Por Andrew Bone, ACILA, Dip CII, perito de siniestros colegiado, MCL, Nueva Zelanda

Hace casi un año, una empresa fabricante con sede en Auckland sufrió un grave incendio que tuvo consecuencias devastadoras.

Con el futuro de la empresa, la marca y el sustento de 50 empleados en juego, la variedad de preocupaciones y retos inmediatos superaba todo lo que la empresa había tenido que afrontar hasta entonces. La crisis exigía una actuación rápida; las aseguradoras recurrieron a nuestro equipo para gestionar los aspectos relacionados con los daños materiales (MD) y la interrupción de la actividad (BI) de esta importante pérdida de 10 millones de dólares neozelandeses.

Mitigar la pérdida

El incendio —que, según determinaron posteriormente los investigadores forenses, fue provocado por un fallo eléctrico— se inició en la zona de oficinas y destruyó aproximadamente un tercio del edificio. Las líneas de producción, incluidas 40 máquinas de gran tamaño y equipos auxiliares, así como las existencias, habían resultado dañadas por una combinación de contaminación por hollín y agua de extinción. Una actuación rápida fue fundamental para mitigar las pérdidas, aunque determinar la mejor solución para cada problema no fue sencillo; ahí es donde los conocimientos y la experiencia de un profesional especializado en siniestros graves y complejos marcan la diferencia.

Tomar la iniciativa

Tras establecer una buena relación con el equipo directivo de la organización y analizar las necesidades inmediatas, trabajamos en colaboración para poner en marcha una estrategia de recuperación empresarial.

  • Protección del recinto:se valló el edificio dañado y se contrató a guardias de seguridad para evitar el saqueo por parte de posibles ladrones, ya que el edificio, al no estar protegido, albergaba maquinaria por valor de unos 5 millones de dólares neozelandeses. Mojado y cubierto de hollín, el edificio se estaba deteriorando rápidamente y requería una reparación urgente. Encargamos a una empresa especializada en restauración mecánica que rociara la planta con una solución anticorrosiva para preservarla y mitigar las pérdidas.
  • Experiencia en ingeniería: dado que el plazo de entrega para sustituir la maquinaria del proveedor europeo (en caso de que fuera necesario) era de seis meses, era fundamental realizar una evaluación temprana. Las restricciones impuestas por la COVID-19 impedían que los técnicos con sede en Europa pudieran viajar a Nueva Zelanda (NZ) para evaluar la planta debido a las medidas de cuarentena. En su lugar, nuestro propio equipo especializado de ingeniería con sede en NZ trabajó junto con los agentes de servicio para llevar a cabo evaluaciones detalladas y determinar la reparabilidad de la maquinaria en dos días, en lugar de las cuatro semanas que habría llevado traer a los técnicos extranjeros al país. La rápida actuación del equipo determinó que la máquina de moldeo por inyección más grande era irreparable y que se podía encargar rápidamente una nueva por valor de 500 000 NZ$.
  • Maquinaria de producción dañada: se contrataron recursos locales para llevar a cabo las reparaciones del equipo restante, dando prioridad a la maquinaria que resultaba esencial para reanudar la producción. Sin embargo, para reparar tantas máquinas de gran tamaño se necesitaban unos 900 m² de superficie en unas instalaciones alternativas, ya que el edificio requería reparaciones importantes. Esto planteó retos considerables, dada la extrema escasez de opciones de almacenamiento a corto plazo disponibles en toda la zona de Auckland.

No obstante, en las dos semanas siguientes al siniestro, logramos ayudar al asegurado a conseguir unas instalaciones provisionales adecuadas donde se pudieran llevar a cabo las reparaciones. Se desconectó la maquinaria de producción, se embaló cuidadosamente y se trasladó, lo cual supuso una logística compleja dado el tamaño y el peso de cada máquina. Se estimó que la reparación de toda la maquinaria de mayor tamaño podría haber llevado hasta seis meses, lo que habría supuesto una catástrofe para el asegurado. Gracias a un pensamiento innovador y a un enfoque colaborativo, conseguimos organizar recursos adicionales para agilizar y completar las reparaciones en menos de tres meses. Este valiente esfuerzo permitió reanudar las operaciones normales más rápidamente, reduciendo así las pérdidas del seguro empresarial.

  • Experiencia contable y pagos anticipados – Nuestroequipo de contables forenses con amplia experiencia colaboró estrechamente con el asegurado para comprender el negocio y determinó rápidamente que se necesitaba capital circulante de forma urgente para pagar los salarios del personal y otros gastos, con el fin de garantizar la continuidad de la actividad. Por lo tanto, calculamos la cantidad adecuada y recomendamos a las aseguradoras que realizaran un pago sustancial al asegurado, lo cual se gestionó de inmediato una vez confirmada la cobertura de la póliza.
  • Traslado: evaluamos que la rehabilitación del edificio, que había sufrido daños graves y que la empresa había ocupado durante unos 40 años, llevaría entre 10 y 12 meses. Las pérdidas por interrupción de la actividad se estaban acumulando rápidamente y, ante el riesgo añadido de perder una cuota de mercado considerable, sugerimos al asegurado que considerara la posibilidad de trasladar definitivamente la empresa a una ubicación alternativa. El asegurado decidió seguir adelante con esta opción en beneficio de su negocio, aunque fue una decisión algo agridulce dada la trayectoria de su empresa en la sede actual.
  • Nuevos requisitos del emplazamiento: además de tener las dimensiones y la ubicación adecuadas, el edificio debía poder albergar una gran grúa pórtico, sistemas especializados de almacenamiento y suministro de agua y una red eléctrica reforzada para abastecer a las líneas de producción. Especializados Daños y, tras visitar más de 80 inmuebles diferentes, se encontró un emplazamiento adecuado tan solo ocho semanas después del incendio. El asegurado pudo reanudar sus operaciones a capacidad reducida poco después, una vez que se trasladó la maquinaria reparada desde las instalaciones provisionales.

Un acto de equilibrio

Este siniestro era de lo más complejo que se puede encontrar, y optar por la solución más sencilla para cada problema podría haber acabado superando los límites totales de las sumas aseguradas por pérdida de ingresos y de responsabilidad civil. Gracias a una estrecha colaboración con todas las partes implicadas, nuestro equipo de siniestros identificó rápidamente los aspectos críticos y ayudó a encontrar soluciones rápidas y prácticas que permitieron a la empresa reanudar su actividad en el menor tiempo posible y con el menor coste final. Fue un ejercicio de equilibrio, pero nuestras ideas y sugerencias alternativas mantuvieron la reclamación dentro de los límites dela coberturade la póliza y lograron un resultado satisfactorio para el asegurado.

La confianza es fundamental

La clave para resolver con éxito cualquier reclamación por siniestro grave es actuar de forma proactiva, centrarse en las soluciones y mantener el control de todos los aspectos desde el principio. Analizar la situación de forma integral, identificar los riesgos y pensar «fuera de lo establecido» garantizará que se tengan en cuenta todos los aspectos y todas las opciones disponibles. No vale la pena ahorrar 20 000 NZ$ en un aspecto del siniestro si eso puede provocar una pérdida de 100 000 NZ$ en otro. Un enfoque colaborativo —además de establecer relaciones sólidas con el asegurado y las aseguradoras— fomenta la confianza.

La rapidez de actuación y un enfoque colaborativo y creativo siguen siendo nuestra máxima prioridad. Para obtener más información sobre siniestros graves y complejos,visite nuestro sitio web.