6 de septiembre de 2023
En diversos sectores industriales y empresas, los equipos eléctricos y mecánicos comerciales pueden verse expuestos a contaminantes derivados de incendios, agua y otros riesgos. Tras un siniestro, las partículas suelen depositarse en superficies vulnerables, lo que puede provocar deterioro y daños. Los consultores de equipos están capacitados para realizar análisis científicos repetibles que ayuden a los clientes a gestionar las reclamaciones por contaminación. Fundamentalmente, el objetivo es ayudar a los propietarios de los equipos, prevenir la degradación de las superficies en forma de corrosión y óxido, y restablecer la confianza en los equipos una vez que estén completamente restaurados.
Proceso de 5 pasos
Una evaluación adecuada de los equipos con el fin de minimizar la interrupción de la actividad empresarial requiere un conocimiento detallado de las necesidades de producción, la elaboración de una lista de prioridades de los equipos clasificados por importancia, la determinación del alcance de los posibles daños, así como un amplio conocimiento sobre muestreo analítico, responsabilidad civil y subrogación. Este proceso consta de cinco pasos clave que los consultores en equipos siguen al pie de la letra.
- Recopile datos sobre el entorno.Tras un siniestro, el entorno al que está expuesto el equipo puede ser benigno o potencialmente perjudicial. Cuantificar la temperatura y la humedad relativa (HR) es un primer paso fundamental. Si es necesario controlar el entorno, regular la temperatura y reducir la humedad relativa a un nivel comprendido entre el 45 % y el 55 % es la primera medida de conservación que se puede aplicar rápidamente para evitar el deterioro de las superficies. La introducción de emisores de inhibidores de corrosión en fase vapor (VpCI) en espacios cerrados, como paneles de control sin ventilación, es otro método para controlar el deterioro del metal mientras se estabiliza el entorno. La tecnología VpCI emite vapores que forman una capa molecular sobre las superficies metálicas para protegerlas contra la corrosión, incluso en presencia de condiciones ambientales perjudiciales.
- Utilice métodos de muestreo adecuados.No hay una solución únicapara todos los casos. Existen muestras diseñadas específicamente para diferenciar entre hollín, carbón y cenizas. Este tipo de método de muestreo es importante a la hora de distinguir entre las cenizas de los incendios forestales y el hollín procedente de la combustión incompleta de materiales basados en el carbono. Entre las fuentes de dicho hollín se incluyen los aparatos de calefacción de combustibles fósiles sin ventilación, las chimeneas, los contaminantes ambientales, el carbono de los gases de escape de los vehículos y las fábricas cercanas.
- Determine de inmediato qué equipos pueden repararse y cuáles son siniestro total.Los equipos comercialessuelen fabricarse a medida, lo que significa que los plazos de suministro pueden ser considerables. En el momento de redactar este blog, los plazos de suministro para equipos eléctricos y algunos componentes eléctricos oscilan entre 8 y 16 meses. Por lo tanto, es responsabilidad del consultor aconsejar rápidamente qué equipos deben sustituirse, para que se puedan emitir las órdenes de compra. También es fundamental iniciar de inmediato conversaciones de colaboración con los fabricantes, para garantizar que se mantengan las garantías y los contratos de servicio de los equipos que puedan restaurarse.
- Investigue los costes de restauración, reparación y sustitución, y presente un plan de recuperación. Aunquealgunos elementos que deben sustituirse pueden resultar evidentes —como los que se han consumido en el incendio—, el plan de recuperación adecuado para otros (especialmente los elementos más antiguos) puede no serlo. Los consultores en equipos deben evaluar los costes para determinar y recomendar un método de restauración adecuado que permita restablecer la producción al nivel anterior al siniestro.
- Comunique todos los resultados. Las conclusiones, recomendaciones y costes de investigación de los peritos deben publicarse en un informe que puedan consultar todas las partes implicadas. Independientemente de que los propietarios del equipo lleven a cabo o no las medidas de recuperación recomendadas, la aseguradora y el tomador de la póliza deben poder llegar a un acuerdo justo en lo que respecta al equipo basándose en el informe publicado.
