Por Malcolm Dodge, vicepresidente de servicios de riesgos

¿Te acuerdas de «The Twilight Zone», la serie que se emitía en televisión a principios de los años sesenta?

Su famosa sintonía transportaba al instante a los espectadores al mundo de lo surrealista. Al comienzo de cada episodio, Rod Serling hablaba de adentrarse en otra dimensión de la vista, el oído y la mente, en una tierra de sombras y materia, de cosas e ideas. Del mismo modo, los últimos años nos han llevado a una nueva y extraña dimensión de la salud y la seguridad en el trabajo: nuestra propia versión en la vida real de «La dimensión desconocida».

Desde hace ya casi dos años, la pandemia de COVID-19 ha causado estragos en la salud y el bienestar de las personas y las sociedades de todo el mundo. Además, las dudas sobre cuál es la mejor forma de comportarnos en esta «zona gris» de la era pandémica se han convertido en motivo de división y controversia en los lugares de trabajo, las escuelas, los lugares de culto, los recintos deportivos e incluso entre familiares y amigos.

Lo que nos dicen las cifras

Un aspecto difícil de rebatir son los beneficios demostrados devacunarsecontra la COVID-19. Los datos de las investigaciones indican claramente que las personas que se vacunan tienen muchas menos probabilidades de necesitar hospitalización o de perder la vida a causa de la COVID. Los datos también nos dicen que una enfermedad que surgió a finales de 2019 se convirtió rápidamente en la tercera causa de muerte en Estados Unidos en 2020. La COVID no debe equipararse a la gripe u otras afecciones de salud «leves» que la gente contrae de vez en cuando; por desgracia, es una causa de muerte mucho más letal.

Nuestra responsabilidad

Los profesionales de la seguridad laboral, los recursos humanos y la gestión de riesgos —y, de hecho, cualquier persona preocupada por la productividad y el bienestar en el lugar de trabajo— deberían examinar detenidamente las políticas y procedimientos que tienen establecidos para proteger contra la COVID-19 a los empleados y a cualquier otra persona que acceda a sus espacios de trabajo. En el ámbito de los servicios de gestión de riesgos, cuando observamos un patrón significativo de lesiones o enfermedades en el lugar de trabajo, nuestra mejor práctica consiste en realizar un análisis de dichos incidentes, tratar de comprender las causas fundamentales y perfeccionar y mejorar las medidas de prevención en aras de la seguridad; lo mismo debería aplicarse para frenar la propagación de la COVID.

En el entorno tan impredecible de hoy en día, un programa de bienestar destinado a maximizar la seguridad en el lugar de trabajo y la salud de los empleados no puede considerarse completo sin la inclusión de medidas para reducir los riesgos de exposición al COVID. Aunque el Tribunal Supremo de los Estados Unidosha bloqueado recientementela aplicación de la obligación de vacunación establecida por la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA) para las empresas con 100 o más empleados, el principio en el que se basa dicha obligación —proteger a la plantilla de un peligro grave— sigue siendo más urgente que nunca.

Mantenerse alerta

El equipo «Back to Business»de Sedgwick está a su disposición para ayudarle a diseñar e implementar soluciones en el lugar de trabajo que minimicen los riesgos relacionados con la COVID-19 mediante programas de vacunación, el uso de mascarillas, el distanciamiento social, la realización de pruebas, la gestión de la exposición y otros métodos de mitigación y prevención de riesgos. Aunque la tendencia a la complacencia es bastante natural tras casi dos años de pandemia, animamos a los profesionales del sector a seguir estudiando los datos sobre la COVID-19 y su transmisibilidad, revisando periódicamente sus medidas de prevención y fomentando un clima de cumplimiento que favorezca la luz. Esperamos que nuestro compromiso colectivo para frenar la propagación de la COVID nos saque de esta zona de penumbra y nos devuelva a una realidad menos surrealista.