Por Chris Harvey, vicepresidente de soluciones para situaciones de crisis

La pandemia de COVID-19 ha transformado el mundo empresarial de muchas maneras. Las reuniones virtuales, los horarios de trabajo a distancia, las restricciones de viaje y la inestabilidad de la cadena de suministro son solo algunos ejemplos de la nueva realidad a la que, inevitablemente, nos enfrentaremos en el futuro. A esa lista también se puede añadir una supervisión y una aplicación de la normativa más estrictas.

El aumento de las retiradas de productos y las regulaciones

El número de productos retirados del mercado en Estados Unidos este año ya ha superado los mil millones. Solo en otros dos años registrados se ha superado este umbral: 2018 y 2021. Sin embargo, en aquellos años se tardó todo el año en alcanzar esa cifra, mientras que en 2022 solo se necesitaron los primeros siete meses, lo que apunta a que este será un año récord en cuanto a retiradas de productos.

Tanto los legisladores como los organismos reguladores han intensificado sus controles en todos los sectores de la economía, han promulgado nuevas normas y directivas, y han comenzado a señalar públicamente a las empresas que consideran que infringen la ley. Las empresas se enfrentan a nuevos riesgos que resultan cada vez más difíciles de gestionar si se tienen en cuenta las preocupaciones geopolíticas y las dificultades derivadas de los persistentes problemas de salud pública y las perturbaciones en la cadena de suministro.

Además, las asociaciones de consumidores y el Congreso están presionando cada vez más a los organismos reguladores para que introduzcan cambios que obliguen a las empresas a ser más proactivas en sus planes de retirada de productos y de gestión de riesgos, y no dudan en señalar a las empresas por su nombre para instarlas a actuar. Por ejemplo, en los últimos años, los miembros del Congreso se han mostrado más abiertamente críticos con los intentos respaldados por las empresas de influir artificialmente en la elaboración de normas de la FDA, el USDA, la CPSC, la EPA y otras agencias federales. Las agencias tampoco se atreven a utilizar el poder de la opinión pública para conseguir que las empresas tomen medidas.

Recomendaciones para el futuro

A la luz de estos nuevos y constantes retos, las empresas deben revisar y actualizar continuamente sus planes de retirada de productos, gestión de crisis y comunicación para garantizar que puedan hacer frente a las dificultades que plantean una retirada de productos u otros problemas relacionados con la seguridad de los productos.

Mantener una buena relación con los organismos reguladores es fundamental, sobre todo cuando se pretende influir en la normativa o cuando se enfrenta a una retirada de productos. Ya hemos visto el poder que tienen los organismos reguladores cuando las empresas reguladas no logran mantener buenas relaciones con ellos o, lo que es peor, crean relaciones tensas o conflictivas. El resultado suele ser devastador para las ventas y la reputación de una empresa.

En un entorno tan globalizado y conectado, es imprescindible que las empresas estén al tanto de todos los cambios que se producen a su alrededor. Los sectores evolucionan en función de los cambios legislativos, los avances tecnológicos, las transformaciones en las preferencias y los comportamientos de los consumidores, y la creciente complejidad derivada de la transformación de las cadenas de suministro.

La reciente escasez de leche de fórmula para bebés llevó al Gobierno federal a solicitar suministros a los países vecinos. El Congreso, junto con diversas agencias estatales y federales, está analizando esta crisis para determinar qué cambios podrían ser necesarios, tanto en lo que respecta a la respuesta de la FDA como al refuerzo de la resiliencia de la cadena de suministro.

A medida que las agencias se adaptan a un mundo pospandémico, las empresas también intentan recuperar el terreno perdido en los últimos dos años y medio. Sin embargo, siguen surgiendo nuevos problemas. Por desgracia, las crisis empresariales —especialmente las retiradas de productos— son inevitables en el exigente mundo actual.

Las empresas pueden mitigar los efectos de las crisis relacionadas con los productos y proteger su marca si las estrategias de retirada y corrección, así como la comprobación y actualización de dichos planes, se convierten en una práctica tan habitual como el resto de operaciones empresariales. Para obtener más datos sobre retiradas, tendencias y previsiones, junto con análisis y comentarios de algunos de nuestros socios estratégicos, visite nuestrositio web, donde encontrará recursos adicionales.