IA: La oportunidad que lo cambia todo... y lo pone todo en tela de juicio.
La IA no es solo otra tendencia tecnológica; es un cambio radical que está redefiniendo las reglas del riesgo y los siniestros. Está generando tensiones en todos los ámbitos: entre el riesgo y la oportunidad, entre las personas y las máquinas, y entre la seguridad y la protección.
La IA está impulsando el crecimiento del PIB, pero también está acelerando la sustitución de personas en puestos que no requieren empatía ni capacidad de juicio. Esto resulta incómodo, y con razón.
Los resultados de una encuesta externa muestran que las organizaciones se apresuran a formalizar la supervisión de la IA: una amplia mayoría afirma contar con comités específicos para gestionar los riesgos de la IA y la mayoría está actualizando activamente sus estrategias. Sin embargo, solo el 14 % se siente totalmente preparado para la implementación de la IA, y sigue existiendo una brecha notable entre la gobernanza sobre el papel y la verdadera preparación operativa. ¿Cuáles son los mayores obstáculos? El rápido ritmo de cambio de la IA, las dificultades para llevar las políticas a la práctica, la privacidad de los datos, la incertidumbre normativa y la adaptación de la plantilla. No se trata solo de retos técnicos, sino también organizativos y culturales.

Para los líderes, este es el momento de la verdad. Ir a lo seguro no resolverá los problemas difíciles. Los ganadores de 2026 serán aquellos que acepten la complejidad, experimenten con audacia y tiendan puentes entre el valor y el riesgo. La gobernanza, la privacidad de los datos y la ciberseguridad no son opcionales; son los cimientos de la transformación. El éxito dependerá de la alineación entre las personas, las políticas y la tecnología, de forma simultánea e incansable.
La brecha entre la gobernanza y la infraestructura de la IA
Las organizaciones han establecido estructuras formales de supervisión de la IA a gran escala, pero la preparación operativa no ha avanzado al mismo ritmo. Siete de cada diez empresas cuentan con comités específicos para gestionar los riesgos de la IA, y la mayoría está actualizando sus estrategias de forma proactiva. Sin embargo, aún no se han sentado las bases necesarias para poner en práctica estos marcos de gobernanza.
70%
Comités de riesgos de IA
Se ha establecido una supervisión interfuncional
67%
Avances en materia de infraestructuras
Actualmente se están actualizando los sistemas
41%
Gobernanza específica de la IA
Contar con un equipo de gobernanza de la IA
61%
Estrategia proactiva
Actualizar activamente los enfoques de riesgo
12%
Comités de riesgos de IA
Recurrir a consultores externos
14%
Listo para la infraestructura
Totalmente preparados para la implementación de la IA
48%
Elaboración de políticas
Medidas de control de gobernanza en curso
31%
Estrategia proactiva
Les cuesta seguir el ritmo o van rezagados en la preparación
Los datos revelan una desconexión llamativa: las estructuras de supervisión formales están muy extendidas, pero la base técnica necesaria para poner en práctica la IA de forma segura sigue siendo incompleta. Esta diferencia de 56 puntos porcentuales entre la creación de comités y la preparación de la infraestructura indica que la gobernanza avanza sobre el papel, mientras que las capacidades de producción tienen dificultades para seguir el ritmo.
La evolución de la IA va por delante de las organizaciones.
Los principales obstáculos inesperados
Las organizaciones señalan el rápido ritmo de cambio en el ámbito de la IA como el principal reto a la hora de implementarla, seguido de las dificultades en la ejecución de la gobernanza y las complejidades relacionadas con la privacidad de los datos. La incertidumbre normativa y la gestión del cambio se sitúan a la par como obstáculos significativos.
Estas barreras son principalmente de carácter organizativo y orientadas a los procesos, más que puramente técnicas, lo que indica que el éxito depende de la alineación simultánea de las personas, las políticas y la tecnología.
01
El ritmo de los cambios en la IA
La tecnología evoluciona más rápido que los ciclos de adopción
02
Aplicación de los principios de gobernanza
La aplicación de las políticas en la práctica operativa
03
Privacidad y seguridad de los datos
Gestión de información confidencial a gran escala
04
Obstáculos normativos
Navegar por un panorama normativo en constante evolución
05
Gestión del cambio
Adaptación de la plantilla y desarrollo de competencias
Perspectiva de los directivos de Sedgwick
Liderando el cambio hoy, preparándonos para el mañana.
La complejidad no es algo que deba evitarse: es donde se forja el futuro. En Sedgwick, no nos limitamos a reaccionar ante el cambio; lo anticipamos. Hoy en día, eso significa utilizar análisis avanzados e inteligencia artificial para abordar algunos de los retos más persistentes de nuestro sector: reducir la rotación del personal de primera línea, eliminar las inconsistencias y mejorar los resultados a gran escala. Nuestro principio rector sigue siendo claro: la prestación de servicios.
La IA no es un atajo para reducir costes. Es una herramienta de transformación. La estamos aplicando para agilizar las interacciones, resolver problemas más rápidamente y comunicarnos de forma proactiva, de modo que los clientes no tengan que esperar. El aprendizaje automático nos ayuda a reducir las fricciones y minimizar los errores, mejorando los acuerdos de nivel de servicio (SLA) sin sacrificar la calidad ni el toque humano. Aunque aprovechamos todo el potencial de la IA, seguimos comprometidos con un enfoque centrado en las personas.
Pero la pregunta más importante es qué vendrá después. ¿Cómo evolucionará la indemnización por accidentes laborales en un mundo impulsado por la inteligencia artificial? ¿Qué sucederá cuando la robótica y las máquinas inteligentes redefinan el riesgo y la responsabilidad civil? Los límites del riesgo están cambiando rápidamente, lo que genera nuevos retos... y nuevas oportunidades. Quienes tengan éxito serán aquellos que estén dispuestos a experimentar, a replantearse los flujos de trabajo y a utilizar la inteligencia artificial para fomentar la resiliencia y empoderar a las personas.

