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Por Jesús Ojeda, consultor sénior de servicios de riesgos; Laura Oslund, consultora sénior de servicios de riesgos; Mark Debus, MSW, LCSW, director clínico de Salud Conductual, Sedgwick

La violencia en el lugar de trabajo va en aumento. El número de tiroteos que se producen cada año en centros de trabajo de Estados Unidos se ha duplicado en los últimos años. Los robos en comercios suelen ir acompañados ahora de actos de violencia contra empleados y clientes. Y en la era pos-COVID, los trabajadores de los sectores de la sanidad, la restauración y el transporte corren más riesgo que nunca de sufrir agresiones por parte de pacientes, clientes y pasajeros descontentos. La violencia en el lugar de trabajo es hoy en día una de las principales causas de lesiones y muertes relacionadas con el trabajo.

A la luz de estas tendencias alarmantes, es fundamental que los empresarios tomen medidas preventivas para evitar la violencia en sus instalaciones y proteger a su personal en caso de que se produzca. Con motivo delMes Nacional de la Seguridad, que se celebra en junio, analizaremos aquí qué implica para los empresarios el aumento de la violencia en el lugar de trabajo, y qué medidas deberían adoptar al respecto en aras de la seguridad física y el bienestar mental de sus empleados. 

Prevención y reducción de riesgos

La mejor forma de protegerse contra las pérdidas asociadas a la violencia en el lugar de trabajo es evitar que se produzcan en primer lugar. De hecho, los empleadores estadounidenses tienen la obligación de adoptar las medidas adecuadas para prevenir los comportamientos violentos, de acuerdo con las normas establecidas por la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA). Como primera línea de defensa, los lugares de trabajo deben contar con protecciones físicas y protocolos de seguridad que restrinjan el acceso únicamente a aquellas personas que tengan una razón válida para estar allí. Esto resulta más difícil en lugares como bancos y tiendas minoristas, cuyas puertas suelen estar abiertas durante el horario comercial. En estos casos, las medidas de prevención y reducción de riesgos pueden incluir limitar la cantidad de efectivo en las instalaciones e instalar barreras de plexiglás en los mostradores para protegerse contra los robos con fractura.

En nuestra calidad de consultores de riesgos, solemos recomendar a los empresarios que realicen evaluaciones de amenazas. Estos análisis exhaustivos examinan la probabilidad de que se produzca una amenaza real en las instalaciones de la empresa, así como sus principales puntos débiles y las medidas que pueden adoptarse para subsanarlos. Además de abarcar aspectos como las entradas accesibles al público y los tipos de amenazas a las que pueden enfrentarse, también incluyen entrevistas a los empleados sobre su sensación de seguridad en el trabajo y la probabilidad de que planteen sus inquietudes en materia de seguridad a la dirección.

Otra medida útil para los empleadores es asegurarse de que sus prácticas de gestión de personal favorezcan la prevención y la reducción de riesgos. Realizar verificaciones exhaustivas de antecedentes como parte del proceso de contratación puede reducir el riesgo de que un empleado actual (o antiguo) cometa actos violentos; lo mismo ocurre con los procesos de supervisión y de recursos humanos que detectan y abordan con prontitud las señales de alerta de estrés extremo en los empleados. Los empleadores deben ser conscientes de los factores de estrés a gran escala en el lugar de trabajo —como los despidos, las fusiones y los cambios en la dirección— que pueden dar lugar a arrebatos violentos si no se gestionan con tacto. Formar a los empleados en tácticas de desescalada para tratar con clientes, visitantes y compañeros de trabajo enfadados es otra herramienta de prevención útil.

Preparación ante incidentes

La segunda línea de defensa de los empleadores consiste en estar preparados ante un incidente violento que pueda producirse en el lugar de trabajo. Si bien la base de la preparación ante incidentes radica en proteger al personal, las operaciones y la reputación de una organización, el enfoque se ha desplazado en cierta medida hacia demostrar la debida diligencia ante las aseguradoras y cumplir con normativas comoel proyecto de ley 553 del Senadode California (que, a partir del 1 de julio de 2024, exigirá a los empleadores adoptar planes integrales de prevención de la violencia en el lugar de trabajo, impartir formación al respecto a los empleados y mantener registros de los incidentes de seguridad). Tanto si los empleadores están mejorando su preparación ante un incidente violento porque deben hacerlo como porque consideran que es lo correcto, el resultado final es, con suerte, reducir el riesgo de que los empleados resulten heridos o mueran en el trabajo.

Una estrategia fundamental para la preparación ante incidentes consiste en establecer un plan de actuación de emergencia que defina específicamente quién hace qué, cómo, cuándo y dónde, tanto durante como después de un acto violento u otra situación peligrosa. Todos los empleados deben tener acceso al plan, de modo que puedan estar preparados para reaccionar con rapidez y minimizar los daños. El plan de actuación de emergencia de cada organización debe respaldar y reflejar su cultura, sus valores y su misión; además, debe adaptarse a las características específicas de su plantilla, su distribución física, sus recursos y su estilo de gestión. 

Entre los elementos que deben incluirse en un plan de actuación de emergencia se encuentran:

  • Funciones y responsabilidades bien definidas
  • Procedimientos de evacuación y de refugio en el lugar
  • Protocolos de comunicación en situaciones de crisis
  • Qué deben esperar los empleados cuando llegue la policía o los servicios de emergencia
  • Un «lema» que sirve como plan fundamental de la organización, como «Corre, escóndete, lucha» o «Sal, ponte a salvo, sé fuerte»

Formar a los empleados sobre cómo actuar ante una amenaza real también es fundamental para estar preparados. Al igual que tener un lema sencillo, la formación ayuda a los empleados a crear listas mentales de verificación y a superar la tendencia a quedarse paralizados ante circunstancias inesperadas y preocupantes.

Prepararse para las secuelas emocionales

No se debe subestimar el impacto traumático de un incidente violento en el lugar de trabajo. Tras sobrevivir a un trauma violento, los empleados pueden tener dificultades para asimilar lo que han vivido. A corto plazo, pueden tener problemas para dormir, sentirse preocupados o agitados y sobresaltarse con facilidad. Los síntomas tardíos pueden incluir recuerdos recurrentes, irritabilidad, ansiedad y depresión. Estos problemas pueden manifestarse en el lugar de trabajo en forma de agotamiento, absentismo, problemas de rendimiento y conflictos acalorados, y pueden dar lugar a reclamaciones de indemnización laboral o de incapacidad o baja.

La intervención temprana es fundamental para abordar eficazmente el estrés postraumático, por lo que las empresas deben contar con recursos de apoyo mucho antes de que se produzca una tragedia. Entre ellos pueden figurar un programa de asistencia al empleado (EAP), una relación consolidada con unproveedor de atención en situaciones de crisis, una amplia cobertura para el tratamiento de la salud mental a través de las prestaciones sociales, y la integración desoluciones de salud conductualen la gestión de la atención en el marco de la indemnización por accidente laboral. Un enfoque de salud conductual a través de la indemnización por accidente laboral ofrece a los empleadores la ventaja de abordar la reincorporación al trabajo como parte de un proceso de tratamiento de apoyo; también puede permitir garantizar la atención de los empleados más rápidamente, debido a la escasez generalizada de profesionales de la salud mental en todo Estados Unidos. 

Además de ser el Mes Nacional de la Seguridad, junio es también el Mes de la Concienciación sobre el Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT). A finales de este mes, no te pierdas más información en el blog de Sedgwick sobre la importancia de reconocer y abordar el TEPT en el lugar de trabajo.

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