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Por Dave Arick, ARM, Director General de Gestión Global de Riesgos

En el volátil entorno empresarial actual, el riesgo ya no es una serie de amenazas aisladas. Es un sistema complejo e interconectado que requiere una nueva forma de pensar. El enfoque tradicional de clasificar los riesgos en listas estáticas y abordarlos individualmente se está quedando rápidamente obsoleto. En su lugar, las organizaciones deben reconocer que los riesgos se influyen y amplifican unos a otros, creando efectos dominó en todos los departamentos, geografías e industrias.

Este concepto de interconexión de los riesgos fue uno de los temas centrales de Riskworld 2025, donde los expertos describieron el panorama moderno de los riesgos como un "plato de espaguetis" de influencias. Riesgos como la inestabilidad geopolítica, las perturbaciones tecnológicas y el cambio medioambiental ya no son retos independientes. Están profundamente entrelazados, y su convergencia exige un planteamiento más dinámico y colaborativo de la gestión de riesgos.

Por qué importan los riesgos interconectados

Dave Arick, Director General de Gestión de Riesgos Globales de Sedgwick, explica que los riesgos interconectados exigen que las organizaciones vayan más allá del pensamiento compartimentado. Por ejemplo, la inteligencia artificial (IA) no es solo un problema tecnológico. Plantea cuestiones legales, de cumplimiento, de marketing y de ciberseguridad. Cada departamento puede ver el riesgo de forma diferente, pero sin una comprensión compartida, las organizaciones corren el riesgo de perderse la visión de conjunto.

Reunir diversas perspectivas ayuda a construir una visión más completa de cómo interactúan los riesgos. El objetivo es anticipar cómo un riesgo puede acelerar o exacerbar otro y prepararse en consecuencia.

Este cambio de mentalidad es esencial para las empresas que quieren seguir siendo resistentes. Los riesgos son fluidos, no fijos. Evolucionan con el tiempo, y su impacto puede cambiar en función de cómo se cruzan con otros factores.

La planificación de escenarios como herramienta estratégica

Una de las formas más eficaces de abordar los riesgos interconectados es la planificación de escenarios. En lugar de basarse en evaluaciones de riesgos estáticas, las organizaciones pueden utilizar la planificación de escenarios para explorar posibles resultados y poner a prueba sus respuestas.

La planificación de escenarios da a los equipos la oportunidad de pensar en lo que podría salir mal en un entorno sin riesgos. Ayuda a detectar lagunas en la preparación y fomenta el pensamiento proactivo.

Este enfoque es especialmente valioso en áreas como la continuidad del negocio y la recuperación ante desastres, pero puede aplicarse en toda la empresa. Tanto si se trata de planificar interrupciones en la cadena de suministro, cambios normativos o tecnologías emergentes, la planificación de escenarios ayuda a las organizaciones a mantenerse ágiles y receptivas.

Pasar de los datos a la acción

Muchas empresas recopilan ingentes cantidades de datos relacionados con los riesgos, desde informes de incidentes y reclamaciones hasta evaluaciones del impacto financiero. El reto no es recopilar información, sino utilizarla eficazmente.

Arick subraya la importancia de convertir los datos en información práctica. Las organizaciones deben pasar de las entradas a las salidas. Eso significa utilizar lo aprendido para informar la formación, mejorar las herramientas y dar forma a políticas que eviten futuros incidentes.

Por ejemplo, los datos podrían revelar un patrón de lesiones en el lugar de trabajo vinculado a una ergonomía deficiente entre los empleados remotos. En lugar de tratar cada incidente de forma aislada, las empresas pueden utilizar esta información para elaborar directrices que reduzcan el riesgo de forma generalizada.

Del mismo modo, si la tecnología de drones puede sustituir tareas peligrosas como las inspecciones de tejados, invertir en formación y protocolos de seguridad puede evitar lesiones y reducir la responsabilidad civil.

Crear una cultura del riesgo basada en la colaboración

Los riesgos interconectados también ponen de relieve la necesidad de una colaboración interfuncional. La gestión de riesgos no puede ser responsabilidad de un solo departamento. Requiere la aportación de los departamentos jurídico, informático, de operaciones, de RRHH y otros.

Arick señala que las conversaciones informales con los responsables de los distintos departamentos pueden ser tan valiosas como las sesiones formales de planificación. Estos debates ayudan a sacar a la luz distintos puntos de vista y fomentan una cultura de responsabilidad compartida.

Las organizaciones deben fomentar el diálogo periódico sobre riesgos, aunque no forme parte de una reunión estructurada. El objetivo es crear un entorno en el que las personas se sientan capacitadas para plantear inquietudes, compartir puntos de vista y contribuir a la toma de decisiones estratégicas.

Qué pueden hacer ahora las empresas

Para adaptarse a la realidad de los riesgos interconectados, las organizaciones deben considerar los siguientes pasos:

  • Implique diversas perspectivas en todos los departamentos para comprender cómo influyen unos riesgos en otros.
  • Utilice la planificación de escenarios para explorar posibles perturbaciones y prepararse para acontecimientos inesperados.
  • Traducir los datos en acciones identificando patrones y desarrollando políticas que aborden las causas profundas.
  • Fomentar la colaboración favoreciendo el diálogo abierto y la apropiación compartida de la gestión de riesgos.

El riesgo ya no es una lista estática de amenazas. Es un sistema dinámico que requiere una evaluación y adaptación continuas. Al adoptar la interconexión, las empresas pueden aumentar su resistencia, mejorar la toma de decisiones y adelantarse a los nuevos retos.