29 de julio de 2021
Escrito por Beth Burry-Jackson, máster, CRC, ARM, vicepresidenta sénior de gestión de casos y programas clínicamente integrados, y Kimberly Culver, máster en enfermería, enfermera titulada, RDMS, RT(R), directora de farmacia clínica
La referencia a los casos de COVID-19 de larga duración y su impacto en el lugar de trabajo ha pasado a ocupar un lugar destacado en muchos debates, incluso en las más altas esferas del Gobierno; a partir de esta semana, el COVID de larga duración es una afección reconocida y protegida en virtud de la Ley de Estadounidenses con Discapacidades (ADA).
Es importante que los profesionales del sector se mantengan al corriente de las novedades relacionadas con esta afección y comprendan qué papel pueden desempeñar a medida que las empresas se esfuerzan por gestionar la productividad en el lugar de trabajo y satisfacer mejor las necesidades de los trabajadores actuales. Para avanzar en el debate, analizamos la definición de los casos de «long-haul», compartimos estadísticas y cifras importantes que ponen de relieve su frecuencia y esbozamos estrategias para abordar estos casos en el futuro.
En primer lugar, el «COVID-19 de larga duración» es un término genérico que engloba los casos de síndrome posagudo de la COVID-19. Los pacientes con COVID-19 de larga duración suelen presentar síntomas continuados, nuevos o recurrentes a pesar de dar negativo en las pruebas del virus de la COVID-19 durante la fase inicial de recuperación. Estos síntomas pueden prolongarse durante varios meses o persistir durante más de un año, con distintos grados de gravedad o complejidad.
Aunque aún queda mucho por aprender sobre los casos de COVID de larga duración, su prevalencia parece estar aumentando.Estudios recientes indican que aproximadamente el 80 % de los pacientesque se infectaron con COVID-19 desarrollaron uno o más de estos síntomas de larga duración.
En unreciente análisisde publicaciones y estudios, se identificaron los síntomas más comunes del síndrome de COVID-largo. Se estima que el 50 % informó de fatiga, el 44 % describió dolores de cabeza y el 27 % señaló trastornos de atención. La caída del cabello y la dificultad para respirar completaron los cinco primeros puestos, con un 27 % y un 25 %, respectivamente. Las teorías sobre la causa de estas afecciones fueron variadas: algunas especulaban que se debían a la activación del sistema inmunitario y otras apuntaban a que se debían al daño causado por el virus o a una presencia de bajo nivel del virus.
Es fácil deducir que síntomas comunes como la fatiga extrema o la disfunción cognitiva pueden tener repercusiones significativas en la iniciativa de reincorporación al trabajo de una organización o en su productividad general. Si se combinan los síntomas de larga duración con otros problemas de salud física y mental, el efecto puede verse amplificado; por ejemplo, el descondicionamiento físico suele acompañar al COVID-19 como consecuencia del tiempo de baja laboral debido a la enfermedad o la cuarentena. Ahora hay que tener en cuenta la confusión mental, que puede afectar al tiempo de reacción, a la memoria o a la asimilación de nueva información. Estas circunstancias pueden retrasar la reincorporación al trabajo y reducir la productividad de forma significativa.
Las primeras estadísticas lo confirman, ya que el 45 % de los trabajadoresencuestadosafirmó que necesitaba un horario de trabajo diferente al que tenía antes de la COVID-19. Además, el 22,3 % declaró que no podía trabajar en absoluto debido a una enfermedad. Unestudio realizado por la Disability Management Employers Coalition (DMEC)reveló un aumento de las solicitudes de adaptaciones durante el último año, siendo la principal de ellas la posibilidad de trabajar a distancia.
Estas observaciones y conclusiones tienen implicaciones tanto para los gestores de siniestros como para los profesionales sanitarios en cuanto a cómo pueden atender mejor a los trabajadores que han contraído el coronavirus y que podrían estar padeciendo síntomas de larga duración.
- Por ejemplo, es importante que los profesionales de la gestión de siniestros escuchen atentamente a los trabajadores e identifiquen estas preocupaciones desde el principio, de modo que se puedan adoptar medidas de intervención temprana.
- Asimismo, los profesionales sanitarios deben supervisar y gestionar el uso de los servicios farmacéuticos y la atención médica para garantizar que se trate a la persona en su totalidad.
- Los profesionales encargados de supervisar la atención y las reclamaciones de las personas afectadas deben tener en cuenta tanto las necesidades de salud física como las de salud mental.
Las empresas también disponen de diversas opciones y estrategias a la hora de hacer frente a los casos de COVID de larga duración.
- Una mayor concienciación y comprensión pueden ayudar a las organizaciones a actuar de forma proactiva a la hora de atender a los empleados que refieren este tipo de síntomas.
- Las organizaciones deben ayudar a los trabajadores a conocer toda la gama de prestaciones a las que tienen derecho y cómo acceder a sus planes de prestaciones; esto incluye dar a conocer la existencia de programas de asistencia al empleado (EAP), cuando estén disponibles.
- También puede resultar útil que los empleadores evalúen las funciones y los requisitos del puesto y ofrezcan flexibilidad en cuanto a las funciones y los horarios siempre que sea posible.
A principios de esta semana, la Administración Bidenanuncióque el COVID prolongado se considerará una discapacidad en virtud de la ADA. Si bien los síntomas o afecciones concretos deben cumplir los requisitos para que se considere que la persona tiene una discapacidad, se trata de un paso importante para reconocer el impacto que ha tenido o tendrá en las personas. Además, subraya las medidas que los empleadores deben tener en cuenta para las personas con COVID prolongado a la hora de considerar las adaptaciones razonables previstas en la ADA.1
En los próximos meses seguirá surgiendo nueva información relacionada con la COVID-19 y los casos de secuelas a largo plazo. Al igual que ocurre con tantos otros asuntos, esto exigirá que los empleadores se mantengan alerta, sean flexibles y actúen con rapidez. Nuestros clientes pueden estar seguros de que estaremos atentos, ya que nosotros también estamos comprometidos a largo plazo.
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