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Por James Norman, director de Desarrollo de Negocio Internacional, Sedgwick UK

El seguro cautivo —compañías aseguradoras de propiedad propia creadas por las empresas para gestionar y, potencialmente, reducir sus propios riesgos específicos— está en auge. Lo que antes era un segmento relativamente minoritario del mercado ha experimentado un crecimiento cada vez más acelerado en las últimas décadas, hasta alcanzar un aumento del 20 % en la última década. Sin embargo, en los últimos años, este aumento constante se ha convertido en un fuerte repunte, a medida que las empresas y las aseguradoras se adaptan a un mercado y a un entorno operativo muy alejados de la relativa estabilidad de la última década. A medida que aumenta la demanda de cautivas y el sector se adapta, es importante hacer balance de las tendencias y los cambios que están configurando el mercado. 

Un nuevo panorama

Para comprender la situación actual, es importante analizar el contexto y cómo encajan las aseguradoras cautivas en el turbulento entorno operativo de los años posteriores a la pandemia. La inflación y los tipos de interés siguen siendo elevados, los factores geopolíticos y medioambientales continúan afectando a las cadenas de suministro, y los riesgos emergentes, como los cibernéticos, están cobrando cada vez más importancia en la agenda de las empresas de todo el mundo. 

Las aseguradoras no se han librado de estos retos y, a medida que los costes de las indemnizaciones se disparan, también lo hacen las primas, lo que ejerce una presión adicional sobre las empresas, que ya están asumiendo más riesgos y lidiando con el aumento de los costes. En este entorno tan complicado, han ganado terreno las aseguradoras cautivas. En esencia, el seguro es una herramienta que permite a las empresas transferir el riesgo a un tercero; sin embargo, a medida que este riesgo aumenta, las ventajas de retener parte de él internamente se convierten en una propuesta atractiva. 

Cambios regionales

En respuesta a esta demanda, estamos asistiendo a un cambio interesante en cuanto a la ubicación de las cautivas. Durante décadas, este sector del mercado de seguros ha estado muy concentrado: aproximadamente el 50 % de las cautivas se encuentran en Estados Unidos, sobre todo en estados como Vermont, mientras que Bermudas y las Islas Caimán acogen entre ambas a alrededor de un tercio de las cautivas de todo el mundo. 

Este dominio se ha consolidado en gran medida gracias a una normativa favorable y a ventajas fiscales; en pocas palabras, históricamente ha resultado más barato y sencillo crear una cautiva en estas regiones. Con el tiempo, esta concentración del sector ha dado lugar a una amplia red de profesionales con experiencia que se han establecido en la zona, entre los que se incluyen gestores de cautivas, así como contables especializados, abogados y consultores de riesgos. 

Sin embargo, hay indicios de que esto está cambiando. Aunque las cautivas siguen estando muy concentradas, los centros de seguros europeos como Londres y París están tomando nota del aumento de la demanda y están tomando medidas para ampliar su oferta de cautivas, con la esperanza de atraer a las empresas para que se instalen en sus mercados nacionales. Este cambio se encuentra aún en una fase inicial, en la que las aseguradoras están consultando con los reguladores y los clientes, y creando la base de talento necesaria para competir. Pero, con abundantes recursos, la demanda de las empresas nacionales y una amplia reserva de talento, parece que seguirá siendo un área clave para las potencias tradicionales del sector de los seguros. 

Un ámbito de competencia más amplio

A medida que las empresas asumen más riesgos, existe un deseo de que las aseguradoras cautivas retengan una mayor parte de estos internamente. Tradicionalmente, las aseguradoras cautivas se han centrado principalmente en líneas de negocio relativamente básicas, como Daños accidentes, y los seguros de salud y de vida para los empleados. Sin embargo, dado el auge de riesgos emergentes como la responsabilidad cibernética y medioambiental, estamos observando una demanda pronunciada por parte de las empresas de aseguradoras cautivas que puedan asumir estas líneas especializadas. Esto también viene impulsado por la amplia gama de empresas que ahora están explorando las aseguradoras cautivas. Dado que más del 90 % de las empresas de la lista Fortune 500 poseen ahora al menos una aseguradora cautiva, cada vez es más importante adaptarse a los riesgos y requisitos específicos de un amplio espectro de sectores. 

Resolver la complejidad

Ante los marcados cambios en el lugar, el objeto y los destinatarios de las actividades de las cautivas, el panorama que se perfila es de gran complejidad. Las grandes empresas desean retener cada vez más el mayor riesgo posible, lo que puede suponer un reto para las cautivas que operan en nombre de multinacionales en expansión con cadenas de suministro, empleados y clientes repartidos por todo el mundo. Para gestionar el riesgo de forma eficaz, es posible que se exija a una cautiva estar al tanto de los riesgos emergentes en todos los continentes, conocer la normativa regional y tener visibilidad de las operaciones a lo largo de amplias cadenas de suministro. Esta complejidad no es exclusiva de las cautivas. De hecho, es algo con lo que ha estado lidiando el sector en general. Los avances tecnológicos y los prometedores desarrollos en automatización e inteligencia artificial serán clave para resolver esto, al igual que la colaboración. 

Esto nos lleva al quid de la cuestión: la razón por la que las cautivas resultan tan atractivas en primer lugar. Al alinear estrechamente el negocio con el seguro, se elimina una capa de complejidad y los directivos pueden estar seguros de que sus aseguradoras están plenamente inmersas en su entorno. Al centrarse exclusivamente en un solo cliente, las cautivas suelen contar con equipos más reducidos y ágiles, que a menudo poseen un profundo conocimiento del sector. Ante la persistente escasez de personal cualificado y la creciente demanda de soluciones especializadas a medida, formar un equipo de este tipo puede suponer un reto. Sin embargo, al externalizar la gestión de siniestros, la actuación como fronting y la gestión de terceros, tanto las cautivas como las aseguradoras pueden aliviar estas presiones y seguir adaptándose a este nuevo paradigma.  

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