellos cursaron los mismos estudios en el Laboratorio de Tecnología Persuasiva de la Universidad de Stanford). Los diseñadores saben cómo mantenernos enganchados y conectados, independientemente de nuestras propias intenciones. Para algunos usuarios, la atracción magnética hacia su dispositivo es tan fuerte que deben utilizar una caja con temporizador para soportar cualquier periodo de desconexión y superar su abstinencia tecnológica.

Factores motivadores

En mi opinión, nuestros esfuerzos por desconectarnos intencionalmente solo tienen éxito en la medida en que nuestras motivaciones sean positivas. En lugar de centrarnos en aquello de lo que nos estamos abstrayendo, es más eficaz centrarnos en lo que podemos ganar con el tiempo que estamos recuperando.

A principios de este año, probé mi propia desintoxicación de dopamina durante varios días durante unas vacaciones familiares. Llegué preparado para desconectarme de mi teléfono y poder concentrarme mejor en dos cosas que me ayudan a recargar energías y relajarme: las relaciones y la naturaleza. Mi tiempo fuera fue una de las vacaciones más refrescantes y rejuvenecedoras que recuerdo.

Cultivar relaciones

Revisar los mensajes de texto y los correos electrónicos puede provocar una liberación de dopamina en nuestro cerebro, pero cuando nos relacionamos con otras personas se liberan otras sustancias químicas (como endorfinas y oxitocina). Los seres humanos somos una especie social y estamos programados para relacionarnos. Al igual que los alimentos proporcionan a nuestro cuerpo los nutrientes que tanto necesita, también obtenemos «nutrientes relacionales» cuando dedicamos tiempo a las personas que nos importan.

ElEstudio de Harvard sobre el Desarrollo Adulto, uno de los estudios longitudinales más largos de la historia de Estados Unidos, descubrió que vivir más tiempo tiene poca relación con la riqueza o el estatus, sino que está más vinculado a la calidad de nuestras relaciones. Según el estudio, las personas que son más felices en sus relaciones a los 50 años son las más sanas a los 80.

Comunión con la naturaleza

Las relaciones saludables con los demás son esenciales, pero también debemos dedicar tiempo a invertir en nuestra relación con nosotros mismos. He aprendido la importancia de planificar momentos de soledad cuando me desconecto de la tecnología; cuando los demás miembros de mi familia están ocupados con sus dispositivos o hay un momento de silencio en la casa, ese es mi momento para salir al aire libre.

Estar en contacto con la naturaleza es una práctica rejuvenecedora, incluso cuando hace calor o frío. Los estudios han demostrado que pasar tiempo al aire libre reduce nuestros niveles de hormonas del estrés y la presión arterial. La investigadora Rachel Hopman descubrió que caminar al aire libre durante 20 minutos o más al menos tres días a la semana puede reportar beneficios increíbles para la salud mental, además de mejorar la cognición y la memoria. Curiosamente, descubrió que las personas no disfrutan de los mismos beneficios de sus paseos al aire libre cuando llevan consigo sus teléfonos móviles.

A medida que nos acercamos a las fiestas y al final del año, espero que todos encontremos tiempo en las próximas semanas para recargar energías con nuestros seres queridos y hacer cosas que nos recuerden lo bueno que puede aportar desconectar. Creo sinceramente que si conseguimos conectar con las personas y los lugares más importantes de nuestras vidas durante estas fiestas, nos sentiremos renovados y preparados para las oportunidades que nos esperan en 2023.