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A medida que la COVID-19 empieza a remitir, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA), al igual que otras agencias federales, está dejando de centrarse en la pandemia para volver a ocuparse de cuestiones más rutinarias.

A modo de ejemplo, la FDA publicó recientemente su guía definitiva en la que se describen las medidas que deben adoptar las empresas para elaborar políticas y procedimientos de retirada del mercado que incluyan formación, planificación y mantenimiento de registros, con el fin de reducir el tiempo que un producto retirado permanece en el mercado.

Las directrices de la FDAmerecen un análisis detallado. En ellas, la agencia describe una serie de buenas prácticas para elaborar, probar y ejecutar un plan de retirada del mercado. Debido al aumento de las exigencias de la FDA, junto con el mayor riesgo y la complejidad que entrañan las retiradas actuales, la formación —incluidos los simulacros periódicos de retirada— se ha convertido en una parte esencial del proceso de preparación para una retirada.

La Ley de Modernización de la Seguridad Alimentaria incluye unanorma sobre controles preventivosque establece que toda empresa que detecte un posible riesgo en sus operaciones debe contar con un plan de retirada del mercado por escrito. Es necesario realizar un simulacro de retirada del mercado para determinar la eficacia de dicho plan y poner de relieve los aspectos que puedan necesitar mejoras.

Aunque no existe ningún requisito normativo oficial que exija la realización de simulacros de retirada de productos, la mayoría de las empresas líderes de los sectores de la alimentación, los medicamentos, los productos de consumo, la automoción y los dispositivos médicos los llevan a cabo con periodicidad anual o semestral. Estos simulacros les permiten prepararse para una situación real, de modo que la ejecución del plan sea lo más eficiente y fluida posible y se puedan reducir en gran medida los riesgos relacionados con la publicidad y los litigios.

La mayoría de los simulacros de retirada del mercado constan de dos fases generales:

  1. Identificar el producto que se va a retirar del mercado.
  2. Retirada del producto del mercado.

Si no es posiblerastrear un producto a lo largo de la cadena de suministro, será imposible llevar a cabo una retirada del mercado con éxito. Un sistema de trazabilidad eficaz debe identificar la unidad que se va a rastrear (un lote, una remesa o una unidad de producto individual) y tener en cuenta todos los procesos que puedan haber alterado dicha unidad a lo largo de la cadena de suministro.

Sin excepción, las empresas que cuentan con un plan de retirada de productos probado se recuperan y vuelven a funcionar a pleno rendimiento antes que aquellas que carecen de él. Esto se debe a que un plan de retirada de productos sólido permite a las empresas cumplir de manera más eficiente con la normativa gubernamental, mantener la estructura organizativa interna y conservar la confianza de los clientes y consumidores, al tiempo que reduce considerablemente el coste financiero del propio incidente.

En Sedgwick, ayudamos a las empresas a gestionarsimulacros de retiradas de productospara que puedan mitigar cualquier riesgo antes de que se produzca una retirada. Dado que las retiradas pueden afectar a toda la cadena de suministro, es importante que todas las empresas se planteen seriamente la realización de simulacros de retiradas, de modo que tanto ellas como sus proveedores estén preparados para llevar a cabo una retirada de la forma más fluida posible.

Para obtener más información sobre los simulacros de retirada de productos y cómo prepararse para una retirada, visitenuestro sitio web.