Metodologías de muestreo: recopilación de datos sobre partículas
Se utilizan varios métodos para recoger muestras de contaminantes, que se envían a un laboratorio. Las muestras analíticas obtenidas mediante frotis revelan la composición del contaminante y ayudan a cuantificar la tasa potencial de deterioro, así como su corrosividad. Las muestras recogidas con cinta adhesiva permiten diferenciar entre subproductos de la combustión, como el hollín, el carbón y las cenizas. La recopilación de datos sobre partículas elimina la necesidad de especular sobre lo que podría estar ocurriendo como consecuencia de la exposición. Los medidores de conductividad ayudan a determinar la probabilidad de que se produzca un cortocircuito eléctrico, lo cual es fundamental cuando los propietarios de los equipos desean reanudar la producción antes de que estos sean reparados.
Caso práctico: muestreo con toallitas iónicas
Se envió a un consultor a un almacén propiedad de la junta electoral, donde se guardaban cientos de máquinas de votación —por un valor de sesenta millones de dólares—. Una quitanieves aparcada en un garaje contiguo se incendió y el humo se extendió por todo el recinto. La junta electoral solicitó la sustitución de todas las máquinas de votación para garantizar que los resultados de futuras elecciones no fueran objeto de controversia a raíz de este siniestro.
«Se acumuló hollín en las superficies externas de las fundas protectoras de las máquinas de votación». El consultor, junto con el fabricante, abrió aproximadamente el 15 % de las fundas y tomó muestras del interior de las máquinas. Los resultados de laboratorio revelaron que la limpieza de los circuitos internos de las máquinas cumplía con los estándares del fabricante y, por lo tanto, no fue necesario sustituir ninguna.
Contaminación y vulnerabilidad de los equipos
Aunque una instalación se mantenga en perfectas condiciones, puede haber contaminación preexistente —es decir, anterior al siniestro— presente en el entorno que no guarde relación alguna con el propio siniestro. Algunos ejemplos son los contaminantes externos (como el polvo o la contaminación atmosférica), los subproductos de la producción o los productos de limpieza. La contaminación que se introduce durante el siniestro puede deberse a subproductos de la combustión, a las actividades de extinción del incendio, a factores ambientales o incluso a partículas de yeso procedentes de las labores de restauración de la instalación.
La corrosión, un proceso químico natural que afecta a determinados metales, puede verse agravada por la presencia de nuevos contaminantes, lo que provoca el deterioro de las superficies vulnerables. La corrosión seca (o química) puede producirse a altas temperaturas cuando el oxígeno del aire reacciona con metales susceptibles,sin que hayalíquido presente. La corrosión húmeda (o electroquímica) se produce cuando determinados metales se exponen al agua o a una humedad elevada, y la superficie se degrada por oxidación; en otras palabras, se oxida.
Entre los factores que influyen en la velocidad de corrosión se encuentran la temperatura, la exposición al agua, los contaminantes y las partículas en suspensión en el aire, como las sales (pensemos, por ejemplo, en un huracán que trae consigo lluvia salina procedente de la costa del Golfo, la cual cae y agita las superficies). La humedad relativa, un factor clave, debe reducirse a un nivel comprendido entre el 45 % y el 55 % como medida preventiva.
Las primeras 24 horas
Tras un siniestro, se recomienda apagar todos los equipos y actuar partiendo de la base de que todos ellos son susceptibles de oxidarse. Recurra a empresas especializadas que puedan reducir la humedad de forma adecuada para evitar la corrosión. Establezca zonas de contención según sea necesario, separando los equipos no contaminados de los contaminados. A continuación, aplique un inhibidor de óxido en todos los metales expuestos que no hayan sido protegidos con una capa de pintura; esto mitiga el deterioro. No aplique productos inhibidores de óxido a base de aceite en los conjuntos electrónicos. Asegúrese de cubrir los equipos antes de retirar los paneles de yeso mojados, para evitar una exposición secundaria. A continuación, comienza el proceso de evaluación exhaustiva.
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