«La inteligencia artificial es la mayor oportunidad que ha tenido nuestro sector hasta ahora; además, nos abre las puertas a posibilidades que aún ni siquiera hemos imaginado».
— Jason Landrum, director de sistemas de información
01
Más allá de la gobernanza: el verdadero liderazgo pasa por una experimentación audaz
La supervisión por parte de un comité de riesgos de IA ya es un requisito mínimo. Las organizaciones que marquen la diferencia serán aquellas capaces de aceptar la incertidumbre, experimentar a gran escala y no limitarse a «cumplir con lo mínimo». Quienes estén dispuestos a probar, aprender y adaptarse de forma activa en entornos reales no solo comprenderán el futuro de los riesgos, sino que contribuirán a darle forma.
02
Modernización de las infraestructuras: se intensifica la carrera por la preparación para la IA
Aunque la mayoría de las empresas se esfuerzan por ponerse al día, el ritmo se está acelerando. Los pioneros que cuentan con ecosistemas de datos ágiles y alianzas tecnológicas estratégicas están tomando la delantera, aprovechando capacidades avanzadas de IA que otros apenas están empezando a imaginar. La próxima ola de transformación vendrá de la mano de aquellos que consideran la infraestructura no como una actualización puntual, sino como una plataforma para la innovación continua.
03
La reinvención de los flujos de trabajo impulsada por la IA: pasar de la automatización a la orquestación
Olvídate de la automatización aislada. Los líderes con visión tecnológica están reinventando flujos de trabajo completos, integrando la inteligencia artificial para optimizar cada paso, impulsar decisiones más inteligentes y ofrecer experiencias más fluidas y personalizadas. Se trata de coordinar a las personas, los datos y la tecnología para crear nuevos modelos de negocio y adelantarse a la competencia.
04
IA centrada en las personas: potenciamos la empatía, no la sustituimos
El futuro no consiste en que las máquinas tomen el control (eso esperamos). Se trata, más bien, de que la IA potencie lo que nos hace humanos. Al automatizar las tareas rutinarias, la IA libera el talento para que se dedique a un trabajo más significativo y empático. Las organizaciones que prosperen utilizarán la IA para potenciar el criterio humano, la creatividad y la conexión, convirtiendo la tecnología en una vía hacia relaciones más profundas y mejores resultados.

«La IA no es solo una herramienta para mejorar la eficiencia, sino un motor de transformación audaz. Cuando utilizamos la tecnología para eliminar las trabas, mejorar los resultados y permitir que las personas se centren en lo que más importa, es entonces cuando realmente liberamos el potencial de nuestra empresa y de nuestro sector».
— Vishy Padmanabhan, director de transformación

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