En el mundo de las reclamaciones por responsabilidad civil, donde hay mucho en juego, hay una tendencia que se está haciendo cada vez más evidente: el margen para influir en el resultado de una reclamación se está reduciendo más rápido que nunca. 

Según el informe de Sedgwick sobre litigios por responsabilidad civil de 2025, una amplia mayoría de los demandantes que finalmente llegan a juicio consiguen representación legal en tan solo dos semanas desde la presentación de su reclamación. Concretamente, el 64 % de los demandantes por responsabilidad civil general y el 75 % de los demandantes por responsabilidad civil de automóviles cuentan con un abogado en los primeros 14 días.

Este rápido aumento no es solo una cifra. Es una llamada de atención para las aseguradoras, los administradores externos y los gestores de riesgos. Los primeros días tras la presentación de una reclamación son ahora el momento más crítico para influir en los resultados, gestionar los costes y evitar por completo los litigios.

¿Qué está impulsando esta aceleración?

Hay varios factores que contribuyen a esta tendencia de representación temprana. Una de las razones es que las estrategias de marketing y divulgación de los abogados son cada vez más sofisticadas. Atrás quedaron los días en que la publicidad de los abogados se limitaba a las vallas publicitarias y a los anuncios de televisión a altas horas de la noche. Hoy en día, los bufetes especializados en lesiones personales aprovechan plataformas de redes sociales como TikTok, YouTube e Instagram para llegar a los posibles clientes a los pocos minutos de producirse un incidente.

Los servicios de captación de clientes también están desempeñando un papel fundamental. Estos servicios utilizan la recopilación de datos en línea y la publicidad dirigida para identificar a posibles demandantes y ponerlos en contacto con abogados en tiempo real. Algunos incluso ofrecen funciones de «transferencia en directo», gracias a las cuales un demandante puede hablar con un abogado tan solo cinco minutos después de enviar su información.

Esta estrategia de captación agresiva resulta eficaz. Un estudio de LexisNexis de 2024 reveló que el 85 % de las personas implicadas en accidentes de tráfico fueron contactadas por al menos un abogado, y el 60 % por dos o más. El resultado es un entorno litigioso en el que la defensa dispone de menos tiempo que nunca para generar confianza y resolver las reclamaciones de forma amistosa.

El coste de la demora

Una vez que interviene un abogado, la dinámica de una reclamación cambia radicalmente. Los honorarios legales aumentan, los plazos se alargan y crece la probabilidad de que se dicte una sentencia desmesurada. Cuanto antes se resuelva una reclamación, mejor suele ser el resultado tanto para el reclamante como para la aseguradora.

Los datos de Sedgwick muestran que las reclamaciones en las que se recurre a un abogado en una fase temprana tienen muchas más probabilidades de derivar en un litigio. Y, una vez iniciado el litigio, el coste medio de una reclamación puede multiplicarse varias veces.

Estrategias para la participación temprana

Para contrarrestar los efectos de esta tendencia, las organizaciones deben replantearse su enfoque durante los primeros 14 días de una reclamación. Para ello, pueden:

  • Invertir en una tecnología de admisión fluida: un proceso de admisión ágil y transparente genera confianza desde el primer momento. Los solicitantes que se sienten escuchados y apoyados son menos propensos a buscar asistencia jurídica externa.
  • Formación en empatía y comunicación: Los profesionales de la gestión de siniestros necesitan algo más que conocimientos técnicos. También necesitan habilidades interpersonales, como la empatía, la escucha activa y una comunicación clara, para establecer una buena relación con los clientes y reducir los conflictos.
  • Uso del análisis predictivo: los modelos avanzados permiten identificar de forma temprana las reclamaciones de alto riesgo. Esto permite a las organizaciones derivarlas a flujos de trabajo especializados que dan prioridad a su resolución y minimizan la escalada.

En resumen

Las dos primeras semanas de una reclamación por responsabilidad civil ya no son solo el comienzo, sino el momento más crítico para influir en su evolución y su resultado. Las organizaciones que no logran interactuar de manera eficaz con los reclamantes durante este periodo se enfrentan a un mayor riesgo de litigio y a unos costes de reclamación considerablemente más elevados. Sin embargo, con las estrategias adecuadas de interacción temprana, las organizaciones pueden fomentar la confianza, establecer una buena relación y reducir la probabilidad de que el asunto derive en un proceso judicial.

Para obtener más información, datos comparativos y recomendaciones sobre estrategias de intervención temprana, descargue nuestro informe sobre litigios por responsabilidad civil en 2025.