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Por Sarah Centeno, SIA, CPDM, directora del programa de indemnización por accidentes laborales, Pooling; Jacquelyn Miller, directora del programa de indemnización laboral, Pooling

Si alguna vez ha gestionado reclamaciones de indemnización por accidente laboral, sabrá que las reclamaciones por traumatismo acumulativo (CT) suponen un reto diferente. No son el resultado de un único accidente, sino de molestias, dolores y lesiones que se acumulan con el tiempo. Ya se trate de un bombero con problemas cardíacos, un empleado de oficina con síndrome del túnel carpiano o un agente de policía con problemas de espalda, las reclamaciones por TC pueden ser complejas, costosas y, si se gestionan incorrectamente, pueden exponer a su organización a sanciones importantes.

Dado que las nuevas leyes endurecen las consecuencias de retrasar o denegar reclamaciones, especialmente aquellas relacionadas con lesiones presuntas, es hora de preguntarse: ¿está desperdiciando tiempo y recursos al seguir con los viejos hábitos? ¿O podría un enfoque más inteligente y basado en datos ayudarle a aceptar las reclamaciones pertinentes desde el principio y evitar litigios innecesarios?

¿Qué son las reclamaciones por lesiones por traumatismos acumulativos?

Piensa en las reclamaciones por lesiones crónicas como lesiones de evolución lenta: lesiones por esfuerzo repetitivo, por uso excesivo o afecciones de aparición gradual. No están vinculadas a un único incidente, lo que hace que sean difíciles de investigar. Es posible que te encuentres con reclamaciones por síndrome del túnel carpiano, pérdida de audición, problemas de salud mental, afecciones cardíacas, cáncer o enfermedades respiratorias. Y, a diferencia de las caídas por resbalones, estas lesiones a menudo no se denuncian hasta que los síntomas se vuelven imposibles de ignorar.

Por ejemplo, en los cuerpos de bomberos, son habituales las reclamaciones por presuntos problemas cardíacos o cáncer, y hay mucho en juego si se retrasa el pago de las prestaciones. Muchos empleados presentan reclamaciones por lesiones ocupacionales al acercarse a la jubilación, con la esperanza de tratar los dolores y molestias acumulados a lo largo de años de servicio. Comprender estos motivos puede ayudar a los empleadores a responder con empatía y de forma estratégica. 

El verdadero coste de la demora

Aquí es donde la cosa se puede poner seria. La legislación reciente, como el artículo 5814 del Código Laboral de California y el proyecto de ley del Senado 1127, establece que, si retrasa o deniega las prestaciones sin una razón justificada, podría tener que hacer frente a multas de hasta 50 000 dólares por determinadas lesiones presuntas. Y los tribunales no dudan en hacer cumplir estas normas: esperan que los empleadores actúen con prontitud y de buena fe.

Imagina tener que hacer frente a una multa de 50 000 dólares porque se retrasó una reclamación simplemente porque la definición de «irrazonable» no estaba clara. Cuando la nueva legislación utiliza términos como «irrazonable» o «indebido», surge la pregunta: ¿quién decide qué es irrazonable? Esta ambigüedad puede dar pie a costosos litigios. 

Por qué la aceptación temprana puede ahorrarte dinero

Veamos las cifras:

  • La mayoría de las reclamaciones de CT sufren retrasos.
  • La mayoría de las reclamaciones que se retrasan acaban en los tribunales.
  • La mayoría de las reclamaciones objeto de litigio se deniegan en un primer momento, pero un número sorprendente de ellas se revoca posteriormente, sobre todo en el caso de lesiones presuntas; pensemos en una tasa de revocación del 70-90 %.

Este ciclo da lugar a un aumento de los costes de las reclamaciones, bajas prolongadas, pérdida de productividad y un incremento de los gastos legales. La aceptación temprana, cuando esté justificada, puede romper este ciclo y reducir su exposición al riesgo.

