Por Mark Buckingham, asesor en materia de destitución

Los consumidores europeos siempre han mostrado un gran interés por la salud y el bienestar. Pero, en lo que respecta a las vitaminas y los minerales, ¿están recibiendo la atención que merecen?

Durante la pandemia de COVID-19, el consumo de suplementos alimenticios en Europa se duplicó con creces —pasando del31 % al 69 %—, ya que la gente buscaba reforzar su sistema inmunitario y mantener a raya el virus. La demanda máxima solía estar impulsada por publicaciones en redes sociales más que por datos científicos, lo que provocó un auge de productos como la vitamina D.

Desde 2002, la UE ha armonizado la legislación relativa a las vitaminas mediante laDirectiva 2002/46/CEsobre complementos alimenticios. Esta directiva protege a los consumidores frente a posibles riesgos para la salud y garantiza que no se les facilite información engañosa. Sin embargo, se centra principalmente en la normativa relativa al contenido, la higiene y la contaminación. No aplica el tipo de regulación farmacéutica estricta que se exige a los productos médicos.

Seguimiento de las tendencias actuales en materia de seguridad

Durante 2020 y 2021, se registraron 24 alertas relacionadas con vitaminas y minerales. El 42 % de ellas fueron graves. La causa más frecuente fue un nivel excesivo de vitaminas, normalmente de A, D3, B6, B12 y B9.

En el sector también existe preocupación por la interacción entre ingredientes en fórmulas complejas, lo que puede provocar problemas de estabilidad del producto. Según un representante del sector, soloel 10 %de los productos terminados se ha sometido a pruebas de estabilidad del producto final.

Además, los consumidores recurren cada vez más a los mercados online para adquirir suplementos baratos. Para mantener los costes bajos, es poco probable que estas fuentes hayan prestado mucha atención a las pruebas de estabilidad y al control de calidad en lo que respecta a la vida útil.

La cuestión de la estabilidad

¿Por qué es esto importante? Las propiedades de una vitamina pueden variar en función del entorno y del tratamiento al que se someta, especialmente cuando se combina con otras sustancias químicas. En consecuencia, sus propiedades y su potencia pueden alterarse durante el tiempo que permanece en el mercado. Los consumidores pueden acabar recibiendo menos principios activos de los que han pagado. En algunas circunstancias, también podrían acabar tomando una dosis demasiado baja, lo que provocaría una deficiencia que podría afectar a su salud.

Al contener más ingredientes para hacerlos más apetecibles, los formatos de vitaminas más populares, como las «gominolas», son más propensos a sufrir problemas de estabilidad. Esto puede llevar a algunos fabricantes a añadir una cantidad deciertas vitaminasmuy superiora la indicada en la etiqueta, en su intento por garantizar que el producto aporte al menos el 100 % de las cantidades indicadas durante todo su periodo de conservación.

¿Deberían preocuparse los consumidores?

Algunos informesrelacionan el consumo excesivo de nutrientes con problemas de salud, incluido un mayor riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer, lo que convierte esta práctica en potencialmente peligrosa. Esto también plantea la cuestión de si las vitaminas y los minerales deberían considerarse complementos alimenticios (como ocurre actualmente) o medicamentos, lo que implicaría pruebas y controles mucho más estrictos.

Dado que los profesionales sanitarios europeos recomiendan cada vez más a sus pacientes el consumo de suplementos vitamínicos y minerales para combatir y prevenir problemas de salud, es probable que veamos nuevas iniciativas para armonizar las normas y aclarar las zonas grises.

A medida que aumentan el consumo y la producción, los fabricantes y los minoristas deben seguir supervisando sus productos para garantizar la precisión y la estabilidad de las dosis, y estar preparados para posibles retiradas del mercado, especialmente si sus productos contienen vitaminas que pueden resultar perjudiciales si se consumen en exceso.

Para obtener más información sobre este tema y otras tendencias en materia de seguridad alimentaria, consultaaquí nuestro último índice de retiradas de productos.