10 de julio de 2023
Los actores del sector automovilístico siguen muy de cerca el desarrollo de la temporada de huracanes en el Atlántico. El sector del automóvil —que ya se encuentra bajo presión debido a las persistentes interrupciones en la cadena de suministro, la escasez de piezas,el aumento de los costesy la falta de mano de obra cualificada en el ámbito de las reparaciones— podría sufrir otro duro golpe si un huracán azota una zona densamente poblada este año. Los expertos estiman que el huracán Ian de 2022 destruyó hasta 70 000 vehículos y dañó más de 350 000 en el sureste de Estados Unidos. Una avalancha de reclamaciones de tal magnitud supone un gran desafío en cualquier circunstancia, pero los avances enla tecnologíaautomovilística pueden complicar aún más la capacidad del sector para satisfacer las demandas de los consumidores tras un fenómeno meteorológico catastrófico (CAT).
Vehículos eléctricos
Aunque la mayoría de los coches que circulan hoy en día siguen utilizando motores de combustión, los vehículos eléctricos (VE) están ganando cuota de mercado de forma lenta pero segura. La creciente popularidad de los VE presenta una serie de ventajas —son más respetuosos con el medio ambiente, requieren menos reparaciones gracias al frenado regenerativo, necesitan menos mantenimiento (¡no hay que cambiar el aceite!), etc.—, pero también plantea nuevos retos en lo que respecta a la respuesta de los servicios de catástrofes. Los VE funcionan con baterías recargables y tienen una autonomía limitada. Si no están completamente cargados cuando se emiten las órdenes de evacuación por huracán, los propietarios pueden tener dificultades para ponerse a salvo y sacar sus vehículos de la trayectoria de una tormenta destructiva, especialmente si hay cortes de electricidad en la zona o no hay suficientes estaciones de recarga a lo largo de la ruta de evacuación. Esto expone a los VE a un mayor riesgo de sufrir daños.
Otro factor de riesgo de los vehículos eléctricos es que sus baterías de ionen litio puedan quedar expuestas durante mucho tiempo a inundaciones en caso de marejada ciclónica. Aunque los vehículos eléctricos están diseñados para ser resistentes al agua, el agua salada puede, con el tiempo, corroer las baterías e incluso provocar que se produzcan cortocircuitos y se incendien. Esto resulta especialmente peligroso, ya que los incendios de baterías de ionen litio son muy difíciles de extinguir.
La disponibilidad de servicios de reparación de automóviles es escasa tras una catástrofe de gran alcance, pero puede resultar aún más difícil de encontrar en el caso de los vehículos eléctricos. Muchos talleres (en particular los pequeños negocios familiares) no disponen de las piezas especializadas necesarias para los vehículos eléctricos, ni cuentan con técnicos con la formación adecuada para repararlos correctamente. Algunos actores del sector de los vehículos eléctricos quieren que sus vehículos se reparen únicamente en talleres certificados; esto limita aún más las opciones disponibles tras un evento catastrófico. Tras el huracán Ian, muchos propietarios de vehículos eléctricos buscaron reparaciones certificadas fuera de Florida para minimizar los retrasos. Por supuesto, el transporte de vehículos que no pueden circular a otros estados conlleva unos costes; queda por ver cómo abordarán las aseguradoras estos costes, que sirven para cerrar las reclamaciones más rápido y que los coches vuelvan a la carretera antes.
El sector de los vehículos eléctricos sigue creciendo y constantemente surgen nuevos fabricantes. Los nuevos modelos tardan en incorporarse a los sistemas estándar de cálculo de seguros de automóviles; hasta que eso ocurra, a los talleres y a los peritos les resulta mucho más difícil elaborar presupuestos de daños o reparaciones para estos vehículos. Las piezas individuales deben buscarse manualmente, y existe un riesgo añadido de que los precios y la cobertura sean inconsistentes. De hecho, algunas aseguradoras no cubren determinados vehículos eléctricos o exigen fuertes recargos a sus asegurados de vehículos eléctricos para tener en cuenta estos factores.
Extras y florituras
Independientemente de si funcionan con batería o con motores de combustión, los vehículos nuevos vienen equipados con una gran variedad de funciones de vanguardia en materia de seguridad, confort e infoentretenimiento. Todo, desde los airbags y los reposacabezas hasta las ventanillas y los retrovisores, está informatizado y funciona con electricidad. (El elevado número de chips en los vehículos actuales explica por quéla escasez de microprocesadoresdurante la era de la COVID tuvo un impacto tan perjudicial en la producción de la industria automovilística.) Todos ellos son susceptibles de sufrir daños por agua relacionados con las tormentas y, al igual que las baterías de los vehículos eléctricos, de sufrir corrosión por el agua salada.
Muchos de estos sistemas son difíciles y costosos de reparar. Además, se actualizan cada pocos años y pueden ser específicos de determinados modelos de coche o fabricantes, por lo que las piezas de recambio no suelen estar disponibles en stock. Si se considera que la reparación del sistema tiene un coste prohibitivo, el vehículo puede declararse siniestro total y desguazarse para obtener piezas que puedan reutilizarse o reciclarse. Dada la posibilidad de que miles de vehículos dañados deban ser sustituidos tras un evento CAT, el mercado de coches nuevos podría verse una vez más desbordado por una demanda repentina debido a los avances tecnológicos.
Los vientos del cambio
Ni siquiera los principales expertos mundiales, con las mejores herramientas y modelos meteorológicos, pueden predecir qué nos deparará la temporada de huracanes del Atlántico de 2023 ni cuántos vehículos se verán afectados. Pero no hace falta una bola de cristal para ver que se avecinan cambios profundos en la industria automovilística. La Unión Europea estáimpulsando una legislaciónpara alcanzar las cero emisiones en 2035, y la administración Biden está trabajando para promover iniciativas similares en EE. UU. En apoyo adicional a las iniciativas ambientales, sociales y de gobernanza (ESG), también estamos viendo cómo cada vez más autobuses eléctricos, maquinaria pesada y tanques militares sustituyen a sus predecesores con motor de combustión. La implementación exitosa de estos cambios fundamentales requerirá inversiones generalizadas en redes eléctricas, estacionesde recarga, capacidades de fabricación y reparación, y otros aspectos de nuestra infraestructura. Los plazos previstos son ambiciosos, pero la transformación de la industria del automóvil, que lleva más de un siglo en funcionamiento, no se producirá de la noche a la mañana.
La implantación de estos cambios, sumada a la salida de muchosperitoscon experiencia que se jubilan, tendrá un impacto significativo en el ámbito de los siniestros de automóviles. No sabemos cómo serán los próximos años, pero nuestro equipo de expertos de Sedgwick estará ahí para acompañarnos yseguiráde cercalas tendenciasque afectan a nuestro sector y a nuestros clientes.
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