Cómo colaborar con tu gestor de siniestros: haz que los datos sean tu aliado 

No estás solo en este proceso. Tu gestor de reclamaciones es tu aliado para orientarte en este laberinto. A continuación te explicamos cómo trabajar juntos:

1. Analiza a fondo tus datos

No te quedes solo en lo superficial. Analiza:

  • Con qué frecuencia se presentan las reclamaciones de CT
  • ¿Qué los provoca?
  • ¿Qué profesiones, departamentos y ubicaciones son los más afectados?
  • Antigüedad en la empresa
  • Condición de presunto
  • Índice de revocación de las reclamaciones denegadas
  • Índice de litigios y primera notificación por vía judicial
  • Coste de las reclamaciones litigadas frente al riesgo

Pregúntate: ¿Hay algún patrón? ¿Hay ciertos tipos de reclamaciones que casi siempre se desestiman? Si es así, tal vez sea el momento de replantearte tu enfoque. 

2. Identifica los patrones de reversión

Si las reclamaciones relacionadas con enfermedades cardíacas o el cáncer se rechazan con frecuencia, pero luego se aceptan debido a presunciones, plantéate si conviene aceptarlas desde el principio para evitar litigios y sanciones innecesarios. No te quedes anclado en el «siempre lo hacemos así»: déjate guiar por los datos.

3. Evaluar cada caso

Antes de decidir posponerlo o rechazarlo, pregúntate:

  • ¿Existen pruebas sólidas de que la causa no sea industrial?
  • ¿Se presentó la reclamación después de la rescisión del contrato o de mala fe?
  • ¿Se trata de una reclamación de alto coste que podría extenderse a otras partes del cuerpo?

Si la respuesta a las tres preguntas es «no», la resolución temprana se convierte en una opción muy recomendable.

Presunciones y carga de la prueba 

Las reclamaciones presuntivas, como las de los bomberos y los policías, hacen recaer la responsabilidad en usted, el empleador. Aunque tenga argumentos válidos para demostrar que parte de la lesión no está relacionada con el trabajo, sigue estando obligado a cubrir el tratamiento médico y las prestaciones por incapacidad temporal desde el principio. La ley facilita a los solicitantes el cumplimiento de los requisitos mínimos para tener derecho a la indemnización, por lo que es fundamental realizar una evaluación proactiva.

Estrategias prácticas para los empleadores

Esto es lo que puedes hacer a partir de hoy:

  • Investigación inicial:tan pronto como tenga conocimiento de una posible reclamación, notifíquelo a su gestor de reclamaciones y comience a recopilar pruebas médicas y documentales.
  • Control médico:Aproveche este periodo inicial para orientar el tratamiento, a menos que el empleado haya designado previamente a su médico.
  • Estrategia jurídica:Si la primera notificación es una solicitud de resolución judicial, póngase en contacto con su abogado defensor de inmediato.
  • Documentación:Mantén registros detallados: funciones del puesto, salud, medidas de seguridad y reclamaciones anteriores. Cuanta más información documentes, más sólida será tu posición.
  • Planificación de la resolución:sopese el coste de aceptar la reclamación frente al coste de retrasarla y de incurrir en un litigio. A veces, pagar una reclamación cuanto antes resulta más económico que luchar contra ella durante meses o años. 

Recomendaciones para mitigar el impacto de las reclamaciones por CT

No te limites a reaccionar: sé proactivo:

  • Poner en marcha programas de ergonomía y salud mental.
  • Mejorar la documentación y el mantenimiento de registros.
  • Mejorar la formación y la sensibilización.
  • Desarrollar iniciativas sólidas de seguridad y gestión de riesgos.

Por ejemplo, algunos cuerpos de bomberos están invirtiendo en servicios de apoyo a la salud mental y en retiros para el tratamiento del estrés postraumático, con el fin de ayudar a los empleados a recuperarse y reducir el riesgo de reclamaciones costosas en el futuro.

Conclusión

Las reclamaciones por lesiones por acumulación de traumatismos no van a desaparecer. Sin embargo, al analizar sus datos, comprender las tasas de revocación y colaborar estrechamente con su administrador de reclamaciones, podrá tomar decisiones más acertadas sobre la aceptación temprana. Este enfoque no solo reduce los riesgos financieros y operativos, sino que también se ajusta a la obligación legal de abonar las prestaciones de forma rápida y justa.

¿La clave? Dejar atrás el «siempre lo hacemos así». Adopta estrategias basadas en datos que protejan tanto a tus empleados como a tu organización.