31 de octubre de 2021
Por Diego Ascani, director ejecutivo, Australia
Con su amplia variedad de montañas, selvas tropicales, playas y desiertos, Australia ofrece un gran interés y atractivo para personas de todo el mundo.
El impacto de la pandemia ha cambiado nuestras vidas, nuestro trabajo y nuestros destinos vacacionales a una escala nunca antes vista. Lo que puede sorprender a la gente es que Australia apenas ahora está comenzando a salir del confinamiento por la COVID-19 después de 20 meses. Tras un largo período de calma, los australianos están comenzando a pasar de combatir la COVID-19 a aprender a convivir con el coronavirus, aprendiendo de otras regiones para ayudar en nuestra reapertura.
Uno de los mayores retos a los que se enfrenta Australia gira en torno a su mano de obra. Actualmente, existe una escasez de talento y mano de obra cualificada. Esta escasez de talento se ve agravada por la COVID-19, especialmente en un momento en el que la economía australiana está intentando reabrirse.
Muchas empresas y empleados australianos están teniendo dificultades para abordar la cuestión de la obligatoriedad de la vacuna. Aunque algunos han optado por vacunarse, se plantea la cuestión de cómo abordar las situaciones en las que los empleados rechazan la vacuna o no desean revelar su estado de vacunación. Esto plantea problemas a las empresas, especialmente a aquellas cuyos empleados están en contacto directo con los clientes.
Además, a medida que la economía se reabre, Australia espera ver un aumento tanto en el número como en la complejidad de las reclamaciones presentadas. El establecimiento de precauciones y protocolos para garantizar un regreso seguro al lugar de trabajo es uno de los temas principales en muchos debates corporativos. Las ideas van desde procedimientos de limpieza y desinfección para garantizar una reapertura segura de las instalaciones y oficinas, hasta la implementación de protocolos de seguridad y bienestar que los empleados deben seguir una vez que se encuentran en el lugar de trabajo.
Los protocolos y procedimientos de seguridad para la reapertura de oficinas e instalaciones son extremadamente importantes en la fase actual. Esto ayuda a proteger a los empleados que regresan para realizar tareas presenciales. También proporciona una mayor tranquilidad al saber que la empresa está tomando medidas para cuidar de su bienestar. Estas medidas pueden ir desde soluciones de limpieza y desinfección profesionales hasta garantizar que quienes regresan al trabajo se encuentran bien y no son portadores del virus.
Los empleadores también se están preparando para hacer frente a reclamaciones más complejas, ya que muchos esperan un aumento de las reclamaciones relacionadas con la salud mental. Estas reclamaciones pueden deberse al aumento del estrés y la ansiedad por volver al lugar de trabajo. Algunos empleados también pueden temer exponerse al coronavirus y suponer un mayor riesgo para los miembros vulnerables de su familia.
En algunos casos, los empleados están simplemente agotados por los largos periodos de trabajo debido a la escasez de mano de obra. En otros casos, los empleados están optando por no volver al trabajo y, en su lugar, jubilarse y retirarse al campo. Muchos buscan un cambio y no quieren volver a la rutina asociada a su anterior empleo. Al igual que otros países del mundo, Australia está a punto de experimentar la «gran dimisión».
Las empresas se ven aún más afectadas por el aumento de los costes de los seguros, especialmente en lo que respecta a la indemnización por accidentes laborales. El aumento de la frecuencia y la complejidad de las reclamaciones provoca un incremento de los costes de las mismas, lo que ejerce una presión al alza sobre las primas. Como resultado, cada vez más empresas australianas están recurriendo al autoseguro, creando cautivas y explorando otras estrategias alternativas de financiación de riesgos.
Si hay un lado positivo para los australianos en medio de estos desafíos, es que muchos países vecinos se han enfrentado a problemas similares y han desarrollado soluciones que pueden aplicarse a nivel local.
La tecnología ha demostrado ser extremadamente eficaz en este tipo de situaciones para continuar con nuestro trabajo. Los avances tecnológicos se están utilizando para detectar patrones entre grandes volúmenes de datos de reclamaciones, para capturar y gestionar grandes volúmenes de información sobre reclamaciones recibidas y para mejorar las comunicaciones y la información entre quienes informan Daños , una lesión o una enfermedad.
Atraer y cuidar a los empleados es fundamental. La compasión por aquellos que tienen dificultades para realizar esta transición es invaluable. Muchas empresas se han beneficiado del aumento de la concienciación y de la oferta de recursos y asistencia en materia de salud mental a los empleados afectados. Esta es una forma más en la que las empresas pueden asegurarse de que están haciendo lo correcto y cuidando a sus empleados en un momento de gran necesidad.
Los próximos meses serán difíciles para Australia, ya que la economía está en transición, las empresas reabren y los empleados vuelven al trabajo. Estos retos ponen de relieve el valor del intercambio de información y las soluciones globales que ofrecemos en Sedgwick. Nos centramos en la defensa y el apoyo a las personas mientras nos esforzamos por recuperar el equilibrio y encontrar nuestro ritmo.
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