Autores

Por Paul Squires, socio, Servicios Jurídicos

En el Reino Unido, concretamente en Inglaterra y Gales, en octubre de 2023 se implementaron nuevos cambios. En lo que respecta a los litigios, las ampliaciones de los costes recuperables fijos causarán revuelo, y la serie de cambios tiene un potencial real para trastocar el mercado. 

¿Qué son los costes fijos recuperables?

Los costes recuperables fijos (FRC) son cantidades fijas de costes legales que la parte ganadora puede reclamar a la parte perdedora en un litigio civil. Los FRC no son un concepto totalmente nuevo. Se introdujeron en el ámbito de las demandas civiles en 2010 y, hasta ahora, ya se han aplicado en la mayoría de los casos de lesiones personales de bajo valor y no complejos, como las reclamaciones por accidentes de tráfico. Sin embargo, tras una revisión exhaustiva de los costes civiles en 2017 y una consulta en 2019 sobre la ampliación de los FRC en los casos civiles, el Gobierno publicó en septiembre de 2021 sus propuestas para ampliar los FRC a más categorías de reclamaciones, incluidas las de mayor valor. Además, el plan simplificará los procedimientos relativos a las declaraciones de los testigos, la divulgación de documentos, la duración de los juicios y otros aspectos. 

La intención inicial detrás de los costes recuperables fijos es consolidar la previsibilidad y la capacidad de las partes para discernir los importes de los costes con antelación. En la práctica, esto debería igualar las condiciones para los demandantes y promover el acceso a la justicia para todos. Irónicamente, algunas partes de los cambios previstos podrían, por el contrario, obstaculizar ese esfuerzo.

El nuevo régimen de costes recuperables fijos introduce los siguientes cambios:

  • Ampliar la «vía rápida» del FRC (Fast Track Resolution) de las reclamaciones por daños personales de baja complejidad hasta 25 000 £ a la mayoría de las reclamaciones civiles valoradas en hasta 25 000 £.
  • Además de la vía rápida, habrá una nueva «vía intermedia» diseñada para aquellas reclamaciones de mayor valor (entre 25 000 y 100 000 libras esterlinas).
  • Cada caso dentro de las vías rápida o intermedia se asignará a un grupo de complejidad, o «banda», que va del 1 al 4. Las bandas más altas, que en teoría representan niveles más altos de complejidad dentro del caso, implican costos fijos más elevados. 
  • La asignación tanto al tipo de vía como al nivel de complejidad determinará el importe de los costes recuperables y pagaderos.

¿Qué podría salir mal?

El régimen FRC determina la recuperabilidad de los costes, pero no dicta el importe de los honorarios que cobran los representantes legales. Si una parte incurre en gastos legales superiores a los que pueden recuperarse en virtud del régimen FRC, dicha parte tendrá que pagar la diferencia a sus abogados. Esto podría afectar al fundamento de lo que el FRC pretende garantizar, el acceso a la justicia, ya que no todas las partes podrán permitirse pagar dicha diferencia. 

Por lo tanto, dado que ciertas clases de reclamaciones incurrirán en costes recuperables mucho menores que otras, resultarán mucho menos atractivas para los expertos jurídicos. Los bufetes de abogados podrían considerar que la estructura de honorarios fijos es demasiado difícil desde el punto de vista financiero, y ofrece pocos incentivos para que los litigantes trabajen en este tipo de casos. Además, algunas aseguradoras de gastos jurídicos podrían reevaluar sus modelos de negocio y retirarse del ámbito de la FRC. Este efecto dominó podría obstaculizar el acceso a la representación legal, especialmente para los bufetes más pequeños que prestan servicios a clientes más modestos.

Además, en el marco anterior, una parte podía pasar semanas, meses o incluso años negociando antes de la emisión, lo que podía suponer un gasto significativo. Antes, el objetivo final era evitar por completo el litigio.

En el futuro, una vez que el demandante haya completado el protocolo previo a la acción pertinente, si considera que tiene buenas perspectivas, le interesará iniciar el procedimiento lo antes posible y pasar a la siguiente fase del FRC, en lugar de proceder a la correspondencia previa a la emisión. Lógicamente, esto provocará un aumento en el flujo de casos que pasan a litigio, en un momento en que los tribunales están más ocupados que nunca, afectados tanto por el cierre de los tribunales como por el retraso acumulado debido a la pandemia. Como sector, debemos preguntarnos: ¿está el mercado preparado para un cambio tan transformador?

Avanzando

Parece que los tribunales han aceptado que habrá un elemento de prueba y error. Ahora veremos cómo funciona en la práctica, y es posible que algunas partes no sean viables y deban modificarse. A medida que más personas comprendan este nuevo panorama de litigios, es probable que algunos demandantes intenten adaptar sus modelos para maximizar las cantidades que pueden recuperar, lo que puede afectar a los ahorros previstos y a la previsibilidad. Por ahora, aún están por verse los mayores impactos.

Más información >Escuchar un podcast sobre este tema aquí o ponte en contacto con[email protected].