10 de diciembre de 2021
Por Scott Westman, vicepresidente sénior de operaciones de seguros de daños
Cuanto más nos alejamos del inicio de la pandemia, más permanentes se vuelven los cambios en el ámbito de la indemnización por accidentes laborales.
Han surgido nuevos actores en el sector, se han definido mejor las necesidades empresariales y han evolucionado las prácticas de los programas. Aquellos que encontraron la manera de adaptarse rápidamente —sin dejar de lado su misión y de atender a sus clientes— prosperaron frente a la adversidad. Los que no lo hicieron se sumaron a muchos otros en la larga lista de empresas víctimas de la COVID-19.
Al analizar las lecciones aprendidas, ¿cuáles son los pilares de un plan de gestión del cambio eficaz? Aunque esto pueda variar de una organización a otra, la resiliencia es fundamental. Tras haber superado los últimos dos años, muchas empresas —y sus empleados— se encuentran ahora en una posición más sólida para recuperarse de situaciones difíciles.
Muchos de los retos a los que se enfrentaron las empresas al inicio de la pandemia siguen siendo factores fundamentales a tener en cuenta de cara al futuro:
Tecnología
Las empresas que adoptaron soluciones tecnológicas para respaldar la prestación de sus productos y servicios obtuvieron, por lo general, resultados mucho mejores que aquellas que no tuvieron acceso a ellas o no pudieron implementarlas a gran escala. Para muchos en el sector de los servicios, esto supuso dotar a los empleados de ordenadores portátiles y asistencia técnica en un entorno de teletrabajo. Hubo que tener en cuenta aspectos como garantizar un ancho de banda adecuado, medidas de seguridad y licencias de software para la plantilla que se había trasladado a trabajar de forma remota. La adopción y el uso generalizados de herramientas de comunicación como Zoom, Webex y Microsoft Teams pasaron a formar parte del nuevo vocabulario empresarial. Y es probable que las reuniones virtuales y los seminarios web sigan sustituyendo a algunas reuniones presenciales.
Personal que trabaja a distancia
Las oficinas y los cubículos dieron paso a las oficinas en casa y a los lugares de trabajo a distancia a medida que la pandemia de COVID-19 se fue extendiendo. Los sofás, las mesas de cocina y los rincones de lectura se convirtieron en oficinas improvisadas, ya que los miembros de la familia solían disputarse el espacio para trabajar mientras se ocupaban de la educación de los niños en casa. El interés por una organización ergonómica de la oficina en casa aumentó rápidamente a medida que las semanas se convertían en meses y se prolongaba el tiempo de trabajo desde casa. Lo que antes se consideraban ruidos desconcertantes, como el ladrido de un perro, el timbre de la puerta o los juegos de los niños, se convirtieron en la nueva normalidad.
Marco normativo
Las empresas que han salido airosas de la crisis de la COVID-19 coincidirán en que uno de los aspectos más difíciles relacionados con la pandemia fue mantenerse al día de los cambios y las actualizaciones normativas. En algunos casos, se publicaban nuevas informaciones y directrices prácticamente a diario. Además, estas normas y restricciones regulatorias variaban según el estado y la jurisdicción geográfica. El seguimiento y la interpretación de la información recién publicada se convirtieron en una tarea a tiempo completo para muchos equipos y departamentos corporativos. En el caso de las reclamaciones, algunas regulaciones pasaron a tener carácter retroactivo, lo que significó que los examinadores tuvieron que revisar reclamaciones que ya se habían cerrado.
Formación
Los departamentos de recursos humanos se vieron en cierta medida obligados a redefinir las prácticas y los protocolos establecidos, ya que gran parte de la plantilla pasó a trabajar a distancia o desde casa. Esto también supuso que los directivos necesitaran formación adicional sobre la mejor manera de apoyar a sus equipos en este nuevo entorno. A medida que la formación transversal del personal ganaba popularidad, la contratación se volvió más complicada, ya que las entrevistas presenciales pasaron a ser cosa del pasado. Hubo que introducir y aplicar nuevas técnicas de incorporación para los nuevos empleados.
Compromiso de los empleados
A medida que la pandemia se prolongaba, se fue hablando cada vez más de la «gran renuncia» y aumentó la conciencia al respecto. Muchos empleados abandonaron el mercado laboral, algunos de forma temporal y otros de manera más permanente. Los que se quedaron solían buscar un cambio o deseaban un trabajo más significativo. La flexibilidad se convirtió en algo imprescindible en muchos casos, ya que el teletrabajo pasó a ser la opción preferida para quienes antes tenían que lidiar con el intenso tráfico de las horas punta o con largos desplazamientos diarios.
La pandemia de COVID-19 sigue afectando a casi todos los sectores, incluido el de la indemnización por accidentes laborales. Tras haber afrontado estos retos con determinación, las organizaciones y los profesionales se muestran cautelosamente optimistas, y se sienten más fuertes y mejor preparados que nunca para hacer frente a lo que pueda deparar el futuro.
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