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Por Ryan Gooley, director de desarrollo empresarial

En el marco de una mayor atención prestada a la seguridad de los aditivos alimentarios, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) hapublicadosu norma definitiva por la que se revoca la autorización para el uso de aceite vegetal bromado (BVO) en los alimentos. En la actualidad, este aditivo solo está autorizado para su uso en bebidas con sabor a fruta y refrescos, con el fin de evitar que los aromas cítricos añadidos floten en la superficie de la bebida antes de su consumo. 

El cambio de enfoque de la FDA respecto al BVO

A partir de 1958, la FDA clasificó el BVO como «generalmente reconocido como seguro» (GRAS). En 1970 se retiró de la lista GRAS de la FDA cuando surgieron dudas sobre su seguridad. Desde entonces, la FDA ha permitido el uso del BVO como aditivo alimentario, pero limita su concentración a 15 ppm. A medida que se han recopilado más datos en las últimas décadas para corroborar los riesgos de seguridad del BVO, la FDA ha reevaluado la condición del BVO como aditivo alimentario autorizado.

La FDAcitó«pruebas científicas concluyentes» procedentes deestudios toxicológicosrecientes realizados en colaboración con los Institutos Nacionales de Salud (NIH) para justificar su decisión de retirar la autorización del BVO como aditivo alimentario. La mayoría de los países europeos prohibieron el BVO como aditivo alimentario en la década de 1970, y su uso quedó oficialmente prohibido en toda la Unión Europea mediante unadirectiva de 2008

Evaluación continua de la seguridad de los aditivos alimentarios

La FDA incluyó por primera vez una propuesta de prohibición federal del BVO en su agenda a principios de 2023, tal y como se indica en laAgenda Regulatoria de la primavera de 2023. El estado de California tomó medidas decisivas y aprobó una ley que prohíbe el BVO a finales de 2023, y Nueva York presentó unproyecto de ley similarque prohíbe determinados aditivos alimentarios, incluido el BVO. Tras las medidas adoptadas por los estados, la FDA impulsó sus propios planes para una prohibición federal. La FDA ha fijado el 2 de agosto de 2024 como fecha de entrada en vigor de su norma definitiva que prohíbe el BVO, y la fecha de cumplimiento será un año a partir de esa fecha.

La ley de California que prohibió el BVO también prohíbe otros tres aditivos alimentarios: el bromato de potasio, el propilparabeno y el colorante rojo n.º 3. Las partes interesadas de todo el sector alimentario expresaron su preocupación por tener que lidiar con una normativa diferente en California en comparación con el resto de Estados Unidos. 

Todo parece indicar que el colorante rojo n.º 3 es el siguiente en la lista de la FDA y que «próximamente» se tomará una decisión sobre si la FDA propondrá la prohibición de este aditivo. En un comunicado, James Jones, subcomisionado de Alimentos para el Consumo Humano de la FDA,señalóque la FDA «está revisando y reevaluando continuamente la seguridad de diversos productos químicos presentes en los alimentos para garantizar que la ciencia y la legislación respalden su uso seguro en los alimentos, incluidos los cuatro ingredientes que forman parte de la reciente ley de California».

De cara al futuro

La seguridad de los aditivos alimentarios seguirá siendo una prioridad para la FDA, especialmente con lacreaciónde una Oficina de Seguridad Química de los Alimentos, Suplementos Dietéticos e Innovación en el marco de la reestructuración del Programa de Alimentos para el Consumo Humano (HFP). Las empresas que utilicen BVO, bromato de potasio, propilparabeno, colorante rojo n.º 3 o cualquier otro aditivo alimentario que sea objeto de prohibiciones por parte de otros organismos reguladores, como las legislaturas estatales, también deben prestar mucha atención a las comunicaciones de la FDA relativas a estos productos. 

Aunque la prohibición del BVO cuenta con un período de transición de un año, las empresas deberían empezar a trabajar desde ya para cumplir con la normativa. Además, nunca es demasiado pronto para empezar a pensar en cómo mantener el cumplimiento de lo que podría convertirse en un mosaico de normativas, ya que las regulaciones estatales y federales sobre otros aditivos alimentarios entran en vigor a ritmos diferentes. 

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