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Por Mark Buckingham, consultor internacional en retiradas de productos

A medida que el sector de los productos de origen vegetal sigue creciendo, algunas autoridades reguladoras pretenden establecer criterios más estrictos al respecto. En octubre, el Parlamento Europeopresentóuna propuesta, conocida como Enmienda 645, para prohibir el uso de denominaciones relacionadas con la carne en el etiquetado de los productos de origen vegetal.

Entre los términos prohibidos se incluyen «hamburguesa», «filete», «salchicha», «pollo» y «clara de huevo», entre otros. La UEyahabíaprohibido anteriormenteel uso de nombres de productos lácteos, como «leche» y «queso», en productos de origen vegetal. Sin embargo, la prohibición de los nombres relacionados con la carne cuenta con distintos niveles de apoyo entre los tres órganos gubernamentales de la UE. La posición negociadora del Consejo Europeo no incluye ninguna prohibición, mientras que la Comisión Europea ha presentado una postura más restrictiva que solo limitaría términos como «pollo» y «solomillo».

El panorama general

Las restricciones propuestas forman parte de un paquete de reformas más amplio destinado a simplificar las normas de la Política Agrícola Común (PAC) de la UE. La PAC secreóen 1962 con el fin de «ayudar a los agricultores a ganarse la vida dignamente, garantizar la seguridad alimentaria en la UE y preservar las zonas rurales, al tiempo que se contribuye a la lucha contra el cambio climático».

La PAC presta apoyo a los agricultores de tres formas principales: pagos directos para garantizar la estabilidad de los ingresos, medidas de mercado para proteger al sector agrícola de la UE frente a las crisis del mercado y medidas de desarrollo rural para atender las necesidades específicas de esas zonas. A raíz de las protestas de los agricultores en toda Europa, la Comisiónpresentóen marzo de 2024una propuestapara modificar las normas de la PAC. 

Los agricultores estaban especialmentepreocupadospor el aumento de los costes y las dificultades económicas, la amenaza de que los grandes distribuidores y minoristas les impusieran condiciones comerciales injustas, y las importaciones baratas procedentes de países no pertenecientes a la UE que socavaban sus precios. La UE ya aprobó un paquete de medidas de simplificación en julio de 2024, que redujo algunos de los requisitos de protección medioambiental y eliminó los controles y las sanciones para las pequeñas explotaciones agrícolas.

Las autoridades de la UE están estudiando actualmente unasegunda ronda de reformasde las normas de la PAC, propuestas por la Comisión Europea en mayo de 2025. Entre ellas se incluyen una mayor flexibilidad en cuanto a los requisitos medioambientales, pagos simplificados para las explotaciones agrícolas pequeñas y medianas, procedimientos más sencillos para las explotaciones ecológicas y las afectadas por el cambio climático y las condiciones meteorológicas extremas, así como una reducción de la carga administrativa para las autoridades nacionales.

El Parlamento Europeo aprobó suposición negociadoraen octubre y ahora iniciará las conversaciones a tres bandas con el Consejo Europeo y la Comisión. Además de las reformas de las normas de la PAC, es probable que se produzca un intenso debate en torno a la financiación de la PAC, que se enfrenta a una reducción de su presupuesto a largo plazo.

De cara al futuro

Si se aprueba, el paquete de medidas de simplificación supondrá un gran avance en la reducción de la burocracia a la que se enfrentan los agricultores de la UE en virtud de las normas de la PAC. Sin embargo, si se aprueba la enmienda 645, esto supondrá una carga administrativa adicional para los productores y los minoristas.

La enmienda 645 tiene un futuro incierto, con un apoyo inestable por parte del Consejo y la Comisión y una fuerte oposición por parte de los ecologistas. Cabe recordar que el Parlamento Europeo ya rechazó una prohibición similar en 2020, aunque la dinámica política cambió tras las protestas de los agricultores en 2024.

Los agricultores, los fabricantes de productos alimenticios y los minoristas deberían seguir de cerca las novedades relacionadas con el paquete de medidas de simplificación y la propuesta de prohibición de los nombres relacionados con la carne. La normativa definitiva podría tener repercusiones importantes para el sector alimentario.

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