25 de julio de 2025
En abril de 2025 entró en vigor la Ley de Mercados Digitales, Competencia y Consumidores (DMCCA), que amplió considerablemente las competencias de la Autoridad de Competencia y Mercados del Reino Unido (CMA) y aumentó el riesgo de que las empresas sean objeto de escrutinio regulatorio. La CMA ha publicado una serie de documentos orientativos para ayudar a las empresas a comprender cómo se aplicará la DMCCA y cuáles son sus nuevos requisitos de cumplimiento.
Como ya hemos señalado enentradas anteriores del blog, la DMCCAintroduceun nuevo modelo de ejecución administrativa que otorga a la CMA la facultad de investigar presuntas infracciones de la legislación en materia de consumo y de emitir las correspondientes notificaciones a las empresas que considere que la han infringido. Además, la agencia puede imponer multas de hasta el 10 % de la facturación global anual de una empresa por incumplimiento de la legislación pertinente. Anteriormente, la agencia dependía de los tribunales para fijar las sanciones económicas y no podía imponer multas directamente.
En marzo, la CMA publicó susdirectrices definitivas, en las que se establece cómo hará uso de la mayor competencia en materia de aplicación de la normativa directamente ante los consumidores que le otorga la nueva normativa. La agencia también publicó unabreve guíadirigida a empresas y abogados para definir qué actividades considera desleales para los consumidores, como las afirmaciones comerciales engañosas, las reseñas falsas y las ventas agresivas. La publicación complementa lasdirectrices definitivasde la CMA y ofrece información sobre las prioridades de la agencia.
Detalles de las directrices definitivas sobre la autoridad para la aplicación de la ley en materia de consumo directo
En general, las directrices publicadas en marzo por la CMA sobre la ampliación de sus competencias en materia de aplicación de la ley coinciden con laversión anteriorque publicó en julio de 2024. La versión definitiva mantiene las cuatro fases del proceso de aplicación de la ley en materia de consumo directo: fase previa al inicio, investigación, resolución final y fase posterior a la resolución.
Tras llevar a cabo una investigación formal, la CMA podrá emitir una notificación provisional de infracción (PIN) si considera que una empresa ha infringido la legislación en materia de consumo. La empresa tendrá la oportunidad de responder mediante alegaciones escritas y orales. En el borrador de las directrices, se concedía a las empresas un plazo de entre 20 y 30 días laborables para responder. Durante el proceso de consulta, las partes interesadas expresaron su preocupación por este plazo tan limitado. En la guía definitiva, el plazo se amplió a entre 20 y 40 días laborables, y podría ser aún mayor en circunstancias apropiadas.
Además, el borrador de las directrices solo permitía que asistieran a las audiencias orales las empresas objeto de investigación y sus asesores jurídicos. Las partes interesadas también expresaron su preocupación por esta disposición durante el proceso de consulta. En consecuencia, las directrices definitivas permiten que otros asesores, como los peritos, asistan a las audiencias orales.
Además, la guía definitiva incluye varios escenarios más para ayudar a ilustrar con mayor claridad los procesos clave, como el cálculo de las sanciones económicas. Ofrece ejemplos de cómo se calculan las sanciones en cuatro categorías y clasificaciones que van desde «Alta A» hasta «Baja D», en función del daño potencial y del grado de culpabilidad.
De cara al futuro
La CMA ha manifestado en repetidas ocasiones su intención de aplicar de forma rigurosa su proceso de ejecución ampliado. Esa postura no ha cambiado con la entrada en vigor de la DMCCA.
En suOrientación Estratégica para 2025, el Gobierno del Reino Unido ordenó a la CMA que «utilizara su gama de herramientas, incluidas las futuras facultades de actuación directa en favor de los consumidores que le confiere la DMCCA, para, cuando proceda, impulsar el crecimiento económico mediante el fomento de la confianza de los consumidores, al tiempo que se disuade de las malas prácticas empresariales».
Dado que tanto el Gobierno como la CMA coinciden en el uso que hace la agencia de sus competencias de control directo sobre los consumidores, las empresas deben prepararse para un escrutinio más estricto de sus prácticas y una aplicación más enérgica de la normativa. Deben evaluar su riesgo potencial a la luz de la postura de los reguladores y adoptar medidas para mitigar cualquier peligro para sus operaciones.
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