14 de julio de 2026
El riesgo siempre ha formado parte de la actividad empresarial, pero el contexto actual parece diferente. El ritmo del cambio es más rápido, las conexiones entre los riesgos son más estrechas y las consecuencias de no estar bien preparado son más evidentes.
Ese fue el tema central de una recientecharla informalentreDave Arick, director general de Gestión Global de Riesgos de Sedgwick,yJoe Peiser, director ejecutivo global de Aon Risk Capital. El debate reunió las conclusiones del recienteestudio sobre riesgos globalesde Sedgwick y de la ya consolidada Encuesta sobre Gestión de Riesgos Globales de Aon, que apuntan a una conclusión similar: las organizaciones son cada vez más conscientes de la volatilidad, pero muchas siguen trabajando para traducir esa conciencia en acciones concretas.
Vuelve a ver la conversación aquí
La encuesta de Aon, que se lleva realizando desde hace 20 años, recoge las opiniones de más de 3.000 encuestados de 60 países, entre los que se incluyen gestores de riesgos, directivos de recursos humanos, consejeros delegados y directores financieros.El estudiode Sedgwick se centró en ejecutivos de empresas de la lista Fortune 500 y abordó temas como las reclamaciones, el riesgo operativo, las cuestiones relacionadas con la plantilla y la resiliencia. En conjunto, ambos estudios ofrecen una visión amplia del panorama de riesgos al que se enfrentarán las organizaciones en 2026 y más allá.
La brecha en materia de preparación se está ampliando
Una de las conclusiones más evidentes es que la exposición al riesgo está aumentando más rápido que la preparación. Durante el debate, Joe Peiser señaló que los líderes son cada vez más conscientes de la volatilidad externa, desde las amenazas cibernéticas hasta los fenómenos climáticos y los riesgos de litigios. Sin embargo, son relativamente pocas las organizaciones que cuantifican el riesgo de forma sistemática o que utilizan análisis para fundamentar la toma de decisiones.
Para los responsables de gestión de riesgos, esa brecha supone tanto un reto como una oportunidad. Dave Arick hizo hincapié en la importancia de ir más allá de la intuición y avanzar hacia una toma de decisiones basada en datos. La planificación de escenarios se reveló como una de las herramientas más prácticas disponibles, ya que ayuda a las organizaciones a desarrollar la «memoria muscular» necesaria para responder de forma eficaz cuando se producen perturbaciones.
La IA y los riesgos cibernéticos son ahora riesgos empresariales
Los riesgos cibernéticos y la inteligencia artificial acapararon gran parte del debate. La encuesta de Aon sigue señalando los riesgos cibernéticos como el principal riesgo, tanto actual como futuro, al que se enfrentan las organizaciones, mientras que la inteligencia artificial se ha situado rápidamente entre las principales preocupaciones emergentes.
Arick y Peiser destacaron que la IA genera oportunidades y riesgos al mismo tiempo. Las organizaciones están utilizando la IA para mejorar la eficiencia, reforzar los análisis y optimizar la toma de decisiones. Al mismo tiempo, los autores de amenazas están utilizando esas mismas tecnologías para identificar vulnerabilidades, acelerar los ataques y aumentar la complejidad de los retos en materia de ciberseguridad.
La investigación de Sedgwick puso de manifiesto otra cuestión importante: la brecha entre la gobernanza de la IA y la preparación operativa. Muchas organizaciones están creando comités y elaborando políticas, pero son pocas las que han trasladado esos marcos a la práctica diaria. El reto ya no es crear una estrategia de IA, sino ponerla en práctica.
La resiliencia de la cadena de suministro se ha convertido en una prioridad estratégica
La conversación también puso de relieve la creciente relación entre la inestabilidad geopolítica, la política comercial y las perturbaciones en las cadenas de suministro. Según Peiser, el riesgo geopolítico suele manifestarse primero a través de las cadenas de suministro, lo que genera dificultades que se propagan rápidamente a las operaciones, los clientes y los resultados financieros.
Hoy en día, las organizaciones se enfrentan a una gama más amplia de amenazas para la cadena de suministro, entre las que se incluyen la concentración de proveedores, los conflictos geopolíticos, los problemas de crédito y las interrupciones que se producen varios niveles más allá de sus proveedores directos. En respuesta a ello, muchas están reevaluando sus estrategias de abastecimiento, aumentando los niveles de existencias e invirtiendo en herramientas que ofrezcan una mayor visibilidad de las dependencias de la cadena de suministro.
La conclusión general era clara: la resiliencia ya no puede ser una cuestión secundaria. Las organizaciones deben identificar dónde residen sus vulnerabilidades y prepararse para las perturbaciones antes de que se produzcan.
Los litigios siguen redefiniendo el panorama de los riesgos
En el debate también se analizó la evolución del panorama de los litigios por responsabilidad civil en Estados Unidos, donde el aumento de la gravedad de las reclamaciones, las sentencias desmesuradas, la inflación social y la financiación de litigios por parte de terceros están generando nuevas presiones para las organizaciones.
Arick y Peiser expresaron su preocupación por el creciente impacto financiero de los litigios y sus consecuencias para las empresas de todos los tamaños. Asimismo, hicieron hincapié en la importancia de la prevención, abogando por prácticas de seguridad más sólidas, una mejor recopilación de datos, una gestión más rigurosa de los contratos y una identificación proactiva de los riesgos.
Para las organizaciones con riesgos relacionados con el transporte, las flotas o los contratistas, esto implica prestar mayor atención a la seguridad de los conductores, la telemática, los requisitos de seguros y otras medidas de prevención de siniestros que puedan reducir el riesgo antes de que se produzca una reclamación.
Fomentar la resiliencia en un mundo cada vez más conectado
Al concluir la conversación, ambos líderes volvieron a abordar un tema común: los riesgos actuales no se dan de forma aislada. Las amenazas cibernéticas afectan a las operaciones. Los acontecimientos geopolíticos perturban las cadenas de suministro. Los litigios influyen en los resultados financieros. Los retos climáticos repercuten en la seguridad de los trabajadores y en la continuidad del negocio.
Para los responsables de gestión de riesgos, el camino a seguir no consiste en predecir cada perturbación. Se trata de crear organizaciones resilientes que puedan adaptarse cuando, inevitablemente, se produzca una perturbación. Para ello es necesario reforzar la colaboración entre departamentos, hacer un mayor uso de los datos y los análisis, planificar escenarios con mayor frecuencia y estar dispuestos a pensar más allá de los compartimentos estancos tradicionales en materia de riesgos.
El mensaje que se desprende de ambos estudios es notablemente coherente: aunque los riesgos son cada vez más complejos, las organizaciones que desarrollen su resiliencia de forma proactiva estarán en mejor posición para afrontar lo que venga.
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Etiquetas: Riesgo Análisis de riesgos
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