27 de enero de 2023
Hoy en día, las reparaciones tras un Daños son más caras y complejas que nunca.
La COVID sigue presente y está provocando retrasos en la producción y las entregas. La guerra en Ucrania ha generado dificultades en el abastecimiento de diversos sectores, como la agricultura en lo que respecta a los cereales y los fertilizantes. Ahora que todos somos testigos de los efectos de la inflación, los retrasos en el suministro y la escasez, ¿qué factores subyacentes debemos tener en cuenta y cómo podemos adaptarnos?
Aumentos de precios innegables
Además del aumento de los precios de las materias primas, se está produciendo una subida sin precedentes del precio de la energía. La inflación ha afectado a los precios de los materiales de forma recurrente desde 2019. Los precios del cobre, la madera, el acero y el aluminio, en particular, aumentan entre un 60 % y un 70 % cada tres meses, según el INSEE. Tampoco es raro que los presupuestos de reparación tengan un plazo de 15 días, lo que complica la tarea de los expertos a la hora de validarlos en plazos tan ajustados. Pasados los 15 días, en algunos casos, los proveedores pueden aumentar las tarifas anunciadas sin que haya certeza de que sus costes hayan aumentado. La ley de la oferta y la demanda agrava esta carrera por subir los precios.
La inflación de los precios de la energía está afectando a los costes de producción de determinados materiales, sobre todo del acero y los plásticos. Algunas empresas han llegado incluso a decidir suspender la producción. Incluso el sector terciario se enfrenta al quebradero de cabeza que supone optimizar las facturas energéticas. Los cines, las piscinas y los pabellones deportivos están barajando la posibilidad de cerrar parcialmente entre semana debido al coste que supone mantener una temperatura demasiado alta. Las estaciones de esquí podrían decidir no abrir este invierno ante facturas que se han multiplicado por diez. En esta imposibilidad de explotación, está claro que la inflación juega un papel fundamental.
Escasez de materiales
La escasez, como pudimos comprobar durante las granizadas que azotaron el centro de Francia el verano pasado, afecta a los materiales para cubiertas, lo que complica las operaciones de reparación. Las tejas, en particular, son muy difíciles de conseguir. Si bien esto no afecta directamente a los particulares, sí afecta a las empresas. A falta de soluciones técnicas alternativas, los costes indirectos —por ejemplo, por pérdida de uso o pérdida de alquiler— pueden verse afectados. En algunos casos, los plazos de entrega se han alargado más allá de tres o cuatro meses. Aunque los asegurados suelen sentirse aliviados al recibir una indemnización, muchos prefieren que sus Daños reparen a tiempo.
Plazos y costes de la gestión de proyectos
A medida que se alarga el tiempo transcurrido entre el daño directo y su reparación, se producen un aumento de los costes de gestión del proyecto. Si se calcula que un elemento representa el 10 % del coste total de una obra en general, este porcentaje puede aumentar hasta el 12 % sobre el importe revalorizado de los trabajos. Debemos permanecer atentos a estos aspectos que contribuyen al incremento general del precio de las reparaciones.
Una situación que afecta a todas las empresas constructoras
Ante las dificultades de suministro y el aumento de los costes directos de los materiales, las empresas constructoras compiten por ofrecer el mejor servicio a sus clientes. Ahora deben asumir el coste total de los pedidos y, en un contexto de mayor actividad, dan prioridad a los clientes que confirman los presupuestos rápidamente para poder incluirlos en su calendario de obras. Esta competencia suele ir en detrimento del consumidor, que se ve obligado a confirmar los presupuestos en un plazo de 15 días, sin posibilidad de compararlos ni negociarlos. La combinación de la inflación y la escasez puede provocar un aumento significativo del coste medio de las reclamaciones, ya que los casos se alargan y se vuelven más complejos.
Previsiones de tiempo
Tenemos una visión limitada de los factores que podrían invertir las tendencias inflacionistas. La desregulación del sector del gas y del transporte comenzará a surtir efecto en 2023. En lo que respecta a las catástrofes naturales, estamos seguros de que tendremos que hacer frente a un número cada vez mayor de fenómenos climáticos de todo tipo, incluidos riesgos que aún no se han tenido en cuenta en Francia. La frecuencia y la gravedad se combinan en cambios que dan lugar a siniestros cada vez más graves.
Las redes de expertos deben intervenir con rapidez y es necesario movilizar en un mes la capacidad habitual de seis meses de trabajo para un fenómeno como el granizo que azotó la región Central en junio. Además, los expertos deben contar con competencias diversas en función de la naturaleza del fenómeno.
De cara al futuro
Como gestores de siniestros, debemos reflexionar sobre nuestro impacto medioambiental global, lo que incluye los desplazamientos para gestionar los expedientes, las soluciones que podemos proponer para las reparaciones, cómo interactuar con nuestro ecosistema en su conjunto y mucho más. Debemos garantizar que haya equidad en la gestión de cada caso. La búsqueda de soluciones alternativas, el uso de piezas usadas y la reutilización de materiales, así como la lógica de los circuitos cerrados, constituyen una opción viable en muchos casos.
De venta libre (OTC)
El nivel de las prestaciones en especie sigue siendo elevado en Francia. En un momento en el que muchas aseguradoras se han comprometido a mantener el coste medio de los siniestros, los asegurados deben seguir disponiendo de los medios necesarios para adquirir los materiales que les permitan realizar ellos mismos las reparaciones. Estas soluciones deben seguir reflejando la realidad del coste real de las reparaciones.
Indemnización en especie
En el ámbito de la reparación (REN), las redes tienen dificultades para satisfacer la demanda. Si bien esta es una opción válida para reclamaciones de menor cuantía, no resulta adecuada para reclamaciones más costosas, en las que resultaría muy útil. El asegurado debe recurrir a expertos que le recomienden empresas constructoras con las que colaboran habitualmente. Trabajar con proveedores de servicios eficaces ahorra tiempo y, como hemos visto, permite controlar mejor el coste total de las obras.
Soluciones de reutilización
La reutilización de materiales en edificios de menos de 10 años puede resultar complicada debido a los plazos de garantía, pero, a pesar de estas preocupaciones, los materiales reutilizados no son menos eficaces que los nuevos. Se están llevando a cabo avances que podrían permitir a un agente inmobiliario o a un profesional de la reparación acceder a una base de datos y valorar opciones alternativas. La iniciativa propuestapor Opalises una iniciativa interesante.
El principio de compensación
Como mínimo, restauramos los Daños su estado anterior al siniestro, pero a medida que el panorama cambia, es posible que podamos adoptar medidas adicionales que vayan más allá de la reparación y se centren en la mejora. Sin embargo, podríamos ir más allá y contribuir a mejorar algunos edificios mientras se reparan, lo que podría ser similar a la prevención en otros ámbitos. Suponiendo que ello no suponga un coste adicional para la aseguradora, cabría imaginar la adopción de medidas durante la fase de obras para prevenir problemas futuros.
Hoy en día, las aseguradoras no suelen tener en cuenta estos factores adicionales a la hora de abordar las reparaciones. Para cambiar esta situación será necesario un cambio de mentalidad —tanto entre los expertos como entre las aseguradoras— y en el marco normativo. Aunque seguimos avanzando con rapidez en la cuantificación de los daños, prevemos que se plantearán retos relacionados con la restauración rápida y rentable Daños su estado anterior al siniestro. Seguiremos buscando métodos de mejora de los edificios, especialmente desde un punto de vista preventivo, como vía para el éxito en los próximos años.
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