10 de octubre de 2024
Las empresas llevan mucho tiempo afirmando que los empleados son su activo más valioso. Los empresarios más perspicaces se están dando cuenta de que contar con una plantilla en buena forma física y mental es fundamental para la productividad y el rendimiento. Por extensión, comprenden de forma intuitiva que proteger y velar por el bienestar integral de los empleados no solo es beneficioso para los resultados económicos, sino que también es lo correcto.
En este blog, analizo los elevados costes que supone la rotación de personal, cómo la cultura empresarial puede contribuir al bienestar de los empleados, el papel del liderazgo y de los supervisores de primera línea, y cómo mitigar los factores de estrés habituales que pueden surgir en medio de las complejidades a las que se enfrentan hoy en día las generaciones intergeneracionales.
El elevado coste de la rotación de personal
El mercado laboral actual se caracteriza por una gran demanda de talento, ya que muchas empresas se esfuerzan por atraer y retener a sus empleados. La rotación de personal no solo agrava este problema, sino que además resulta muy costosa. Cuando los empleados abandonan la empresa de forma inesperada, los puestos vacantes y la consiguiente reducción de la productividad suponen un gasto considerable para la organización. No se atienden los pedidos de productos y no se cumplen los estándares de servicio. Esto no solo afecta al rendimiento operativo, sino que también supone una carga excesiva para los empleados que permanecen en la empresa. Durante este periodo, el tiempo de los directivos se desvía de las cuestiones operativas hacia la promoción de las vacantes, las entrevistas a los candidatos, la negociación de las condiciones salariales y la supervisión de la formación como parte del proceso de incorporación. Si se tienen en cuenta las salidas múltiples de empleados, el problema se agrava exponencialmente.
Características culturales sólidas que favorecen el bienestar integral
Este tipo de situaciones ponen de relieve la necesidad de que las empresas ofrezcan un paquete de prestaciones y unas condiciones laborales que contribuyan al bienestar de los empleados, tanto físico como mental. Las empresas de hoy en día están aprendiendo que los planes de bienestar eficaces implican algo más que un salario competitivo; conllevan generosas ofertas de prestaciones que abordan las necesidades de salud de forma integral; acuerdos de permisos remunerados que sean fáciles de utilizar; flexibilidad en la organización del horario laboral sin dejar de cumplir con los requisitos del puesto; un ambiente de trabajo acogedor e inclusivo; y responsables de primera línea que respeten a los empleados y reconozcan las necesidades y preferencias individuales. Estas son características laborales que permiten a las empresas destacar a pesar de las presiones de un mercado competitivo.
El papel de los líderes y los supervisores de primera línea
Las culturas corporativas sólidas se crean desde arriba, y el liderazgo y el apoyo de la dirección son esenciales. Sin embargo, son los responsables de primera línea quienes llevan a cabo y ponen en práctica esa visión en el día a día. Son ellos quienes interactúan habitualmente con los empleados, establecen expectativas, fomentan el buen ambiente y mantienen el equilibrio. Por ello, los gerentes de primera línea suelen estar en la mejor posición para detectar cuándo algo no va bien con un empleado. Pueden darse cuenta de cuándo se hacen evidentes factores de estrés personales o laborales, de cuándo empiezan a surgir tensiones en el lugar de trabajo o agotamiento profesional, o de cuándo la salida de un empleado es inminente.
Afortunadamente, es posible formar y dotar a los responsables de primera línea de las herramientas necesarias para abordar y mitigar estas situaciones. Mucho depende de la capacidad de estos responsables para establecer una relación de confianza con sus subordinados directos, mantenerse en contacto y comunicarse con regularidad, y hablar sobre los sentimientos en el lugar de trabajo. Aunque las generaciones más jóvenes dan por sentado que se mantengan estas conversaciones, para otras personas hablar de sentimientos puede resultar algo nuevo.
Sin resultar intrusivo, el interés y la preocupación sinceros de un responsable de primera línea por la situación de una persona pueden ayudar a aliviar la tensión en el lugar de trabajo y fomentar un ambiente más positivo. El impacto y las consecuencias de las presiones económicas, la inestabilidad en las relaciones o los problemas de salud de un familiar no se dejan simplemente en la puerta al entrar un empleado en el lugar de trabajo. La empatía en el lugar de trabajo es esencial.
Los estilos y las medidas de gestión pueden contribuir en gran medida a crear un ambiente acogedor e inclusivo. Esto puede traducirse, por ejemplo, en permitir cierta flexibilidad en los horarios semanales y el teletrabajo en aquellos casos en los que estas medidas no afecten negativamente a la productividad o al rendimiento. Además, el hecho de fomentar y facilitar el uso de las vacaciones remuneradas cuando sea necesario también puede contribuir al bienestar general de las personas.
Reducir las dificultades de las generaciones intercaladas
Aunque el concepto de «generación sándwich» se acuñó hace varias décadas, hoy en día ha adquirido una complejidad diferente. En un principio, la «generación sándwich» se refería a aquellas personas que se encontraban en una etapa de la vida en la que tenían que cuidar tanto de sus hijos pequeños como de sus padres mayores. Hoy en día, la generación sándwich no solo se aplica a la Generación X, sino también a los millennials y a la Generación Z. Es posible que varias generaciones convivan en un mismo hogar. Los adultos jóvenes o de mediana edad pueden estar cuidando de hijos, padres y abuelos. En otros casos, una persona joven puede vivir en casa con sus padres y ayudar a sus hermanos menores o a sus abuelos mayores.
Las empresas deben ser conscientes de las necesidades individuales y específicas que presentan las distintas generaciones que componen la plantilla, y estar preparadas para abordarlas. Para poder asumir sus responsabilidades personales y profesionales, los trabajadores valoran la flexibilidad horaria, un ambiente inclusivo y unas prestaciones adaptadas a sus necesidades y circunstancias concretas. Deben cuidar de sí mismos y de su bienestar general para poder cuidar de los demás y contribuir a los objetivos de producción.
Como ocurre en muchas situaciones, los retos de la vida van cambiando. Las necesidades y preferencias personales también varían. Las empresas que reconocen esta dinámica y responden con flexibilidad en el lugar de trabajo no solo logran buenos resultados, sino que también apoyan y motivan a sus empleados en el proceso. Estas organizaciones son las que están mejor posicionadas para la carrera a largo plazo.
Más información > Visitenuestro sitio webpara descubrir cómo las empresas pueden mejorar y fomentar el bienestar integral de sus empleados.
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